Publicado: Mie, 12 Mar, 2014

Relevo de comisarios

Frase de Fidel Castro La Habana. Se comenta que la reciente destitución del ministro de Cultura cubano, Rafael Bernal, se produjo a causa del robo masivo de piezas que se encontraban en los almacenes del Museo Nacional de Bellas Artes.

En realidad, podría ser una de las causas, pero siempre faltarán confirmaciones que atestigüen la certeza de la afirmación.

Ni pensar en coberturas de la prensa oficial, donde queden expuestos los detalles del asunto. Para acercarse a la verdad de los acontecimientos están los rumores que se originan a partir del habitual silencio de los medios.

¿Corrupción?, ¿ajuste de cuentas?, ¿incompetencia?, ¿maniobra política en aras de garantizar el control de un sector estratégico?

La salida de Bernal del puesto que ocupaba desde marzo de 2012, pudiera tener como antecedente una combinación de los factores expuestos.

El nombramiento de Julián González Toledo, quien fungía como viceministro de Cultura, ofrece pocas perspectivas de cambios en el funcionamiento de la institución. Se trata de otro cuadro del Partido Comunista de Cuba (PCC) que, seguramente, concentrará sus esfuerzos en perpetuar los derroteros ideológicos del sistema.

Es obvio que a la élite no le interesa nombrar para el cargo a una persona afín. En vez de elegir a alguien con un pedigrí intelectual o literario, vuelve a apostar por un comisario.

Ante los complejos tiempos que se avecinan, el régimen busca a toda costa proteger los principales fundamentos de su ortodoxia. ¿Tendrán éxito en mantener a raya a los artistas y escritores que con diversos matices no dejan de manifestarse contra la continuidad de los postulados socialistoides?

Aunque la corriente favorable a una revisión de las políticas culturales todavía no pasa de ser simbólica, dentro de la academia y en las entidades que forman parte del Ministerio de Cultura (MINCULT) crece el descontento con una ortodoxia insostenible a largo plazo.

En el fondo del asunto, subyace el temor de la nomenclatura a perder espacios claves que pondrían el peligro su permanencia en el poder. De ahí su decisión de reforzar el parche antes que crezca la grieta.

Sin embargo, ni Bernal, ni González Bello, ni otros que en el futuro le sucedan en el cargo, podrán frenar un proceso de decadencia que aun admite pausas, pero el cual es imposible revertir como en épocas pasadas.

Insisto, en dudar, que los motivos de la destitución se hayan limitado al robo de las obras de arte.

Son válidas segundas y terceras lecturas, sobre todo en un país donde la transparencia informática permanece secuestrada por el vejestorio del partido comunista.

Va y Bernal cayó para arriba como popularmente se describe al funcionario que tras su remoción pasa a ocupar una responsabilidad de igual o mayor categoría.

El destino del destronado, así como las causas que sustentaron la medida, son misterios por descubrir.

Sobre las credenciales del nuevo ministro, no caben dudas de que se trata de otro obediente comisario.

oliverajorge75@yahoo.com  

 

 

 

 

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