Publicado: Mar, 8 Abr, 2014

Dos por una corona

 

Béisbol nacional La Habana. La isla abraza una etapa del año única, se vive la fase conclusiva del campeonato beisbolero, un deporte que al igual que la palma real, la guayabera o el buen tabaco, corre ardientemente por las venas de los cubanos como símbolo de idiosincrasia y tradición. Por estos días las personas no hacen de vicisitudes y carencias el argumento central del debate cotidiano. Definitivamente la pelota se roba el show.

Y es que los play off semifinales ya son historias que contar. De la 53 Serie Nacional solo resta conocer quien regirá como campeón durante la temporada 2014-15. Este año el principal torneo del patio tendrá como aliciente la celebración de una gran final inédita, pues, las dos novenas que acceden a la discusión del título, Cocodrilos de Matanzas y Tsunamis de Pinar del Río, nunca antes se han visto las caras en la instancia.

Para los Cocodrilos, de la mano del seleccionador nacional Víctor Mesa, es la tercera participación en play off desde que el equipo adoptó hace cerca de dos décadas el nombre de la provincia. En las incursiones precedentes, en la 51 Serie ocuparon el tercer escaño eliminados en semifinales, mientras que en la 52 terminaron segundos al perder la final de manera inobjetable, 4 partidos por 1 ante los Azucareros del Villa Clara.

Los matanceros llegan a la discusión del título en condiciones inmejorables. Resultó el elenco más estable a lo largo de la campaña regular, dominando la tabla de posiciones con forja de 57 éxitos y 30 fracasos, apoyados en un estupendo balance en los principales indicadores de juego. Entre lo más destacable, lideraron la ofensiva del torneo compilando un average colectivo de 294, 20 puntos por encima de la media, aparte de culminar terceros en el pitcheo con 3,50 de promedio de carreras limpias, y segundos en el renglón defensivo gracias a un average de 977, producto de 82 errores en 3413 lances.

Al enfrentamiento contra los Tsunamis acudirán sin bajas por lesión, según se ha divulgado. Los principales atletas se encuentran en alta forma competitiva y disfrutaron de algunos días de asueto tras tomar desquite de los Azucareros y despacharlos en cinco partidos.

Con un line up exquisito, provisto de bateadores de tacto y fuerza, camino a la cumbre dependerán del desempeño que pueda tener el cuerpo de lanzadores, encabezado por el siniestro abridor Yoanis Yeras y los cerradores derechos Félix Fuentes y Juan Carlos Viera, este último refuerzo de lujo adquirido de los Leñadores de Las Tunas.

Además de la pujanza de una talentosa generación, los Cocodrilos necesitarán de las mañas y jugarretas de su timonel, siempre atento al más ínfimo de los detalles, y el apoyo de una afición que delira. Terreno por medio tendrán de rival un equipo que aunque ya no es el “mounstro” de antaño, atesora una de las historias más ricas del béisbol nacional en cuanto a resultados y producción de jugadores estrellas. De triunfar, como provincia, Pinar del Río llegaría a 16 campeonatos, únicamente superados por los 17 a la cuenta de La Habana.

Los pinareños, sin mayores dificultades se clasificaron segundos del calendario, amparados en un staff de “serpentineros” considerado entre los mejores del país y que con 3,41 de promedio de carreras limpias se situó segundo en la lista colectiva. Su as, el derecho Yosvani Torres, finalizó primero en el departamento de ganados y perdidos, avalado por 15 sonrisas y tres derrotas. Ahora suma dos victorias más con las conseguidas en semifinales.

Aunque algunas de sus figuras pasan por un mal momento al bate, son dueños de una batería ofensiva sin fisuras, con un cuarteto de bateadores que inspira respeto, compuesto por Yosvani Peraza, Donald Duarte, William Saavedra y Lorenzo Quintana.

Sin embargo, no serán bateo y pitcheo las únicas armas con que el Tsunami intentará ahogar a los favoritos Cocodrilos. Ya en la serie semifinal demostraron casta y protagonizaron una increíble remontada sobre los capitalinos Leones de Industriales. Bajo el himno de ¡si se puede! conservan un estado psicológico tan positivo como el mejor de los acápites de juego.

Sobre el tapete, el enfrentamiento final tiene otros intereses que no se ven a simple vista: dará a los directores de los equipos involucrados la posibilidad de resarcirse.

En el caso del polémico Víctor Mesa, nunca ha obtenido un trofeo de relieve en su carrera de manager. Con los Azucareros, equipo que también dirigió, y Cocodrilos, ya disputó tres campeonatos nacionales. Muchos aficionados lo consideran “un segundón” por perder siempre al mando del equipo favorito. En la arena internacional aún se le reclama la mala participación del equipo Cuba en el III Clásico Mundial.

En el banquillo de Pinar, Alfonso Urquiola, un avezado de la profesión, intentará redimirse de los descalabros sufridos durante el 2011 cuando fue director de la selección cubana.

Bajo la égida de Urquiola dio inició la cadena de derrotas del equipo del patio a manos de Holanda, perdiendo contra los tulipanes la final del último Mundial, efectuado en Panamá. Un mes más tarde, en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, un segundo fracaso le costó la destitución del puesto cuando la novena estadounidense que participó en el torneo eliminó a su similar cubana de la discusión del título.

Ingredientes sobran para disfrutar de un play off final trepidante, digno, casi seguro, de cerrar uno de los campeonatos más competitivos de los últimos años. Aún cuando un equipo lo ha hecho mejor, dar un pronóstico además de injusto sería intentar adivinar. A ciencia cierta lo único predecible es que, tanto Cocodrilos como Tsunamis, en el terreno, darán de todo menos tregua.

 

 

 

 

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