Publicado: Mar, 1 Abr, 2014

¿Kilo 8 o Guantánamo?

Félix Otero Morales La Habana. El prisionero cubano Jorge Félix Otero Morales, natural de 122 No 4101 entre 41 y 43, Marianao, La Habana, sancionado a cadena perpetua por delitos contra la Seguridad del Estado en la causa número 1 del 2006, quiere hacer público los escalofriantes testimonios que ocurren a diario en la prisión kilo 8, en la provincia Camagüey.

Otero fue procesado bajos los cargos de secuestro de un avión de la aerolínea Iberia en el Aeropuerto José Martí, en el municipio habanero Rancho Boyeros. Actualmente cumple su sanción en una celda aislada de la prisión de máxima seguridad, régimen especial kilo 8, donde ha adquirido varias enfermedades, entre ellas una alergia respiratoria aguda.

Cuenta que recientemente los militares de esta prisión le confiscaron fotos y cartas de su esposa, le prohibieron la entrada de alimentos a su celda y le aseguraron que jamás saldría de su aislamiento.

Las medidas fueron en respuesta a un videoque “milagrosamente” pudo hacer con un teléfono celular, entregado a la Agencia Social de Periodistas Independientes de Cuba (ASPIC). En el material, colgado en You Tobe, el prisionero acusa a los carceleros de la prisión por el uso de atomizadores espray con gas pimienta, esposas para inmovilizar a los cautivos y de reiteradas golpizas.

En la filmación también se describe, mediante dibujos, las diferentes torturas que se aplican en esta cárcel, la incidencia de un elevado número de suicidios y otras crueldades de los guardias. Hace énfasis en las tácticas de la policía política, quienes mediante el aparato operativo de la prisión conocido como DTI (Departamento Técnico de Investigaciones), apela al uso del teléfono y otros derechos restringidos para estimular la cooperación involuntaria de determinados reclusos, a quienes utilizan como chivatos o agresores.

El artículo 5 de la Declaración Universal de Derechos Humanos establece: “nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”; y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, propone hacer más eficaz la lucha contra las prácticas por la cuales se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión”.

El Estado cubano, en teoría, se ha comprometido en más de una ocasión con el cumplimiento de las reglas mínimas establecida para el trato a los prisioneros y lo establecido en las convenciones. Sin embargo, la terrible realidad del sistema carcelario cubano supera la imaginación. Aun peor, el viejo proverbio: “saca la viga de tu ojo antes de mirar la paja del ojo ajeno,” sigue siendo relegado por los principales dignatarios del régimen de La Habana.

Mientras cientos de prisioneros son victima de crueldades dentro de las ergástulas castrista, se desvía la atención con reiteradas críticas a la permanencia del centro de detención de Guantánamo por parte de EEUU, o exacerban constantemente sucesos foráneos relacionados con este tema.

¿­Quién no recuerda la denuncia anónima, realizada en enero del 2004 por el sargento del ejército norteamericano Joseph Darby, quien develó fotografías que mostraban a militares estadounidenses abusando de prisioneros en Irak?

Aquel programa de 60 minutos de la CBS y el artículo de Seymur M. Hersh, en la revista The New Yorker, que destaparon la historia, fue un perfecto puntal para que la controlada prensa oficialista promoviera la manipulación de siempre en la mente de los cubanos.

Leonpadron10@gmail.com

 

 

 

 

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