Publicado: Mar, 8 Abr, 2014

¿Quién mató a Payá y a Cepero?

 

Entierro de Payá Sardiña La Habana. El empeño por esclarecer los pormenores del accidente de tránsito en el que murieron los opositores Oswaldo Payá y Harold Cepero, en julio de 2012, no ha arrojado hasta ahora ningún resultado positivo.

En la reciente presentación del libro “Muerte bajo sospecha”, escrito por el joven político español Ángel Carromero, quien conducía el automóvil donde fallecieron los dos integrantes del Movimiento Cristiano Liberación, el asunto vuelve a la palestra pública, pero no de la manera que quisieran los familiares de los difuntos.

Sobran las evidencias para afirmar que el caso apenas suscita interés entre los pesos pesados del Partido Popular (PP). Algo parecido sucede en los órganos judiciales del país ibérico donde ha acudido la viuda de Payá, Ofelia Acevedo, actualmente exiliada con sus hijos en Miami.

El hecho de que al morir, su esposo tuviera la ciudadanía española, no ha servido para que sus iniciativas tomen un curso favorable.

Más allá de las periódicas y cada vez más espaciadas coberturas mediáticas, el tema en cuestión parece condenado al olvido.

La imprecisión de los puntos de vista de Carromero desde los días en que ocurrió la tragedia, ha facilitado la preeminencia de las versiones del Tribunal habanero el cual lo encontró culpable de homicidio involuntario. En otras palabras, por infringir las leyes del tránsito.

Las afirmaciones de que se trató de un asesinato político permanecen en un limbo. No hay cómo probarlo, amén de las probabilidades de que haya sido así.

El largo historial represivo del régimen de La Habana alimenta las sospechas de un plan para eliminar a los dos activistas prodemocráticos, pero sería arriesgado darlo como un hecho consumado. No son pocos los criterios que desde un principio impugnan esa hipótesis.

En pocas palabras, es imposible acercarse a la verdad sin una investigación internacional tal y como ha pedido reiteradamente la señora Acevedo.

En aras de despejar las incógnitas, valdría la pena preguntarse: ¿qué ganaría el régimen con ambas muertes, si ninguna agrupación contestataria representa un desafío de consideración?, ¿No resulta demasiado burdo el modus operandi?, ¿Cómo entender que en el presunto plan de aniquilamiento, sobrevivieran dos testigos extranjeros, el español Carromero y el sueco Aron Modig?

Desafortunadamente, no hay indicios de esclarecimientos. Los intereses políticos sepultan las posibilidades de una revisión.

Ni a Raúl Castro ni a Mariano Rajoy le interesa reavivar el móvil de una controversia. Es oportuno recordar que España es el país europeo que más aboga por un reacomodo con la única dictadura del continente americano.

Así que el libro de Carromero, quedará en la historia como otro acto para compensar emocionalmente a las familias enlutadas.

Su ambigüedad lo descalifica como un interlocutor válido. Para colmo, yace atrapado en las redes de la realpolitk. Debe estar convencido que no podrá zafarse con facilidad.

oliverajorge75@yahoo.clom

 

 

Latest posts by Jorge Olivera Castillo (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>