Publicado: Mar, 1 Abr, 2014

Trabajadores inconformes con aumento salarial a Salud Pública

Los segregados de Raúl Castro La Habana. De excluyente e injusto han calificado trabajadores cubanos de diferentes sectores el incremento salarial aprobado por el Consejo de Estado en beneficio de los médicos y otros especialistas de Salud Pública.

El descontento se manifiesta entre dientes desde que el presidente Raúl Castro, en la clausura del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), en medio de una gran expectativa de la clase obrera con relación al tema salarial, anunció que solo el personal de Salud Pública recibiría aumentos por resultar la principal fuente de ingresos de divisas al país con los servicios que prestan en el extranjero.

El plan aprobado supone para algunos especialistas un aumento que casi dobla el salario básico que reciben en la actualidad, además de un reajuste en el por ciento de Pesos Convertibles (CUC) –moneda que opera paralelo al Peso cubano valorada uno por uno con el dólar americano- que el Estado entrega a los internacionalistas por los contratos que estos cumplen en el exterior y que en 2014 se calcula sobrepasen los 8200 millones de CUC, el 64 por ciento de las exportaciones de servicios.

Un profesor de la enseñanza secundaria que se hizo llamar Rigoberto Carvajal, expresó que en el marco económico que subsisten la mayoría de los trabajadores estatales, la política en que se basa la mejora salarial de los médicos es un insulto al resto de los trabajadores que “con míseros salarios han sostenido a este país en las más difíciles condiciones”.                    

“Para Raúl parece que los únicos que aportan son los médicos. ¿Y los educadores que forman a los médicos, y los ingenieros que garantizan el desarrollo industrial, y los panaderos que hacen el pan del médico, y los campesinos que cosechan bajo el sol el alimento que consume el país todo, no aportamos nada o tiene menos valor nuestro esfuerzo?”, comentó Carvajal.

Amplía el maestro de secundaria que la decisión enarbola los principios y facultades democráticas de las autoridades cubanas que, nuevamente, se ensalzan con quien mejor les sirve aunque signifique expansionar las desigualdades económicas y las fricciones sociales en abierto menosprecio a las necesidades de la población.

“Se nos olvida la historia y reiteradamente caemos en el mismo discurso de promesas que nunca vemos cumplir”, argumenta el docente. “Los dirigentes del país explican que para subir los salarios hay que esperar por el crecimiento de la productividad y las ofertas de bienes y servicios disponibles. Si los médicos llevan más de diez años contribuyendo al punto de ser el principal renglón en la economía nacional y ahora es que les llega la mejora, con el país en ruinas a nosotros los educadores que no producimos nada material nos llegará a lo mejor en 40 años”.

Según Carvajal, la hipocresía del régimen se infla con toda su potencia. Después de décadas  “vanagloriándose vendiendo al mundo la imagen de solidarios y humanitarios, se aparecen con que los médicos están primero porque producen efectivo en cantidades”. Quien cobra por un servicio no ayuda, negocia, por eso cada vez son más los buenos médicos que van a trabajar al extranjero.

A pesar que la salud es considerada uno de los derechos elementales de los cubanos, que las mejoras salariales se hayan iniciado por ese sector desencadenó una andanada de críticas dirigidas al resquebrajamiento moral del personal médico y la merma en la calidad del servicio en los centros asistenciales.

Muchos se quejan que para recibir una buena atención en los hospitales de la Isla hace falta una “palanca”, alguien que pueda encomendarte con un médico conocido, o de lo contrario, por debajo del tapete, pagar la atención con dinero disfrazado de regalos.

Osvaldo Reintería, empleado de la empresa de Gastronomía y Comercio del municipio 10 de Octubre en la capital, señaló que después de transitar algunos meses con su padre de 73 años por varios hospitales de La Habana y enfrentar la desidia de varios galenos que no daban un diagnóstico acertado sobre los dolores que lo aquejaban, en mayo pasado un amigo “le resolvió” una consulta en el hospital Calixto García,  donde entre efectivo y alimentos regaló más de 2000 pesos MN (50 dólares) al especialista que le atendió, quien descubrió el cáncer en los pulmones de su padre, fallecido dos meses más tarde.

Resalta Reintería que “por desgracia me tocó interactuar con el sistema de salud cubano. Pude constatar la indolencia y la falta de humanidad de cuanto doctor atendió a mi padre, pero de eso nadie habla. En cambio yo trabajo un promedio de 80 horas semanales por el mínimo básico mensual de 225 pesos MN (9 dólares), en una empresa que a diario exige mayor calidad en los servicios sin esperanzas de recibir un aumento”.

Más allá de la frustración, los empleados estatales de groso modo sienten regocijo por el incremento en el salario de los trabajadores de Salud Pública que por demás, son también cubanos hundidos en las carencias. Mientras tanto, economizan cada centavo de un sueldo que solo alcanza para sufrir por las necesidades que no cubre, en una espera silenciosa por la hora prometida. ¿Qué otra cosa pueden hacer?

 

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