Publicado: Mar, 20 May, 2014

¡Cuidado! Hay Inspectores

Carlos Ríos-Hershey-Central más moderno destruido-2003 La Habana. En un marco de amenazas y extorsión, residentes del reparto habanero Frank País de la capital cubana, recibieron del 11 al 16 de mayo la visita del cuerpo de Inspectores de la Empresa Eléctrica provincial, según informaron varias personas.

De acuerdo al reporte de Aleida Agüero, vecina del reparto, los inspectores hicieron uso del talonario de multas para presionar y recibir dádivas de los usuarios que detectaban infringiendo las disposiciones del servicio.

Señala Agüero que, las inspecciones se basaron en la sola consigna de “multa o soborno”.

“Andaban en pareja, cuando te descubrían algún detalle uno de ellos llenaba el modelo de la multa mientras el otro, con sutileza, te susurraba que con efectivo todo se puede arreglar”, comentó Agüero.

Eladio Barreras, amplía que tuvo que pagar un soborno de 1500 pesos Moneda Nacional (MN), para evitar una multa de más de 5 mil pesos MN acompañada además, de otros pagos de retroactivos equivalentes a más de 3 mil pesos MN.

Comunica Barreras que durante la inspección, le encontraron que el reloj metro contador del consumo eléctrico no funcionaba adecuadamente.

“El reloj no marcaba bien el consumo del mes y por eso querían multarme, porque supuestamente estaba cometiendo fraude a pesar que ya lo había reportado a la Empresa Eléctrica que es la responsable de realizar el cambio del equipo, no yo”, destaca Barreras quien relata que accedió a pagar el soborno debido a que reconoce que en esos casos quejarse es perder el tiempo.

Del mismo modo Barreras confirma que en la localidad otros clientes de la Empresa Eléctrica resultaron objeto de la extorsión de los inspectores.

“Aquí en mí cuadra yo conozco a cinco personas que tuvieron que ceder y regalar dinero para quitarse de arriba tremendas multas”, dijo Barreras. “De aquí se llevaron más de 10 mil pesos MN de todos los vecinos que mordieron”.

En la localidad de antemano se conocía sobre las inspecciones por lo que los inspectores hallaron casas cerradas y personas escondidas temerosas de su encuentro. Sin embargo, a lo largo de cinco días de visitas muchos fueron los usuarios afectados por las inspecciones viciadas.

Lorena Vidal, pobladora de Frank País, al respecto detalló como uno de sus hermanos debió pagar un alto soborno tras ser descubierto cometiendo una violación.

Según Vidal su hermano mayor, Jorge Vidal, abonó 7500 pesos MN a repartirse entre tres inspectores que lo sorprendieron robando electricidad de la comitiva de su casa.

“Se había conectado a la comitiva porque iba a soldar y eso gasta demasiada electricidad “, cuenta Vidal. “Le pidieron 10 mil pesos MN, pero el no tenía ese dinero así que se lo rebajaron. De no pagar le advirtieron que la multa sería de 16 mil pesos MN más los retroactivos equivalentes a un año”.

Explica que muchas personas cuando tienen que hacer trabajos de este tipo cometen fraude, debido a las tarifas elevadas que regulan el servicio que oferta la Empresa Eléctrica, de propiedad estatal única de su tipo en el país.

“Es abusiva la tarifa eléctrica si tienes en cuenta el salario que de manera general paga el gobierno, a mucha gente no le alcanza para pagar la mensualidad de la energía eléctrica que consumió”, resaltó Vidal.

Las plazas de inspectores en la última década se encuentran entre las más codiciadas por los trabajadores cubanos. La función de controlar la legalidad en diferentes ámbitos económicos y sociales les proporciona la posición ideal para sobrevivir de los sobornos, una práctica común en la isla que es nítido reflejo de una sociedad donde todos tratan de vivir de todos.

A mediados de noviembre pasado una inspección similar aconteció en el pueblo de Managua, capital del Consejo Popular que lleva su nombre y donde se encuentra enclavado Frank País.

El dueño de una pequeña cafetería en Managua que por temor pidió no divulgar su identidad, comenta que cuando se corrió la voz de ¡cuidado! hay inspectores, cerró con inmediatez el negocio por una semana en espera de que concluyeran las inspecciones.

“Cada cierto tiempo vienen -los inspectores- como locos a ver cuanto te pueden quitar. El año pasado por unas boberías en el horno donde cocino las pizzas me pusieron una multa de 25 mil”, expresó el gastronómico independiente.

En su opinión “la cosa está mala para todo el mundo en este bendito país y de alguna forma hay que buscar una entrada de dinero que ayude a mantener la familia, pero considero que es una falta de respeto y de ética aprovecharse de la autoridad del cargo que poseen para sacar ventajas sobre otras personas igual de necesitadas”.

 

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