Publicado: Mar, 20 May, 2014

La República invalidada

El Maine_800x600 La Habana. El 20 de mayo de 1902, a las doce del día, la bandera estadounidense que por cuatro años había ondeado en los establecimientos oficiales en Cuba, fue bajada e izada la de una sola estrella, la que levantó por vez primera Narciso López en la ciudad de Cárdenas y que los próceres decidieron, en una asamblea realizada en un poblado llamado Guáimaro, que esa era la cubana.

Había nacido la República de Cuba. Tomás Estrada Palma, electo democráticamente a través de las urnas, tomó posesión como el primer Presidente de la isla. El general en jefe del Ejército Libertador, Máximo Gómez, abrazó a otro mayor general, José Miguel Gómez (no eran parientes), y dijo: “Creo que hemos llegado”.

Cronistas de la época afirman que en Cuba, y principalmente en La Habana, casi nadie durmió la noche antes, y que el júbilo era desbordante. Fue la apoteosis convertida en felicidad nacional.

Pero aproximadamente unos 60 años después de aquel gran acontecimiento histórico, el gobierno marxista de Cuba comenzó a decir que aquello había sido el surgimiento de una “falsa República, una República mediatizada, una neo colonia yanqui”.

Ese régimen que implantó una ideología extranjera en el país, descalificó y comenzó a difamar, y prosigue hasta el momento, lo que aceptó con amor la inmensa mayoría del pueblo cubano. Y tildó, en la práctica ha sido así, poco menos que de mentecatos e insensatos a todos los luchadores por la independencia, muchos de ellos brillantes hombres, que llegaron vivos a ese 20 de mayo.

El irrespeto ha sido enorme, pero también ha sido un error mayúsculo, porque en la actualidad seguimos siendo la única República en el mundo que oficialmente no reconoce el día de su fundación o de su independencia. Eso ha contribuido, sin lugar a dudas, a la disminución del orgullo nacional, lo que a la vez ha menoscabado el orgullo personal de los ciudadanos. No es secreto que la gente sin orgullo natural ni se respeta ni respeta a los otros seres humanos.

Pero además, una neo colonia y una falsa república, no es una república. Entonces, ¿cómo pueden los gobernantes comunistas hablar de la República de Cuba y decir que son sus representantes si no existe la República?

Hace cuatro años, después de decenios inactiva, resurgió la Academia Cubana de la Historia. Algunos de los académicos que la integran, tras su “resucitación”, (cito de memoria) hablaron de que la institución deseaba contribuir a esclarecer y situar en su justo lugar los acontecimientos históricos de Cuba.

Casi de inmediato, doce ciudadanos hicimos llegar una carta a su presidente, el doctor Eduardo Torres Cuevas, solicitando que los ilustres académicos pusieran en marcha sus buenos oficios, “para que el 20 de mayo, día del advenimiento de la República, sea restablecido con todo el reconocimiento y los honores que la fecha representa para los cubanos y para la historia de nuestra nación”. Ni siquiera se ha recibido acuse de recibo.

A 112 años de la constitución de la República, los cubanos que creemos en la nación tenemos que ayudar a rescatar la importante efeméride y contrarrestar el perenne vilipendio a la que la someten los medios y voceros del régimen comunista. Hay varias formas y maneras, pero quizás una de las más efectivas sea hablar sobre ese desgajamiento cívico en cuanta tribuna sea posible, incluida el hogar de nuestros hijos y nietos. Esa es una siembra que da buenos frutos.

fornarisjo@yahoo.com

José Antonio Fornaris

Periodista independiente. Presidente de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP)

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