Publicado: Mie, 11 Jun, 2014

El embargo: la fórmula para ponerle fin está en Cuba

Hilary Clinton La Habana. En la isla los medios de divulgación, todos de propiedad estatal, han destacado las presuntas revelaciones, en un libro de próxima aparición, de la ex Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, referentes a que sugirió al Presidente Barack Obama, levantar el embargo a Cuba.

Al parecer esta es la primera ocasión en que alguien del más alto nivel gubernamental en Estados Unidos, da ese tipo de consejo a su Presidente. Pero venga de donde venga, y la formule quien lo formule, esa es una pésima exhortación.

Levantar el embargo, de manera incondicional, sería proporcionarle a los gobernantes vitalicios cubanos la mayor victoria política desde su llegada al poder hasta la fecha.

Ellos no tienen como principal motivación en este asunto el comerciar, obtener financiación o el mejoramiento del nivel de vida del pueblo de Cuba. Lo que desean más que todo es validar los horrores que han cometido durante muchos, muchos años.

Eliminar el embargo, sin al menos una condición básica, sería dar el visto bueno a miles de fusilamientos, a la persecución religiosa, a la división de la familia, a los muchos ahogados en el Estrecho de la Florida, a las decenas de miles de presos políticos, al despojo de propiedades, y a infinidad de otros excesos.

Y esa aprobación no vendría solo de que Estados Unidos es la más importante nación democrática del mundo, sino además porque en ese país vive la sexta parte de la población cubana, y entre ella está una mayoría de víctimas y los más radicales adversarios del régimen militar de los hermanos Castro.

Si los Estados Unidos levantaran el embargo incondicionalmente, sería como quitarles la tierra bajo los pies a esas personas. Sufrirían una derrota aplastante, una humillación de la cual no podrían recuperarse nunca, porque el golpe llegaría del aliado y amigo de más de 50 años. A la vez que el servicio a la casta gobernante isleña sería invaluable.

El embargo no debe ser erradicado a menos que los derechos políticos y económicos de todos los cubanos sean restituidos y se realicen elecciones libres, democráticas y justas.

No obstante, sería recomendable que representantes de la oposición, de fuera y de dentro del territorio nacional, se encontraran e intercambiaran puntos de vista sobre el tan traído y llevado embargo; porque todos conocemos que las valoraciones al respecto son disímiles. Así podría verse hacia qué lado se inclina la balanza, aunque eso no tenga el objetivo de hacer recomendaciones a favor de una u otra tendencia. Sería más que todo un ejercicio político, algo que para nada vendría mal a la oposición.

De todas formas creo que los Estados Unidos, fiel a su pragmatismo, lo pida quien lo pida, esté en la Casa Blanca un demócrata o un republicano, no va a levantar el embargo a estas alturas cuando sabe que el ciclo biológico de los “líderes históricos de la revolución” está en la etapa final. Y aun en el raro caso de que en breve tiempo no exista lucha por el poder, los herederos no tendrán otra alternativa que hacer positivos cambios en Cuba.

Aunque a decir verdad, el fin del embargo siempre ha estado en la isla. Si los derechos fundamentales de los cubanos, sin exclusión, se hubieran respetado, el llamado “bloqueo” no fuera más que una mera mención en algún libro de historia.
josefornaris@gmail.com
 

José Antonio Fornaris

Periodista independiente. Presidente de la Asociación Pro Libertad de Prensa (APLP)

Latest posts by José Antonio Fornaris (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>