Publicado: Mar, 24 Jun, 2014

La publicidad en Cuba

Casas anunciadas en la República La Habana. Los primeros anuncios comerciales diseñados en Cuba remontan su existencia a la primera etapa colonial, hace más de cinco siglos. En aquel entonces los muros de piedra, la tela y el papel sirvieron de base para todo tipo de información útil y orientadora en las nuevas ciudades que crecían a lo largo de la isla.

El desarrollo de la imprenta desde finales del siglo XVIII le otorgó al anuncio una notoriedad sin precedentes en la historia de la mayor de las Antillas. A partir de aquella época, además de los letreros y anuncios en los establecimientos, el cartel callejero y la hoja suelta o volante, las publicaciones periódicas cubanas se transformaron en uno de los principales soportes publicitarios del comercio y sociales.

Los motivos de anuncios abarcaban desde la venta de esclavos hasta las corridas de toros. Abundaban los espectáculos teatrales, retretas, solicitud y ofertas de trabajo, productos farmacéuticos, alimentos, perfumería y jabonería, cigarros y tabaco, bebidas, cambios de localización de establecimientos y un sinfín de propuestas que hoy día en la prensa denominamos ´´clasificados´´.

El anuncio de prensa comenzó a tener ilustraciones en 1845 y pocos años después ocupaba las primeras páginas de los periódicos. Entre las principales publicaciones se localizaban el Papel Periódico de La Havana,  El Noticioso y Lucero de la Habana –luego el Diario de la Marina-, El Aviso: Papel Periódico Literario- económico, El Regañón de la Havana, El Criticón de la Havana, El Fígaro, La Habana Elegante, La Discusión, El Triunfo, La Lucha, El País, El Mundo y otros muchos.

Entre las curiosidades de la época se encontraban los volantes de la tienda El Encanto

–con anuncios en forma de jeroglíficos egipcios-, la que luego de transitar por Guanabacoa y la calle Luz, en la Habana Vieja, hacia 1888 se ubicaba en las calles Galiano y San Rafael. Tiendas como La Filosofía, La Francia, sastrerías, o joyerías -como la famosa Cuervo y Sobrinos-, y productos muy solicitados como el jabón Hiel de Vaca, o la cerveza cubana La Tropical, olos farmacéuticos de Sarrá & Johnson, desarrollarían formas novedosas del diseño de los anuncios comerciales en las publicaciones periódicas.

En 1902, con la inauguración de la República se diversificó el desarrollo industrial en la isla, lo cual trajo nuevos productos a la escena nacional, sobre todo del confort norteamericanos. Bombas de agua, bañaderas, duchas, inodoros, bicicletas, tranvías, aceite para alumbrado Luz Brillante, neveras Frigidaire, gomas de autos, navieras, fábricas de pieles, ventanas de aluminio, productos para la construcción (cabillas, cemento), entre un sinnúmero de artículos que se extendieron en todo el país, sumándose a las anteriores diversas líneas de cigarros y tabacos, alimentos, jabonería y perfumería y productos farmacéuticos.

A partir de esta época, los pareados, las aleluyas, los lemas y el slogan publicitario formaron parte inseparable del anuncio comercial, mas no sólo en la prensa sino también en los nuevos medios de comunicación que le sirvieron de soporte.

La radio, inaugurada en 1922, fue el primer nuevo soporte. A finales de la década del treinta la revolución tecnológica se impuso en la isla y situó a las ondas radiofónicas en el primer plano de la información, el comentario libre y la publicidad. Las distintas emisoras –CMK; la emisora de la Cuban Telephone Co.; RHC Cadena Azul; COCO; La Voz de las Antillas (en la azotea del Diario de la Marina), CMQ; entre otras – reforzaban la fe en el anuncio radial a través de programas como La Hora Múltiple, Hora Majestic, Catuca y Don Jaime, Propagandas Joffrey,  Radiodifusión O´ Shea y las múltiples novelas jaboneras. Los primeros jingles radiales los compuso Isolina Carrillo para los productos de Sabatés, allá por el año 1926.

En lo que respecta al anuncio comercial, la televisión inaugurada en 1950 consolidó los espacios aprovechados por la radio y los reprodujo con la ganancia de la imagen. En los cuatro canales existentes – 2, 4, 6 y7- las series y novelas jaboneras pasaron a ocupar una zona privilegiada dentro del desarrollo del anuncio. Entre estas programaciones se encontraban varias favoritas del público, como La novela Palmolive, Jabón Candado, Jack, el Pecoso y Patrulla de Caminos.

A la altura de la década del 50 el anuncio había transitado por el ensayo, con estilo y lenguaje literario, y por la información, con todo género de detalles sobre la naturaleza y función del artículo anunciado hasta llegar al anuncio moderno. Con la independencia del soporte publicitario, el nuevo diseño resultó ser más directo, creativo y efectivo para los anunciantes, una creatividad que no dejó de transitar por la novedad hasta el final de nuestra primera república.

 

 

 

 

 

Latest posts by Cecilia Campos (see all)

Displaying 1 Comments
Have Your Say
  1. Alima dice:

    Nuestros maravillosos, inteligentes y carismáticos lideres eliminaron la publicidad por ser una herramienta del capitalismo. Después de 50 años negando la realidad, están empezando a reconocer que se equivocaron. Por suerte en la isla ya hay empresas de cuentapropistas que se dedican al tema con mucha seriedad. Hace poco conocí a la gente de seoencuba.com que brindan servicios de marketing online, Publicidad y SEO e hice un artículo sobre ellos. Si los cuentapropistas recurren a estas ciencias de la comunicación demonizadas por el odio y la estupidez: el futuro de la publicidad y el marketing pudiera ser tan bueno como lo fue en el pasado y los comunicadores sociales en Cuba, no pasaríamos tanto trabajo con nuestros salarios miserables.

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>