Publicado: Mar, 17 Jun, 2014

Violencia en centro recreativo

Centro recreativo Mayabeque. Desde hace algún tiempo las manifestaciones violentas se apoderaron de los espacios de esparcimiento que, con el auspicio de la oficina municipal de Cultura de San José de las Lajas, oferta en los fines de semana el centro recreativo Brisas del Caney, situado en el reparto San Antonio de las Vegas de la provincia Mayabeque, a 18 kilómetros de La Habana.

A falta de otras opciones recreativas, a las instalaciones de Brisas del Caney semana por semana asisten más de mil personas que llegan desde varios puntos de la geografía provincial, incluso desde la ciudad capital del país, según informa Daniela Maricí, residente de San Antonio de las Vegas asidua asistente de “El Caney”.

Basándose en apreciaciones personales, señala Maricí que el alto consumo de bebidas alcohólicas, pastillas y marihuana que tiene lugar en el centro, aunado a los conflictos originados de diferencias regionales, crea una atmósfera de violencia que en cada jornada deja al menos un herido de arma blanca. Afirma que en riñas iniciadas en “El Caney”, más de un joven ha perdido la vida.

En 2013, recuerda, en casos independientes tres jóvenes fallecieron bajo cuidados médicos como resultado de puñaladas recibidas en los predios de “El Caney”. Una de las víctimas, quien residía en un poblado vecino llamado La Julia, atrajo la conmoción pública por la forma en que su ejecutor le eligió para matarle, al azar, de entre el tumulto de personas.

En el transcurso de este año ya conoce de un joven que murió en el hospital Julio Trigo como consecuencia de lesiones sufridas en una pelea acontecida en el centro recreativo.

“La gente tiene miedo de ir al Caney porque es como dice la canción de Los Van Van: nadie quiere a nadie, se acabó el querer. Por cualquier bobería se arman las broncas”, expuso Maricí.

Otro joven de San Antonio de las Vegas que se hizo llamar Osvaldo Monte de Oca, resaltó que a pesar que los problemas con la violencia son reiterados, ni la administración de Brisas del Caney ni las autoridades del orden público se hacen responsables por la seguridad de las concurrencias al centro.

Para Montes de Oca “al personal de El Caney y a Cultura lo que le interesa es recaudar, si la gente se mata o no para ellos no es relevante, el personal de seguridad está prácticamente nada más que para velar que los cajeros de la puerta de entrada no roben dinero”.

Algo parecido opina de la Policía Nacional Revolucionaria –PNR- de la localidad, cuya Unidad se encuentra a casi trescientos metros del centro recreativo y sin embargo, ofrecen escasa cobertura de seguridad en el lugar.

Destaca que “nada más se concentran –la PNR- en caerle detrás a los vendedores de pescado y yogurt, debajo de sus narices la gente se está matando pero no hay peor ciego que el que no quiere ver las cosas”.

El 12 de junio dieron inicio las fiestas populares de San Antonio de las Vegas, a celebrarse hasta el día 15. Como en años anteriores, el comité organizador dispuso que el gran volumen de actividades culturales y gastronómicas se llevaran a cabo dentro del área de Brisas del Caney, incrementando el poder de convocatoria en la problemática instalación.

Una fuente del Policlínico local comentó que en apenas cuatro días de festividades la clínica prestó auxilio a más de quince lesionados, afortunadamente ninguno de gravedad aunque cree que otros heridos pueden haber sido trasladados directamente a hospitales de la provincia o la capital.

En la madrugada del domingo 15 dos jóvenes fueron emboscados y acuchillados por varios individuos a la salida de la puerta principal de Brisas del Caney, en lo que afirman testigos presenciales, constituyó un ajuste de cuentas.

Las víctimas se nombran Ariel Bernal y Yadier Pagán, de 19 y 21 años respectivamente, ambos residentes en Mayabeque según informaciones brindadas por Lázaro González, amigo de los heridos que estuvo presente durante el pasaje violento.

De acuerdo al reporte de González, entre los agresores pudo identificar a dos sujetos que la semana anterior habían recibido una golpiza de manos de Bernal y Pagán ayudados por algunos compañeros de parranda.

“Esa noche, mientras trataban de escapar, se cansaron de gritar que iban a regresar por el desquite”, relata González.

A socorrer a Bernal y Pagán acudieron raudos varios amigos que se encontraban cerca por lo que el ataque duró poco tiempo, no obstante recibieron heridas que requirieron atención médica.

Según González, Bernal y Pagán decidieron no realizar la denuncia ante las autoridades, han dicho que esperarán a recuperarse para reencontrarse con sus victimarios en “El Caney” y buscar venganza. La violencia continuará.

 

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