Publicado: Mar, 8 Jul, 2014

Bacardí de Cuba

Pancho La Habana. En junio de 2014 se cumplieron 170 años del nacimiento de Emilio Bacardí, y el pasado año 2013, se conmemoró el 151 aniversario de la fundación del ron que lleva ese apellido. Los medios oficiales nada publicaron al respecto. El más emblemático de los rones cubanos hace más de 50 años quedó desterrado de sus raíces.

Tomarle el pulso a la añoranza se convirtió en un reto, pues el ron Bacardí se ha vuelto una leyenda a pesar de no tenerlo en el mercado interno. La nueva generación sólo conoce su nombre pero no su sabor.

Sin embargo, encontré varios octogenarios que permitieron saber de buena tinta el aval del mejor del ron de la Isla.

Pancho, de 87 años, fue carrero de la fábrica de refrescos Canadadray en La Habana. En sus ojos se asomaba la nostalgia por aquellos tiempos, “todos mis compañeros degustaban el fin de semana junto a la familia con Bacardí”, y agregó; “estuve en Miami en el 2002, franqueé seis meses con mis nietos. Cada mañana en ayuna y después de almuerzo bebía una taza Bacardí, experimenté que me auxiliaba la digestión, dormía como un perezoso, y me despertaba ok, recordé mis años felices cuando era carrero”.

El ron Bacardí nació en la tierra más caliente del archipiélago cubano, Santiago de Cuba. El 4 de febrero de 1862, Facundo Bacardí, un emigrante español, fundó su empresa de ron en una vieja destilería. Su sello autóctono distinguiría para siempre la cultura cubana.

A pesar de varios tropiezos económicos y una epidemia de cólera que atacó al país, Don Facundo logró que su bebida ganara prestigio y popularidad. Sus esfuerzos se vieron recompensados, pronto su producto se expandió dentro y fuera del país.

Después de su retiro, sus hijos José y Emilio se ocuparon del negocio familiar, que hasta hoy goza de fama y crédito mundial. Fueron santiagueros ilustres, sobre todo Emilio, quien se destacó por su participación en las guerras de independencia contra la colonia española e incluso fue el primer alcalde de la ciudad. Sin embargo, hoy decir Bacardí en Cuba suena a prohibido.

¿Por qué el ron del murciélago?

“Castro aún no había desterrado al ron Bacardí con sus expropiaciones absurdas”, Comenta Frank Ramírez, carnicero de 69 años.

“Muy joven mis primos mayores me indujeron a degustarlo. En mi cumpleaños 65 uno de ellos que está fuera del país, me dijo, -te voy a regalar un murciélago- Pensé que fuera un quiróptero disecado, pero para sorpresa era una caja de 24 botellas, lo mejor que me habían regalado en mucho tiempo, todavía siento su sabor en la boca”, dijo emocionado.

Doña Amalia, esposa del empresario, tuvo la idea de adoptar a los murciélagos que vivían en la destilería como símbolo del Bacardí. Así fue reconocida y registrada su marca. Para ese entonces ya sus consumidores lo reconocían como “el ron del murciélago”.

El pequeño animal forma parte de una de las compañías más grandes del mundo. Con sucursales en México, Puerto Rico, Bermudas, Estados Unidos y otros países. Desde 1876 Bacardí ha recibido varios premios y reconocimientos, incluso el escudo de armas español está en la etiqueta de sus botellas.

Y llegó el comandante…

La familia decidió ampliar sus negocios dentro de la isla y nada mejor que La Habana para ello. Durante los primeros años del siglo XX la fábrica tuvo éxito. Aunque padecieron de algunos inconvenientes, nada impidió que el negocio siguiera floreciendo.

Ya para el triunfo de la Revolución, tenían su propia sede en la Habana Vieja, Ave de Bélgica. Con su estilo Art Decó, el edificio Bacardí esuno de los más importantes y de mayor valor arquitectónico en la ciudad.

Sin embargo, nada salvó a la empresa de la lista negra de las expropiaciones del nuevo gobierno. Allí estaban la destilería y las fábricas.

Después de que sin remedio sus bienes fueran confiscados, los dueños de la empresa se trasladaron a Puerto Rico y siguieron produciendo. Mientras, a los cubanos residentes en la Isla, se les acabaría Bacardí para siempre. Los que conservan alguna botella la guardan como el recuerdo de alguien que no volverá. Sólo los más añosos saben a qué sabe.

Ramiro Caballero, fue lanzador en la década de 1960 con el equipo de béisbol Orientales. Cuenta el maestro de obra retirado que nunca ha ido a EE.UU. “Tres de mis hijas viven en ese país hace más de 30 años, cada año recibo el regalo preferido de un bebedor cubano, el ron Bacardí. Mis hijas se las ingenian para regalármelo, realmente soy un adicto al decano de los rones”.

Sergio Ricardo, de 79 años, fue barman y profesor de la escuela nacional de turismo y ex agente secreto del G-2 (contrainteligencia). Ya a los 30 años era Barman de los mejores bares y restaurantes de La Habana, Tropicana, Habana Hilton, Floridita, Mandarín.

“La agencia me usaba para atender delegaciones extranjera de alto nivel en función de barman; los foráneos me preguntaban si se podía conseguir Bacardí”, cuenta Ricardo.

Hoy el edificio de la firma ronera cubana pertenece a una empresa estatal de bienes raíces: FÉNIX. Antes radicaba el CEATM (Comité Estatal de Abastecimiento Técnico Material). Ha pasado de una empresa a otra.

Cuba perdió a Bacardí, y con él un producto que representa lo genuino de la nacionalidad. Aunque fue fundado por un extranjero, no se puede hablar de rones cubanos sin mencionarlo. Es de Cuba pero también del mundo.

Iriana.elena@internauta.cu

 

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