Publicado: Dom, 20 Jul, 2014

¿Está Maduro en apuros?

 

Maduro La Habana. Algunos analistas se han lanzado a presumir que se le está “desapareciendo el piso” a Nicolás Maduro, y hasta afirman que el presidente venezolano anda en pasos de abandonar la ortodoxia chavista. Para consolidar ese punto de vista, como pivote de la teoría se concentran en la reciente expulsión del círculo presidencial de un rancio cazador de utopías como el ideólogo Jorge Giordani, y sacan conclusiones que parecen muy racionales.

Y no es para menos. La situación parece confusa dentro del seno del Partido Socialista Unido de Venezuela, donde Maduro aspira a alcanzar el máximo cargo el próximo 23 de julio. A las claras se ve que es algo que le es vital. Está convencido que le permitiría recomponer su fracasado desempeño (algo señalado con fuerte crítica por Giordani y Héctor Navarro, otro expulsado del círculo de poder) como sustituto recomendado por La Habana y consolidado a dedazo por el fallecido caudillo bolivariano.

También se asegura que un gradual alejamiento del chavismo furibundo le permitiría a Maduro capear el temporal que provoca en la economía y sociedad venezolanas la acelerada centralización estatista. Pese a que la nación ostenta el quinto lugar mundial en reservas petroleras, la base de esta debacle interna es la increíble escases de efectivo en Venezuela, luego de recibir beneficios petroleros por más de 300, 000 millones de dólares en los últimos diez años.

La cada vez más escasa subvención clientelista es una herida sangrante para el sostenimiento de la imagen de éxito del chavismo -“socialismo del siglo XXI”. Pero además, en el orden interno está el desempleo, el auge de la delincuencia, una incontenible inflación que ya alcanzó el 60, 7%, la casi nula inversión de capital extranjero, los últimos abrumadores “apagones” del fluido eléctrico, con un 70% de la población afectada y una galopante corrupción administrativa (como lo muestra el reciente escándalo y exportación del capital robado para invertirlo en otros predios más jugosos), denunciado recientemente por el periodista venezolano Casto Ocando en su libro “Chavistas en el Imperio”.

En el orden externo, el modelo elegido por Chávez de potencia hegemónica infra desarrollada cojea con el consecuente agotamiento de la “diplomacia petrolera”, un esquema dentro del cual aun Cuba vampiriza.

Así que para mayor confirmación de este giro hacia la estabilización nacional, se mencionan las recientes conversaciones del presidente venezolano con influyentes representantes de la banca internacional. Diversas fuentes aseguran que Maduro, por simple instinto de supervivencia política, optó por aplicar un freno al fracasado chavismo y dar un timonazo hacia aguas menos turbulentas.

Mas, ¿habrá demasiado entusiasmo por la supuesta racionalidad de estos pronósticos? Estos análisis olvidan otras señales nada tranquilizadoras. Por ejemplo, hay señales de aumento de la influencia del “modelo institucional cubano” en el país. Más del 50% de las gubernaturas las encabezan antiguos militares, y hace poco rellenaron el escalafón del generalato bolivariano con más de doscientos coroneles y capitanes de navío. Además, se autorizó inconstitucionalmente la participación abierta de los militares en los actos políticos.

¿Podría Maduro meterse en esos vericuetos que se pronostican teniendo la mano de La Habana bien metida dentro de los pantalones del aparato gubernamental venezolano? A fin de cuentas, éste ya es un diseño del gobierno cubano, al que se le ofrece constante asesoría para mantenerse en el poder, algo que exuda la experiencia de la más anciana dictadura militar del continente. Como prueba fresca de ello, un aparatchnik guevarista como Orlando Borrego ha sido designado parte del triunvirato que planifica, según palabras de Maduro, “una revolución dentro de la revolución” en Venezuela.

Bastarían estas señales de mayor estrechamiento de lazos con el régimen isleño para olvidarse de giros políticos hacia una manera de gobernar más racional en la patria de Bolívar. Y es que hay un obseso muy interesado en impedirlo. Durante más de medio siglo, los fracasos del régimen comunista cubano por lograr efectiva metástasis en un país con abundantes riquezas naturales, y una manipulable dirección nacional, al fin dio frutos en Venezuela. Y no permitirá que el pupilo se ponga a hacer malabares peligrosos con el poder, nada de eso. Por el contrario, los cambios internos de las instituciones de gobierno que hace días anunciara el presidente Maduro (en estos momentos con menos del 30% de apoyo público en su persona), llevan tufo verde olivo.

Lamentablemente, el gobierno y la institucionalidad venezolanos se irán pareciendo cada vez más al desastroso modelo antillano. No importa que no funcione y que se vuelva una larga carrera hacia la inopia nacional, tal como ha sido en la isla. Lo importante es la garantía que vende la cúpula militar cubana: el knowhow del poder permanente, sin inquietantes rivales. La fórmula es muy simple y aburrida: todo lo más militarizado y estatizado posible. Y como guinda, un sistema electoral imbatible por la realidad, copiado del procedimiento cubano, el que ofrece tantas seguridades de inmovilismo a sus beneficiarios.

Así que, de apostar por algo, no parece muy seguro hacerlo por una desintoxicación ideológica a futuro en el poder venezolano. Mas bien deja la impresión que la calentura los seguirá arrastrando hasta lograr el total desbarajuste nacional, pero en el poder.

 

Latest posts by Alexandro del Valle (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>