Publicado: Mie, 13 Ago, 2014

Agencias publicitarias en Cuba

Tabaco Guantanamera Una mirada al mundo de la publicidad cubana en su época de esplendor.

La Habana. Una de las imágenes que siempre caracteriza a la ciudad de La Habana es la de una urbe de servicios. La actividad terciaria está en los orígenes de nuestra sociedad y cultura. Incluso desde el comienzo de la insular cultura marino-militar aparecen términos asociados a esta milenaria gestión social. El botín del mercado norteamericano fue constantemente disputado por empresarios privados – los piratas; por agentes contratados – corsarios-; y por empresas estatales – inglesas, francesas, holandesas.

En este escenario proliferó nuestra vocación turística –en ese tiempo viajeros y marinos-, y toda una variedad de propuestas constructivas y comerciales con las consiguientes ofertas, transacciones, bienes y mercancías presentes en nuestra larga tradición. Con la emergencia de tantos productos nace también el arte de anunciar. Primero el agente intermediario entre el anunciante y las publicaciones periódicas a finales del siglo XIX; y ya a inicios del siglo XX, las agencias publicitarias.

Entre estas se encontraban la de Jaime Valls –reclamado dibujante de ilustraciones comerciales en la prensa habanera-; la agencia de Salvador Vadía , distinguida por el empleo de pintorescos personajes para animar los diferentes anuncios; y la agencia de Conrado W. Massaguer, quien llegó a ser presidente de la primera institución creada con el fin de reunir a las agencias y agentes anunciantes de todo el país: el Havana Advertising Club (1916) –suscrito a la Advertising Club of the World.

En la década del veinte, como en otras esferas de la economía cubana, se fortaleció la presencia norteamericana en el campo publicitario. Charles Monroe y Harold Yale fundan las primeras agencias que mantienen el liderazgo promocional de las firmas norteamericanas radicadas en el país. Las agencias de AntonioPatiño; Carlos M. Ruíz –primera de su tipo en Cuba en la década del 50: Soria, Ruíz y Cía.-; y Propagandas Múltiples de Luis Aragón Dulzaides completan el panorama de este periodo y dan paso a una nueva etapa en la historia publicitaria insular.

Un hecho relevante acontece en el año 1935: la fundación de la Asociación de Agentes de Anuncios de Cuba –luego, Asociación Nacional de Profesionales Publicitarios- encargada de mantener actualizados a los trabajadores de esta especialidad. La asociación patrocinaba cursos de superación en la Escuela de Verano, adscrita a la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana –antecedente directo de la Escuela de Publicidad creada en 1954. En el mismo año se establece la Asociación de Anunciantes de Cuba, comisionada a su vez para auspiciar el premio Publicidad con el fin de estimular esta práctica en el país, y la asociación que instituyó “El Día de los Padres” -arraigado ya en las tradiciones cubanas- como parte de una campaña promocional.

La radio viene a incorporar otra dinámica a la labor de promoción comercial. Una de las agencias que exploró y potenció este medio con más éxito fue la de los hermanos Mestre: Mestre, Conill y Cía. Luis Augusto, Abel y Goar fueron seguidores del marketing norteamericano, contaron con el apoyo de su capital financiero y estaban asesorados por la agencia transnacional Young and Rubicam –la segunda en el mundo. Los Mestre eran dueños del monopolio CMQ que abarcaba la radio, la televisión y las compañías de espectáculos musicales para los centros nocturnos de la ciudad a la altura de los años 50. Goar Mestre fundó la TV venezolana y era conocido como el padre de la moderna TV argentina.

En la década del 40 destacan la AgenciaGuastella, pionera en el planteamiento económico sobre el servicio de las agencias –tarifas, costos de producción-; y las agencias Sabatés; Crusellas; Siboney -de los hermanos Cuba, dueños de la famosa pasta Gravi, fundadores de la TV peruana – ubicadas dentro de la línea de las “House Agency”: departamentos de publicidad en las propias industrias y establecimientos de intensa actividad empresarial. Y por su parte, la Agencia MacEricson se encargaba de la publicidad de la Coca Cola.

También en este periodo, y hasta finales de la década del 50, encontramos la OTPLA -Organización Técnica de Publicidad Latinoamericana, respaldada por la firma Bacardí- dirigida por Raúl Gutiérrez Serrano, decano de la Escuela Profesional Publicitaria. Y entre otras más pequeñas, la seguían las agencias Álvarez Pérez; Interamericana; Godoy y Cros; Alex.

Las agencias se ocupaban de elaborar las campañas publicitarias por el posicionamiento del producto en el mercado insular, pero también dominaban las investigaciones de mercado, estudios sobre el consumidor, imagen de las marcas, métodos visuales, análisis de textos, “tormenta de ideas” a la que se suma la influencia norteamericana de la Escuela Motivacional del Anuncio.

Todavía en esta etapa, la publicidad tenía el mayor peso en las estrategias de posicionamiento de marcas y productos. Las Relaciones Públicas habían comenzado a adentrarse sutilmente sobre todo en la Compañía Cubana de Electricidad. Es por ello que en muchas ocasiones aun circula el comentario de que en cuestiones de publicidad, aplicación de los medios de comunicación y en la iniciación de las técnicas del marketing en la década del 50, éramos los segundos en el mundo.

 

 

 

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