Publicado: Mie, 20 Ago, 2014

Cohecho nacional

Gladis Bejerano Abunda la corrupción principalmente porque no se puede vivir de lo que paga el monopolio estatal del trabajo.

La Chirusa, Santa Clara.

En la última Sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, una de las intervenciones más controversiales fue la de la Vicepresidenta de la República de Cuba, Gladys Bejerano Pórtela. Apoltronada en su alto cargo, no acaba de poner los pies sobre la tierra. Esta alta funcionaria no comprende la auténtica realidad cubana por no estar entre los más pobres compatriotas.

Quien ejerce como Contralora General de la República se atrevió a afirmar: “… sólo se obtendrán avances económicos cuando se elimine o minimice la corrupción existente en nuestro país”. Y aseveró que es posible eliminar las actitudes corruptas de los funcionarios del Estado.

Los cubanos de a pie no están tan seguros de que sea posible excluir ese flagelo que es el Cohecho Administrativo. Perciben todo esto como otra campaña más para evitar encontrar la verdadera esencia en la falta de prosperidad material que sufre cada vez más la mayor parte de los compatriotas.

Con la excepción de unas pocas personas como la señora Bejerano Pórtela, casi todos los cubanos consideran que la corrupción en la sociedad cubana del presente es ante todo una necesidad. Para una gran mayoría no es posible siquiera sobrevivir sin los pequeños o grandes robos que se le hacen sistemáticamente a las entidades del Estado, el propietario absoluto de casi todo en Cuba.

Y esto es debido a que los salarios devengados por los trabajadores no les alcanzan para alimentarse, vestirse y calzarse adecuadamente, una cuestión reconocida públicamente hasta por Fidel Castro, el denominado“Líder Histórico” de la todavía llamada “Revolución Cubana”. Y es así, más le faltó agregar las permanentes escaseces que padecen los hijos, cónyuges o ancianos que están bajo la responsabilidad de esos que trabajan.

En uno de sus tantos y largos discursos, el hoy enfermo Fidel aseguró: “Tenemos que lograr que los sueldos sean la única fuente de satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de los que trabajan honestamente en Cuba, una cuestión que hasta ahora no hemos logrado que ocurra con el Periodo Especial, y nos queda mucho para resolverla”.

Es un secreto a voces que quienes laboran en empresas u otras entidades del gobierno, solamente acuden a sus trabajos para ver qué se puede robar y después revender en el “mercado negro”,siempre tolerado por las autoridades castristas, que es el sitio ilegal e informal donde los compatriotas pueden acceder a mercancías y servicios con precios no tan prohibitivos.

Esta cadena de robos crea un clima de doble moral corruptiva en el entramado de todos y cada uno de los sujetos sociales que conforman la sociedad cubana. O sea, en la Cuba contemporánea nadie está exento de ser un corrupto y arrastrado por las consecuencias que se derivan de esta imprescindible actitud como modo de subsistencia.

Para que desaparezca esta doble moral es necesario permitir un clima de libertad y tolerancia a todas las ideas económicas, políticas, sociales y filosóficas, sean estas en contra o en pro de la presente línea gubernamental, es decir un clima democrático de opinión. Y como ya es sabido, la historia del desarrollo humano demuestra que las sociedades más solventes son aquellas donde está entronizada la democracia.

Un tema ineludible es que compatriotas con altas responsabilidades en el gobierno castrista como Gladys Bejerano, y muchos otros, de una vez y por todas acaben de entender que los cubanos y cubanas no desean ser corruptos, sino que para malvivir deben corromperse. Y fundamentalmente que es el propio sistema gubernamental el que los empuja a ello.

La corrupción en la Cuba gobernada por el castrismo no es la causa principal, sino la consecuencia determinante de que este acto inmoral se repita cada vez con mayor frecuencia entre los que habitamos este país. Y es algo despreciable pretender desconocer el origen real de estas actitudes inmorales en el seno de la mayoría de la ciudadanía.

Como Vicepresidenta, Bejerano Pórtela debería proponer una Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional para abiertamente discutir sobre cuándo se darán mayores libertades económicas a los cubanos. La corrupción sólo disminuirá en la medida que los cubanos puedan vivir de salarios honrados, y eso depende de la nomenklatura en el poder.

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