Publicado: Mie, 27 Ago, 2014

El poder de la basura

Hacia la capital La capital cubana se cubre de mugre sin soluciones por el monopólico Estado

La Habana. A las autoridades en La Habana les resulta imposible admitirlo, pero lo cierto es que no pueden evacuar a ritmo prudente las montañas de detritus y escombros que se acumulan a diario cada esquina. Se apelotonan a mayor velocidad que la capacidad de recogida. Ya hasta parecen parte del aburrido paisaje, como las colas o la falta de pintura de las fachadas.

Y el calor abrumador de este verano en nada ayuda. A la par de las nubes de moscas sobre las jabas de nilón desechables, la basura además es revuelta por el merodeo de animales depredadores y el merodeo nocturnal de los “buzos” que buscan material reciclable. Pero aun peor falta lo peor: el uso de palas mecánicas contra el basurero en las calles, llevándose a pedazos la ya carcomidas aceras y pavimento. El resultado que dejan es una revoltura de escombros, basura regada y líquidos pútridos, sumidos en una nueva zanja. Y de inmediato comienza a repletarse de la inmundicia, esta vez con el acumulado de aguas que deja algún chaparrón.

La realidad, como siempre que la ponen a prueba, es más tozuda, y eso ya es decir, que la insensible voluntad del viejo aparato gubernamental. De nada valen campañas contra las constantes olas de vectores, las formales inspecciones en las casas, las flojas y erráticas fumigaciones, las campañas anti-raticidas y las exhortaciones-acusaciones a la población y a los “buzos” para que sean más higiénicos: la basura está ganando la batalla.

Sobran las justificaciones oficiales para que esa vital tarea de higiene pública funcione normalmente. El argumento de que no hay reservas de depósitos para colocar en cada esquina o camiones para recolectar denota la reiterada falta de prevención que se ha tenido para cubrir esa necesidad. Además, culpar a la población de no cooperar como razón esencial del problema, por mucha irresponsabilidad que denote, no justifica el hecho de que el detritus se siga acumulando. Más bien lo que revela es que el método colectivista- esquinero impuesto para esta tarea ha llegado a un punto de no-retorno.

Lo cierto es que esta “batalla” (a tono con el lenguaje bélico oficial), por ser un organismo del Estado el único que puede recoger los deshechos del 25% de lo que va quedando de la población nacional en la capital del país, se está perdiendo. La herencia ideológica castrista de no dejar suelto ni un gramo de control, es una la ilusión derrotada. Permanecer “parapetados”, esperando a que vuelvan los buenos tiempos soviéticos para poder darle marcha atrás lo poco que se ha dejado escapar de la garra, también se va volviendo cada vez más…basura acumulada.

Por esta razón, y con ánimos de preservar lo más posible la salud de todos, incluso la de nuestros despóticos administradores de la cosa pública, ¿no sería ya el momento de considerar que la recogida de basura debe ser también realizada por manos privadas? Con tantos inspectores empleados por el aparato estatal, no deben temer un manejo inadecuado de la basura por emprendedores de este nuevo ramo. En todo caso, deberán vigilar más a estos guardianes para que cumplan celosamente con el nuevo “frente” basurero. A lo mejor les parece poco atractivo en lo rentable, ávidos como siempre están por sangrar con sobornos en moneda y especie a los productores de bienes y servicios privados.

No es cosa de juegos estos tiempos de globalización ponerse, como en las fiestas de San Fermín en Pamplona, a jugar con los afilados cuernos de las epidemias. Y por cierto, con impromptus de decretazos impopulares, como el reciente de reducir a la mitad la ya escasa importación privada en maletines. De igual manera que no se logra detener el “paquete” de la semana, el mercado negro o el incremento clandestino de los incontrolables celulares de última generación, tampoco se ha podido impedir la entrada en el país del dengue, el chikungunya, el virus del Nilo Occidental, la malaria, los caracoles tóxicos o la amenaza del temible ébola africanos. Mientras menos salud pública exista por acumulamientos incontrolables de basura en una ciudad como La Habana, más posibilidades habrá de que ocurra un desastre epidémico de grandes proporciones.

Un sencillo paso sería, decretazo inconsulto por igual, pero para real beneficio de todos, autorizar esta actividad por cuenta propia. Se asombrarían de los rápido que quedarían las calles y esquinas limpias, aunque quizás los ofenda la comprobación de lo absurda e inútil que fue su resistencia a dejarlo funcionar.

Quizá aceptar algo así les huele a disidencia y a sociedad civil alejándose de la cuartelera consigna de “disciplina social”. Pero el asunto es demasiado grave para darle largas y demorarse demasiado con ello, buscando en el mamotreto de los Lineamientos a ver dónde encaja una solución burocrática e inútil.

Latest posts by Alexandro del Valle (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>