Publicado: Mie, 13 Ago, 2014

La estampida continúa

Costa norte de Cuba La Habana. El Caribe hondureño permanece en el itinerario de los cubanos que huyen.

Cada vez más compatriotas son rescatados en las cercanías de esas fronteras, con la piel chamuscada por el sol y deshidratados, pero con la sonrisa de haber cumplido su propósito.

En una de las últimas expediciones que semanalmente salen de la costa sur cubana, se constató la muerte de uno de sus integrantes.

La sed y el hambre le embotaron la mente. El hombre desapareció tras zambullirse en el mar.

¿Cuántos cubanos habrán muerto en similares circunstancias?

Es imposible encontrar una respuesta creíble frente a un método de evasión que comenzó desde los primeros años del llamado proceso revolucionario y que en las postrimerías del mismo, alcanza una temeraria regularidad.

La lógica indica que decenas de miles de personas nacidas en la mayor de las Antillas han terminado en las entrañas de los depredadores marinos o despedazados por las aves que sobrevuelan los océanos en busca de alimento fácil.

Morir en el intento es quizás lo habitual de una misión que requiere de un coraje fuera de toda duda.

¿Quién se atrevería a cuestionar la conversión del hombre nuevo en un suicida?, ¿Acaso se puede catalogar de otra forma la insistencia en montarse en lo que sea sin prestarle mucha atención a los partes meteorológicos, la calidad del motor o los remos y a las distancias a cubrir durante tantos días y noches?

Llama la atención que un número considerable de los fugitivos exprese que sus decisiones fueron tomadas a partir de las dificultades económicas, cuando la raíz del problema es netamente política.

En los gobiernos anteriores al creado por Fidel y Raúl Castro ni los cubanos más pobres tenían esa obsesión de abandonar su terruño. Hoy casi nadie quiere quedarse.

Entre los arquetipos sociales que se han forjado al calor de las unanimidades, el racionamiento, las manipulaciones estadísticas y la doble moral, no se puede olvidar la figura del balsero.

Es posible que en el futuro se erija un monumento en recordación a los que no tuvieron la dicha de conservar la vida en su empeño de escabullirse de la única manera que puede hacerse desde una isla.

Por suerte, en el episodio expuesto en este artículo solo hubo una baja. Finalmente el resto (33 personas, entre ellas una mujer embarazada) desembarcó en la localidad hondureña de Bajamar, Puerto Cortés.

Allí se reponen para llevar a cabo la segunda fase del plan: asentarse en los Estados Unidos.

El tramo a cubrir es mayor, pero por tierra. De todas formas no es suficiente para asegurar el éxito.

En la frontera mexicana pululan las extorsiones, los secuestros y el tiro en la nuca.

A los cubanos no les importa mucho eso. Seguirán poniendo sus vidas en peligro. Motivos no le faltan.

 

 

 

 

 

Costa norte de Cuba

Latest posts by Jorge Olivera Castillo (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>