Publicado: Mie, 10 Sep, 2014

El vaso de leche: promesas y realidades

OLYMPUS DIGITAL CAMERA La Habana. El vaso de leche en la mesa de la familia cubana sigue siendo un lujo. Hace siete años que Raúl Castro se comprometió a superar el desabastecimiento, pero sus promesas no pasaron la prueba de la realidad.

La fábrica que se construye en la ciudad de Camagüey, con tecnología china, debe iniciar la producción este año. Su puesta en marcha tendría un carácter meramente simbólico para garantizar un abasto tal y como lo expresó el general-presidente.

Quien quiera disfrutar del producto tendrá que continuar adquiriéndolo, a precio de oro, en las tiendas recaudadoras de divisas.

En el mercado negro se consigue a un costo ligeramente inferior, pero también desproporcionado al compararlo con el salario promedio de 20 dólares al mes.

“Ese es otro cuento. Mucho bombo y platillo y al final nada. No tenemos derecho ni a desayunar como Dios manda. Yo lo hago cada vez que puedo, pero privándome de otras cosas”, expresa Ramón C., que labora como enfermero en un hospital capitalino.

A modo confidencial, añade que siempre que puede se lleva a su casa un poco de leche de las cuotas reservadas para los pacientes.

“Oye, es de la que sobra”, indica para matizar lo que en Cuba se le llama “resolver” y que entra en la categoría de operaciones ilegales a realizarse en la mayor parte de los centros laborales del país.

Lo penoso del tema es que tomarse un vaso de leche en Cuba, en el año 14 del siglo XXI, representa un desafío o simplemente una ilusión perdida.

Duele enterarse de los retrasos en la inauguración de la fábrica camagüeyana, la paupérrima situación de la ganadería y la imposibilidad de disminuir de forma ostensible el nivel de las importaciones, que ascienden a 35 000 toneladas de leche en polvo cada año.

“Raúl es tan demagogo como su hermano. Mucha palabrería y pocos resultados. Si no les dan la tierra a los campesinos seguiremos en las mismas. Ni leche, ni carne, ni nada.

Eso que publicó el Granma (principal diario de circulación nacional) es pura propaganda”, alegó un profesor de preuniversitario que no quiso revelar su nombre, en referencia al texto sobre la visita del ministro de Economía y Planificación al centro fabril donde se producirá leche en polvo y mantequilla.

El ambiente pesimista en torno al programa de transformaciones económicas es mayoritario.

Raúl no ha podido ponerle fin a las carencias desde que asumió el poder en el 2006 y la imagen de mejor gobernante que su antecesor pierde credibilidad en la medida que el nivel de vida se ha estancado o retrocede en medio de las consignas patrioteras que se crearon desde 1959.

De acuerdo a la suma de acontecimientos, la renovación a fondo de la economía parece no estar contemplada en los planes de la vieja guardia del partido comunista.

La fábrica que según lo previsto debería estar en marcha, envía una señal muy débil para las necesidades del país.

En vez de alegrías, surgen muchas interrogantes, tales como: ¿cuántos de los 60 000 litros diarios para procesar se perderán por el camino?, ¿cuántas vacas morirán de hambre y sed en los campos en lo que resta de año, por causa de la desidia de ministros y administradores?, ¿Qué cantidad de bolsas de leche en polvo terminarán  en manos de los vendedores furtivos?

Un desayuno de café con leche y tostadas con mantequilla es todavía un sueño para miles de cubanos adultos.

Quien quiera darse el gusto, sabe que pone en riesgo el almuerzo y la comida.

La leche, a precios subsidiados, es solo para niños de hasta siete años. La que está en los estantes de la tiendas en divisa, se mira de reojo, con una mezcla de amor y odio. Seis pesos convertibles con sesenta centavos el kilogramo. La tercera parte del sueldo a cobrar por un mes de trabajo.

oliverajorge75@yahoo.com

 

 

 

 

 

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