Publicado: Mie, 17 Sep, 2014

Habana Compás Dance: 10 años en escena

Habana Compás dance Una singular compañía danzaría cubana incursiona en nuevas sonoridades y ritmos

La Habana. La compañía de baile Habana Compás Dance cumplió recientemente sus diez primeros años en escena. Y lo celebró con un espectáculo en el Teatro Mella de La Habana, donde combinó baile y música, flamenco y percusión cubana.

El espectáculo-concierto, compuesto por 13 cuadros donde de la mano de bailarinas y bailarines se unen danza y música mediante baquetas, castañuelas, chancletas de madera y bastones, fue una gala calificada como colorida y emocionante por algunos de los presentes.

Nacida en La Habana en el año 2004, la Compañía Habana Compás Dance es un desgajamiento de otro prestigioso proyecto artístico, la Compañía de Liz Alfonso. La bailarina, corógrafa y directora Liliet Rivera, ya había madurado la idea de lanzarse con fuerza al escenario. Y en unión a cuatro bailarinas y un buen background, comenzó un nuevo camino desde cero, como ella misma dice, alejándose de la comodidad y el confort que le brindaba el trabajo anterior.

Sin embargo no pasó mucho tiempo para que el pequeño grupo creciera hasta 14 bailarinas, todas con una fuerte preparación en danza contemporánea, el baile flamenco que tenían como base y las danzas afrocubanas. No obstante, el año 2009, marca una impronta en la nueva compañía cuando se incorpora el maestro Eduardo Córdoba, un virtuoso percusionista, quién asumió la dirección musical del elenco.

Desde su llegada, el profesor Córdova ha insistido en que bailarines y bailarinas reciban clases de percusión, lectura musical y control de baqueta, para que fueran capaces de tocar cualquier instrumento de percusión, a la vez que se veía la posibilidad de vincularlos en la danza, de manera que pudieran hacer ambas cosas al unísono.

Con esas herramientas se monta, por ejemplo, el cuadro danzario Retos, uno de los primeros dentro de la compañía, y el sexto de los presentados en la Gala de Compás Dance, donde se mezcla el baile de bulerías al ritmo del chekeré. Es la pieza que les permite a las bailarinas estar todo el tiempo taconeando y creando una polirrítmia donde se mezclan la percusión afrocubana con clave, castañuelas, chancletas y bastones.

En los bailes, coreografías y la escenografía de la Habana Compás Dance, el taburete, juega un papel importante. Al punto de convertirse en el símbolo de la compañía, su sello. Y todo gracias a una casualidad, narra la Directora Liliet Rivera, pues taburetes, eran los asientos que tenían para trabajar, muy al principio, en la Sociedad Española Concepción Arenal. De tan cercanos, hasta llegaron a ser parte de los instrumentos de la Habana Compás Dance, y día a día se ganaron ese espacio en la escenografía de las coreografías, pues los que se usan en los espectáculos están decorados por el maestro Eduardo Córdoba, quién también ilustra los tambores con rostros y símbolos afrocubanos.

Desde el 2009, en coordinación con el manager y productor general Javier Burgos, la directora general se enfoca definitivamente en que la compañía fusione danza y música de manera más integrada. De ahí que en algunos de los cuadros presentados durante el espectáculo aniversario, la música creada por bailarinas y bailarines, sostenga como base a la coreografía.

Para seguidores de la compañía, como Alberto Pujol, el 2013 fue un año importante pues emprendieron una gira por Corea del Sur. Mas también lo fue al regreso, pues gracias a la Dirección de Cultura, a la Dirección de Artes Escénicas y a la Agencia Caricatos, establecieron una sede permanente en el municipio Marianao. En el nuevo centro, además de realizar los ensayos de la compañía, reciben clases de danza y música niños y adolescentes desde los siete a los dieciocho años, los que suponen serán futura cantera de la compañía.

La Directora, que es fanática del equipo de beisbol de la capital, los Industriales, desde los tiempos de Javier Méndez, es graduada de Dirección Artística en los cursos de Valdez Rivero en la UNEAC, donde ser autodidacta tiene un peso fundamental en la apoyatura del conocimiento. Se reconoce como bailarina, aunque ensamble también como música con los tambores batá, posición desde la cual dirige la compañía pues, según afirma, durante los espectáculos nunca tiene tiempo de salir del escenario.

– Comencé tocando los bata -dice Liliet Rivera-, después que el Maestro Córdova primero enseñara a las bailarinas a trabajar la percusión, y que luego me indicara que yo también podría hacerlo. Y luego se descubrió que yo tenía potencialidades para trabajar la percusión. Y comencé con él, haciendo el dueto, y desde los batá dirijo los espectáculos, porque pocas veces los puedo observar desde fuera.

– Y siempre estoy en el escenario -continúa la directora de Compás Dance.- Aquí me siento muy bien porque la energía que emana de todo esto es muy positiva. Y los sonoros aplausos de respuesta del público es algo que agradecemos mucho. La danza la llevo desde muy jovencita. Siendo una niña siempre tuve una formación danzaría. Fui fundadora del Ballet de Liz Alfonso. Fue mi formación. Junto con la Relliset y Lisset Fleitas. Todo el tiempo allí fui coreógrafa y tenía anhelos de fundar mi propia compañía y llevar adelante mi inspiración.

Y concluye:

– En el 2004 ya estaba preparada para contar mis historias. Dejé mi legado en el Ballet de Liz, con coreografías que hice y que aun están vigentes. Me quería probar, y empecé muy duro, desde cero, pero ves el resultado a lo largo de los años y me siento contenta y gratificada por el público. Para el año once quiero hacer un espectáculo nuevo, contar una historia, una enseñanza. Para eso estoy trabajando con un guionista. Queremos hacer algo sencillo, que el público pueda leer fácilmente.

aleagapesant@yahoo.es

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