Publicado: Mie, 3 Sep, 2014

Molesto testigo de la corrupción

Gasolinera El Lido La Habana. En cualquier parte del mundo, todos los acusados por un presunto delito son inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Sin embargo, este principio fundamental de la justicia fue anulado en el caso de Ernesto Castañeda Maso, residente en el municipio Playa, calle 19 b, no 21411 entre 214 y 21, reparto Atabey. Por tres años consecutivos lucha infructuosamente por denunciar las injusticias que lo dejaron sin el empleo que ejercía en uno de los denominados servicentros, o gasolineras, conocido por El Lido, del Municipio Marianao.

“No habían razones de peso para separarme de mi trabajo. La acusación se basó en tener un sobrante de gasolina al entregar el turno en el que yo laboraba esa noche. Y eso ni siquiera estaba registrado en el libro de las incidencias que diariamente llevan estos centros”, declaró Castañeda.

No es un secreto, que en todas las gasolineras del país se genera una enorme y constante corrupción. Todos los controles, auditorias, vigilancias y otras técnicas empleadas no han sido suficientes para detener el desvío de estas “riquezas del Estado”, hacia otras “latitudes”.

Todos sabemos que mientras el Estado totalitario vende el combustible a precios de otra galaxia, les paga un mísero sueldo a sus trabajadores. ¿Quién no recuerda aquella inusitada “nacionalización” del 2008 ordenada por Fidel Castro, compuesta por trabajadores sociales que muy pronto también olvidaron el papel de policía que les había asignado?

Castañeda no era uno de ellos, mas sí un incómodo testigo de los billetes que desparecían en los bolsillos de los dirigentes de ese expendio perteneciente a la sucursal oeste de la corporación Cimex. Y fueron esos mismos quienes lo despidieron en el 2012 y que después siguieron mejorando posiciones dentro del ramo.

En el afán de recuperar su trabajo, Castañeda pensaba contar con las debidas garantías que le permitieran ser escuchado en diversas instancias de la justicia, denunciando el descontrol y la putrefacción de estos individuos. Sin embargo, muy pronto se vio sin amparo sindical o de ninguna otra índole.

En junio del 2012 escribió una carta a la Contraloría General de la República, exponiendo evidencias de la corrupción e irregularidades en el manejo del combustible por parte del grupo que dirigía la mencionada gasolinera. La respuesta del afamado aparato de control, encabezado por la “dama de hierro” Gladys Bejerano, la obtuvo un mes después, a través de un comunicado que le indicaba dirigirse al Grupo de Administración Empresarial (GAE).

El GAE es un conglomerado de empresas generadoras de divisas a la que pertenece la Corporación CIMEX que dirige las gasolineras. Se encuentra ubicado en la avenida del puerto del municipio Habana Vieja y está a cargo del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja.

Allí se presentó Castañeda con la pretensión de que el flamante presidente del GAE le concediera una entrevista. Más resultó peloteado por un abogado nombrado Romer, quien sólo le facilitó un encuentro con el director general de cuadros del sistema empresarial del CIMEX, Arturo Ramírez Rauchman, el que también desestimó sus demandas.

El día 13 de diciembre del 2012, Castañeda decidió plantarse en huelga de hambre frente al edificio del GAE hasta obtener una entrevista con Rodríguez López. Fue toda una pesadilla para los funcionarios de esta entidad, los que en más de una ocasión enviaron mensajeros con promesas que finalmente no cumplieron.

El estar siete días sin ingerir alimentos ni agua, exhibiendo un cartel que decía: “quiero un entrevista con el presidente del GAE”, finalmente provocó su conducción hacia una unidad de policía. Allí fue confrontado por un fiscal, un agente de la contrainteligencia y un capitán de la PNR. Lo multaron y amenazaron con la prisión de continuar con una presunta “desobediencia”.

El 3 de enero del 2013 nuevamente Castañeda se situó frente al edificio, y de allí fue a parar al centro de detención de Calabazar (VIVAC), para ser conducido a juicio, lo que finalmente no se celebró, por lo que se le envió a su casa hasta tanto se le notificara del proceso.

Nunca han decaído sus esperanzas de hacerse con la justicia que aun espera. Otro intento para ser escuchado fue frustrado el 23 de enero del 2013. Nuevamente fue arrestado y llevado a juicio en la causa 53/13 ante el Tribunal Municipal de la Habana Vieja. El tribunal lo condenó a un año de privación de libertad, sentencia que finalmente quedó en reclusión domiciliaria.

Durante estos tres años Ernesto Castañeda ha realizado otras acciones para demandar justicia para su caso. Además de plantarse en la Plaza de Revolución, la Fiscalía Militar y el parque frente a la Oficina de Intereses de los EEUU, realizó una huelga en su casa en marzo del 2014, exhibiendo un cartel que explicaba su demanda. Según una fuente informativa, la huelga fue interrumpida por la policía, la que bajo el pretexto de salvarle la vida, inmediatamente lo trasladó al hospital Clínico Quirúrgico,.

Al preguntarle la razón de por qué no le han revocado la sanción penal, Castañeda dijo: “Constan en mi poder copias de todas las cartas dirigidas al Ministro de las FAR, al Presidente de Asamblea Nacional, a Atención a la Ciudadanía, al Vicepresidente del Gobierno de Playa y al Partido. Y si bien todavía no hay respuesta, saben que tengo la razón”.

Leonpadron10@gmail.com

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