Publicado: Mie, 1 Oct, 2014

Cambio de poder con rostro de mujer

200px-Mariela_Castro Miami. Cada vez con mayor frecuencia, la impronta de Mariela Castro se hace notar en el ámbito noticioso, en particular entre las novedades que se informan fuera de Cuba. Aunque el impacto de su labor se limita a un ceñido marco del espectro social cubano- el de la diversidad sexual- no escapa que éste goza de especial atención y sensibilidad a nivel mundial. De hecho, que la sobrina de Fidel Castro haya transformado el asunto de la intersexualidad en una lucha personal, la transforma en una personalidad a tener en cuenta de cara a futuros cambios y aperturas políticas en la Isla.

Recientemente los titulares de la prensa internacional remarcaban su NO en una votación del parlamento cubano. Como señalara en su nota la periodista Andrea Rodríguez de AP, ese voto en contra Mariela rompe una tradición. Ninguna persona consultada por la agencia recordaba que un legislador del foro parlamentario cubano hubiera rechazado de plano una norma, las cuales suelen ser votadas por unanimidad. Además, no se trataba de cualquier parlamentario, sino de la hija del general Raúl Castro, actual presidente de Cuba. El voto contra un proyecto de Código de Trabajo, que la diputada interpretó poco inclusivo, se produjo durante la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular en diciembre del 2013. El hecho saltó a la luz siete meses después, cuando un grupo de activistas por la diversidad sexual desarrolló una campaña para divulgar la postura de la Castro.

Los medios de prensa y algunas personalidades a ambos lados del Estrecho abundan sobre el suceso inédito. Para el ex diplomático y académico cubano Carlos Alzugaray, no hay dudas de que esta “es la primera vez…”. Y el analista y economista Arturo López-Levy considera que el referido sufragio de Mariela es “muy, muy inusual”. Lo califica como un auténtico acto de civilidad que podría ser un anticipo de una mayor dinámica legislativa, incluso en el estudio de iniciativas relacionadas con una política de reformas económicas impulsadas por Raúl Castro. Por otro lado, desde Nueva York, el profesor de Estudios latinoamericanos Ted Henken califica el acto de Mariela como un desafío rebelde, signo indicativo de que puede salirse con la suya, algo que tiene especial significación dado el apellido y el grado de lealtad que ella mantiene hacia el gobierno.

Lanación.com lo destaca con un gran titular, en el que el nombre de la parlamentaria es acompañado por una sugerente caracterización de Mariela, la hija del segundo Castro, defensora de la diversidad sexual y crítica del gobierno cubano. Y se nos recuerda que la sobrina del Comandante es una activista histórica en la defensa de la diversidad de géneros. Organiza desfiles y congresos, impulsa sitios en la web, defiende la causa del matrimonio gay y así un largo etc. El articulista anónimo va a más, y apunta que la diputada es una bravía militante que no deja de recordarle al partido gobernante la promesa de acabar con todo tipo de discriminación en la isla, incluida la referida por orientación sexual.

En ese mismo artículo de lanación.com, de manera significativa aparece la anécdota ocurrida a raíz del desastre aéreo en Burkina Faso. Entonces se corrió la voz de que entre los pasajeros del Air Argélie se encontraba Mariela, lo que también de forma inaudita, ella misma desmentiría ante un medio de prensa independiente en la Isla.

Dando continuidad a esta saga propagandística, la agencia EFE se hace eco de su próximo objetivo: lograr la aprobación de una legislación de identidad de género “amplia y actualizada”. Según sus declaraciones, este es un trabajo que asume para cambiar la mentalidad de algunas personas, reticentes a aceptar esa parte de la realidad social en la Isla. Coincidencias o no, el anuncio tiene como antecedentes la petición hecha a Castro por los activistas de la agrupación disidente Proyecto Arcoíris. Encabezó las quejas contra el actual Estatuto y exigió a Mariela promover enmiendas a la ley, la investigación de la omisión a prohibir la discriminación por razones de género y el impulso de un Código de Familia que confiera mayor protección a parejas homosexuales, abriendo paso a las uniones de parejas del mismo sexo.

Toda esta escenografía puede ser indicio de que tendrá un papel de primera línea tras la desaparición de los hermanos Castro, con amplias posibilidades de asumir las riendas del poder. Mujer, joven y con un halo transgresor que la hace atractiva para muchos dentro y fuera de la Isla, Mariela Castro pudiera encarnar el rostro del cambio, aunque siempre en continuidad con los preceptos de sus antecesores. Dirigidas al mundo de la transexualidad, sus propias palabras parecieran dar esa sensación al definir su punto de vista sobre lo ocurrido durante este medio siglo de sistema castrista en términos como “…tensiones creativas propias de todo proceso revolucionario.”

La solución que propone está en la perspectiva del perfeccionamiento del mecanismo de participación democrática, con una concepción revolucionaria adaptada a su estilo donde: “Revolucionar no es encontrarnos con lo nuevo de golpe, es analizar contradicciones, superar imaginarios sociales hegemónicos que durante siglos han estigmatizado a muchas personas que sufren las consecuencias de la exclusión social”.

La incógnita sería saber cómo enfocaría el problema de la estigmatización y la violación del derecho ciudadano, por el único hecho de pensar diferente y de manera abierta. La democracia que supone no sólo es el espacio para homosexuales, o las garantías de derechos iguales para las mujeres, sino también el derecho de todos a expresar libremente sus ideas y aspiraciones políticas, sin que ello suponga represalias y exclusiones.

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