Publicado: Mar, 28 Oct, 2014

Hagamos periodismo ciudadano, no de trinchera

Periodismo en presidio La Habana. Lamento no ver a un Indamiro Restano, uno de los iniciadores de la prensa alternativa, con trípode a cuesta en medio de un derrumbe o entre turbas progubernamentales reportando, celular en mano, un acto de reafirmación revolucionaria” contra las Damas de Blanco. No imagino a Pablo Reyes y a Huber Jeréz Mariño atrincherados con una laptop de última generación patentizando rumores o como destripadores online del “enemigo” de turno, en lugar de colgar los baches y basurales habaneros en las ciber-tribunas con que cuenta hoy la prensa independiente en Cuba.

La actual prensa independiente cubana es numéricamente afortunada y logísticamente dichosa en muchos casos. La Internet limitada, los cursos de periodismo actualizados o el patrocinio que podamos conseguir si hacemos periodismo y no catarsis de escritorio, nunca estuvieron al alcance de pioneros como Tania Díaz Castro, Ricardo Bofill, Rafael Saumel, Ernesto Díaz, Adolfo Rivero Caro, Raúl Rivero, Rolando Cartaya y José Antonio Fornaris, todos ex periodistas y escritores oficialistas.

Pensemos que aproximadamente por cada periodista independiente la “revolución” cubana ha graduado, en cincuenta y cinco años, a cuarenta de sus voceros. Tengamos en cuenta que por cada medio independiente administrado y editado desde Cuba, en cualquier soporte y con total libertad para publicar, la prensa oficial tiene cuatro o cinco en función de un mismo discurso.

Sin embargo, amén de la sin censura, estamos anquilosándonos por admitir que la información es sólo de dominio oficial o que las nuevas tecnologías de la información nos sorprendieron con veinte años de atraso, además de no asumir que el público online es diverso y exige hechos concretos, nombres, videos o diapositivas que respalden determinada historia.

En nuestra génesis aún pulula el periodismo transformador. Con solo despachar comentarios de nuestra realidad social, la falta de oportunidades laborales o la insalubridad que premia a las epidemias y denigra nuestro sistema de salud, no es necesario reinventar retóricas que solo suelen desgastar el libre ejercicio con supuestos o grandilocuentes anticastrismos.

Nuestro periodismo peligra mientras los buenos cronistas se descabecen entre portales.net u org, que importa la dirección o sus directores. Nuestras agencias independientes sucumbirán mientras inventemos espías o contraespionajes más allá del que nos toca. El principal blanco de la prensa, sea cual sea el contexto y sus actores, es aquel que frene el desarrollo social de un país o excluya al ser humano de todos sus derechos.

En diciembre próximo se cumplirán veintiocho años del primer programa radial independiente hecho desde Cuba, llamado Coloquio de La Habana, en el que se leyeron una serie de trabajos sobre la realidad social y las violaciones a los derechos humanos. En 2015 estaremos a veinte años del surgimiento de las primeras agencias de prensa independiente y a trece de la encarcelación de veintiséis periodistas en la Primavera Negra de 2003.

Si bien el escenario es el mismo y el enemigo más sofisticado, la prensa que se quiere hoy debe ser más dinámica y objetiva, subordinada a las nuevas tecnologías de la información y adaptable al periodismo digital. No le temamos a los clips del ratón inalámbrico o a las quinientas o seiscientas palabras que nos exige una publicación web, mucho menos a la seguridad informática porque no tenemos “nada que esconder”.

No basta con asumir que contamos con portales donde publicar nuestras crónicas o toda la indumentaria necesaria para conseguir, a pesar de los riesgos y el poco acceso a la información gubernamental, un buen reportaje audiovisual. Manejar los estándares internacionales, aplicar la ética periodística como antídoto a las hostilidades -vengan de donde vengan- o asegurarnos que poco importa si somos anticastristas o no, sino simplemente periodistas, nos mostrará siempre el derrotero de la credibilidad y el buen oficio.

El periodismo independiente surge del Movimiento de Derechos Humanos encabezado por Ricardo Bofill y por muchos años denunció desde dentro y fuera de las prisiones las violaciones a los derechos humanos. Apuesto porque esta sea una de las prioridades.

Tapemos las trincheras y hagamos periodismo ciudadano, sin ambivalencias y desde soportes que no parezcan una publicación oficial a la inversa.
odelinalfonso@yahoo.com

Odelín Alfonso Torna

Odelín Alfonso Torna es periodista independiente y miembro de APLP

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>