Publicado: Mar, 21 Oct, 2014

La Habana: maravilla fue

Carretera Panamericana a Mariel actualmente Artemisa. La noticia de que La Habana fue seleccionada, junto a otras 20 ciudades del planeta, como finalista del concurso Ciudades Maravillas del Mundo, ha provocado cuestionamientos a quienes votaron a favor de ello, pues parece que solo tomaron en cuenta la ciudad que muestra la propaganda oficial y no la real que sufren cotidianamente los cubanos de a pie.

Según la nota aparecida enGramma, órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en su edición del 25 de septiembre, la “competencia es organizada por la fundación suiza New 7 Wonders” y el sistema de votación utilizado para seleccionar las ciudades es online.

La fundación fue creada y es presidida por Bernand Weber, quien afirmó, según el artículo de marras, que “las ciudades seleccionadas llaman la atención por su diversidad, remarcable en términos de geografía regional y cultura urbana”.

En el caso habanero, la realmente diversa “geografía regional” debe incluir los impresentables ríos capitalinos, a pesar de lo ejecutado para disminuir la contaminación en ellos, como es el caso del Kibú y El Almendares con sus sucias aguas.

Seguramente también incluye las ondulantes colinas urbanas formadas por desechos sólidos (basura) debido a la disfuncionalidad del sistema de su recogida, así como los riachuelos en que se mezclan el agua potable con los de albañales, junto a los olores de orinas por doquier, motivados por escases de baños públicos, toda una atmósfera casi irrespirable.

Esto último contrasta con el hecho de que hasta mediados del siglo XX era considerada La Habana como una de las capitales más limpias del mundo, según pregonaban los cubanos que viajaban al exterior y  los extranjeros que visitaban la isla por razones diversas.

Incluye esa geografía los numerosos espacios convertidos en parques y parqueos, al derrumbarse o ser demolidos los edificios que los ocupaban por falta de mantenimiento y reparaciones, como el edificio Alaska de 23 y M en el Vedado, cuyo lugar ocupa el parqueo exclusivo de la dirección provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC), mientras el déficit de viviendas en el país es del orden de los seis dígitos.

Las maravillas de la capital fueron construidas antes de 1959 como es el caso del Túnel de La Habana con la carretera Panamericana que une a Matanzas con la capital, y a ésta con Mariel por la costa norte. También son de esa época los edificios altos y los hoteles más emblemáticos de la ciudad: El Havana Hilton – hoy Habana Libre- el Focsa, el Capri, El Nacional, entre otros.

También hospitales como los de maternidad obrera y el de Línea, en Marianao y el Vedado, respectivamente, el Hospital infantil Pedro Borrás – cuya estructura fue dañada durante un intento de repararlo y que ya debe ser demolido – los hospitales Nacional e Infantil así como decenas de clínicas particulares y hospitales públicos más antiguos como el Calixto García y el Freyre Andrade (Emergencias).

Cabarets como Tropicana, los desaparecidos Mommatre y SantSouci y decenas de menos categoría, que eran parte de una vida nocturna que envidiaban muchas capitales del mundo.

Son de antaño repartos residenciales como La Habana del Este, el Reparto Obrero, por citar solo dos, así como las facilidades para la construcción por esfuerzo propio y la asequibilidad de los precios de los materiales de construcción que hacían crecer el fondo habitacional con criterios profesionales.

La “cultura urbana” debe incluir como algo esencial las formas de relación y convivencia entre sus habitantes. Nada tiene de maravillosa la pérdida generalizada de valores, el alto nivel de violencia en las relaciones interpersonales, el mal uso del idioma, las formas vulgares y chabacanas de comunicación y toda una ensarta de indisciplinas sociales, tan generalizadas que han obligado a la propia oficialidad a reconocerlas públicamente.

Puede que la seleccionen Ciudad Maravilla con el voto de los extranjeros que ven solo la parte que el gobierno muestra y el de los miles de internautas cubanos cuyo acceso a la red se debe a su incondicionalidad al régimen, pero parcializa la decisión el que sus propios habitantes de a pie no tengan voz ni voto en el asunto.

Lo que es realmente maravilloso es que aún se mantengan en pie muchas de sus edificaciones y no mueran muchos más de sus habitantes y visitantes a pesar de los derrumbes, la falta de higiene ambiental, el hacinamiento y la promiscuidad, sobre todo en las infernales cuarterías que se han incrementado durante el gobierno de los hermanos Castro.

corrientemartiana2004@gmail.com       @cubamartiana

 

 

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