Publicado: Mar, 14 Oct, 2014

La señora dictadura castrista ante el bloqueo

La mediatización del embargo Santa Fe, La Habana. El 19 de octubre próximo se cumplen 54 años que el gobierno de Estados Unidos estableció el Embargo Comercial, Económico y Financiero contra el gobierno cubano. A Fidel Castro el asunto le entró por un oído y le salió por el otro. Tenía a Dios agarrado por las barbas. Moscú nos mantenía como al hijo pícaro que se hacía pasar por bobo.

Al año siguiente, las autoridades norteamericanas proclamaron el embargo total y a Castro le ocurrió lo mismo. No le pasó por la mente el daño que podía ocasionarle al país. Gozaba de la papeleta en lo más alto del poder. O tal vez lo supo como genio “matasiete” de la política y le importaban un bledo las consecuencias futuras. Sus bravuconerías contra los yanquis lo embriagaban de tal modo, que todo lo demás era superfluo.

El resultado de esa historia es que durante los primeros años de su revolución socialista, que yo recuerde -y mi vida se desenvolvía entre los medios de prensa habaneros-, apenas se mencionaba el tema del famoso Embargo. Ni siquiera el cubano de a pie, tan proclive a los comentarios callejeros, pensaba en alta voz en Embargo o Bloqueo alguno.

Los soviéticos nos enviaban petróleo por tubería, carnita de res rusa con grasa en latas, refrigeradores con tecnología de los años cuarenta del siglo XX y muchas, muchas armas para entretenernos y no pensar en las musarañas.

Nadie, lo juro, le echaba la culpa al famoso Embargo por carecer de un comercio próspero, el que Fidel Castro hizo desaparecer como hacen los magos con los conejos en el sombrero y mucho menos a la diabólica libreta para la compra de productos alimenticios, ropa y calzado, todo de pésima calidad. O por la falta de libertades civiles.

El asunto es que ha pasado el tiempo y ni barquitos de papel tenemos. Tampoco subsidio soviético con carnita de res rusa con grasa en lata y mucho menos chatarra, como nos lo hizo saber nuestro Invicto Comandante en Jefe.

De esa forma, sólo cuando ese dios se deshilachó, se desinfló, se descosió y por último se pulverizó, se acordaron del Embargo Comercial, Económico y financiero de Estados Unidos contra la señora Dicta Dura. El nombre, tan largo y pomposo, no venía bien para la propaganda. Era mejor la palabra Bloqueo. Más fuerte, más propio de una cruzada.

Entonces todos comenzamos a escuchar las quejas de la señora Dicta Dura. Cada día, en todos sus periódicos, en todas sus revistas, en todos sus canales de televisión, en todas sus emisoras de radio. ¡El marabú no deja de crecer en nuestros campos por culpa del Bloqueo¡ ¡El pueblo roba al gobierno por culpa del Bloqueo¡ Hay dirigentes corruptos por culpa del Bloqueo¡

Porque ¿conformarnos con la venta de productos humanitarios? Se pregunta la señora Dicta Dura. ¿Conformarnos con que Estados Unidos sea uno de los cinco principales socios económicos de Cuba, con que sea el primer suministrador de productos agrícolas, como arroz, carne avícola, trigo, maíz, soya, etc., con el libre comercio, con los millones de las remesas familiares? ¡Por supuesto que no, gritó la Señora Dicta Dura.

La señora quiere más. Todo lo que tuvo durante 30 años de subsidio soviético y mucho más. Sobre todo, nada de carnita de res rusa con grasa en lata y mucho menos chatarra. De chatarra ella está hasta la coronilla.

Quiere créditos yanquis. Grandes créditos, la tecnología más avanzada. Subsidio. Un buen subsidio yanqui.

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