Publicado: Mar, 14 Oct, 2014

Los muertos que no se reportan

IMAG0182 La Habana. Durante el tercer trimestre del año los hospitales de La Habana han prestado asistencia médica a más de doscientos pacientes sospechosos de haber contraído la fiebre del dengue. Hasta el 4 de octubre, las autoridades sanitarias habían confirmado 61 casos de contagio, una cifra que se espera aumente, de acuerdo a informaciones aportadas desde el resguardo del anonimato por un doctor del Hospital General Calixto García.

Según el médico, los datos ofrecidos trascendieron de una reunión que celebraron, “a puerta cerrada”, varios directivos del hospital donde labora. De ese cónclave, además, repercutió que la enfermedad ya había cobrado siete víctimas fatales.

A los cuerpos de guardia de los hospitales, dijo, se presentan cada vez más personas con fiebre alta, dolores musculares, en las articulaciones y la cabeza, síntomas característicos del dengue. Se reportan pacientes identificados como positivos en los 15 municipios capitalinos.

En consecuencia varios centros de asistencia médica, a donde también acuden casos de las vecinas provincias de Artemisa y Mayabeque, por momentos se encuentran sobrepoblados de enfermos, limitando la calidad integral de la atención aunque los dispensarios si poseen la variedad y el número de medicamentos necesarios para enfrentar situaciones críticas.

Alternativamente, se “aumentan las capacidades de ingreso colocando nuevas camas en los pasillos de las salas y en locales habilitados”. Por orientación, “los niños, las gestantes, los ancianos y los casos de dengue hemorrágico, tienen prioridad para un ingreso permanente”. El resto, “los que adquieren el tipo viral, o quienes se encuentran en una fase recuperativa progresiva, terminan el tratamiento en la casa bajo la observación del sistema primario”.

Hospitales de adultos como La Covadonga, Miguel Enríquez y Clínico Quirúrgico de 26; y los de menores Pediátrico de Centro Habana y Arturo Aballí, por intervalos de tiempo funcionan en condiciones de hacinamiento, ocasiones en que “revisan a los pacientes que asisten a las consultas con síntomas de contagio y de ser necesario brindan los primeros auxilios antes de trasladarlos hacia el centro médico que indique el puesto de mando”.

El pasado dos de octubre la menor de un año de edad, Gretchen Martínez, proveniente de la provincia Mayabeque, llegó con sospechas de dengue al Hospital Materno-Infantil y Docente Arturo Aballí.

La madre de Gretchen, Danisaidys Lomba, comunicó que afortunadamente los médicos desestimaron la presencia del dengue en el cuerpo de la pequeña niña. Atribuyeron las altas temperaturas corporales a un proceso alérgico que comenzaba a brotar sobre la piel.

Aunque el diagnóstico no arrojó peligros, explicó Lomba, los doctores coincidieron en que a la menor convenía quedarse interna en observaciones hasta que el cuadro febril desapareciera. Sin embargo, le avisaron que debía regresar a la casa o buscar otro centro hospitalario, pues allí las capacidades estaban agotadas.

“Prescribieron un tratamiento para la niña y la mandaron para la casa porque el hospital no tenía camas vacías. Me dijeron que si quería podía llevármela para otro hospital pero que como no tenía nada de gravedad, con los problemas que hay con el dengue difícilmente resolvería”, comenta Lomba quien encuentra una contradicción en los servicios de Salud. “¿Entonces, si no hay capacidad de respuesta, por qué los médicos de familia por cualquier fiebre remiten a la gente para los hospitales?”

Las alarmas suenan aún cuando no se utiliza el término epidemia. Una doctora que hace pesquisas en el municipio 10 de Octubre, tomando la temperatura corporal y entrevistando a los pobladores del área que atiende, confirmó que los doctores que trabajan en los centros de atención primaria tienen ordenes de enviar hacia los hospitales a las personas que presentan síntomas de contagio de dengue.

Según la doctora, quien se identificó bajo el apellido Maturell, “esa es la metodología. En los Consultorios del Médico de Familia –CMF- y los Policlínicos no hay medicamentos ni condiciones en los laboratorios” para afrontar la enfermedad. Además, “ese es un tema de capilla ardiente, así que nadie –los doctores- quiere correr riesgos. Si le pasa algo a un paciente más nunca vuelves a ejercer, te desaparecen”.

Amplía que año tras año por esta fecha se intensifican los brotes de dengue, o fiebre amarilla como también se le conoce a la enfermedad originaria de África que ahora es común en varias regiones de América Latina.

Contrario a lo afirma el gobierno, en la isla muchos consideran que el dengue es una enfermedad endémica. El vector que la transmite, el mosquito Aedes aegyptis, prolifera a pesar de la campaña que se desarrolla en su contra, sobre todo en las urbes, donde los baches llenos de agua en las calles y los incontables basureros que comparten entorno con los cubanos, recrean un hábitat idóneo para su reproducción.

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