Publicado: Mar, 28 Oct, 2014

Regresa el cólera a Mayabeque

Zona  de Mayabeque afectada por el cólera Mayabeque, La Habana. Un nuevo brote de cólera afecta a la occidental provincia cubana de Mayabeque. En el transcurrir de octubre el sistema de Salud del territorio diagnosticó nueve casos de contagio en el poblado de pescadores Surgidero de Batabanó, situado en el municipio Batabanó a 38 kilómetros de La Habana, en tanto continúan casa por casa las pesquisas médicas y las autoridades sanitarias adoptan medidas preventivas.

Una enfermera del Policlínico local en Surgidero, señaló que el primero de los casos identificados, Laudelina Álvarez de 65 años, se recupera satisfactoriamente en su vivienda bajo la supervisión del sistema de atención primaria. Los demás casos, entre ellos dos menores, permanecen ingresados sin peligro para la vida en el hospital del municipio Güines.

Según la enfermera que prefirió no ser identificada, a nivel de barrio los médicos de familia junto a paramédicos provenientes de la capital diariamente monitorean a domicilio la salud de los pobladores, entregan medicinas gratuitas y despliegan labores educativas en aras de desarrollar la percepción de riesgos en las personas.

Desde que se descubrió la presencia de la enfermedad y se iniciaron las faenas de control, estima, se han detectado más de 40 casos de infecciones intestinales evaluadas como una fase inicial del cólera.

De los residentes de Surgidero trascendió que, el personal médico que realiza las visitas a los hogares, extraoficialmente les informa que los epidemiólogos no han podido establecer con exactitud la fuente contaminada, aunque las pruebas de laboratorio se centran fundamentalmente en el análisis de muestreos extraídos de los abastos de agua potable.

Para evitar la propagación de la enfermedad, las autoridades sanitarias provinciales prohibieron desde el pasado día 13 a los establecimientos gastronómicos la venta de alimentos líquidos a granel. Cuentapropistas del sector rumoran que la prohibición se hará extensiva a los alimentos sólidos confeccionados con huevos.

Paralelo a las medidas aplicadas a la gastronomía, el gobierno municipal emplea a fondo los servicios comunales en la higienización de la localidad. En pocos días desaparecieron los vertederos de basura que habitualmente pululan en las esquinas.

Múltiples ciudadanos opinan que el Estado hace cuanto puede para enfrentar la situación y asistir a los enfermos, pero “nada más cuando se siente la soga en el cuello”. Descartan como variante de contagio la posibilidad de que el agua que ingieren se encuentre contaminada, y sostienen de tesis que el cólera germinó de problemas higiénicos.

“Si el agua estuviese contaminada más de la mitad del pueblo se hubiera enfermado, porque aquí en Surgidero casi todos consumimos agua del mismo pozo”, comentó María Luisa Mederos de 51 años, quien recordó que “esa fue la causa del brote de cólera del verano pasado en la ciudad de Güines”, en donde observadores locales contabilizaron cientos de afectados por enfermedades gastrointestinales, varios murieron. La situación cobró matices de epidemia y el sistema de Salud provincial colapsó. Los centros de atención médica de la capital asumieron la hospitalización del mayor volumen de pacientes.

Mederos argumenta que en el poblado las infecciones intestinales, o “andancios”, como popularmente se les conoce, son comunes en condiciones de verano, cuando “la acumulación de lluvias arrastra de los basureros y las zanjas albañales toda clase de infecciones”. El año anterior, recuerda, también se reportaron dos casos de cólera.

Lázaro Estrada, de 21 años, nieto de Laudelina Álvarez, reportó que su abuela había exigido incontables veces a los delegados del gobierno del área que indicaran recoger el depósito de basura que semana tras semana gana en metros cúbicos a unos 7 u 8 metros de la puerta de su vivienda.

“Se cansó –la abuela- de protestar por el basurero y nunca le hicieron caso. El tractor que recoge la basura a veces no pasa en el mes y cuando pasa no puede recoger todos los desperdicios porque entonces no puede recoger en el resto de las cuadras. A veces, cuando analizas la montaña de basura, notas que hay objetos que llevan allí 4 o 5 meses”, espetó Estrada. “Cuando llueve bastante, como en estos últimos días, esa pudrición destila un extracto que va a parar dentro de la casa.”

En cambio, después que Laudelina enfermó, endosa Estrada que además de erradicar el basurero, especialistas de Higiene y Epidemiología fumigaron el interior de la vivienda y el patio trasero.

El pescador Aldo Rojas, de 37 años, denuncia el entorno de insalubridad en que coexisten los habitantes de Surgidero de Batabanó, un pueblo de más de 3 mil habitantes que comparten un mismo sistema de desagüe sanitario hacia una fosa común.

Hace décadas tupiciones en las cañerías inhabilitan el sistema de desagüe. No obstante, por necesidad y porque las autoridades pertinentes no lo clausuran, continúa funcionando y vertiendo aguas albañales sobre las calles.

Algunas familias instalaron tuberías sanitarias que desembocan hacia la calle. Muchas de las arterías en las zonas más bajas son literalmente un río de heces fecales y orina que reboza sobre las aceras y que al llover penetra en varias viviendas.

De acuerdo a la información ofrecida por Rojas, a través de los años los vecinos piden sin resultados colaboración a las diferentes instancias del Gobierno y el Partido Comunista de Cuba –PCC- en la provincia. Las quejas, del mismo modo, se remiten al Consejo de Estado.

Comunica Rojas que hace alrededor de 7 años una comisión del gobierno provincial prometió tuberías nuevas para iniciar una serie de reparaciones, sin embargo el tiempo pasa y “el encargo no llega. Se olvidaron de la promesa o las tuberías se perdieron en el camino”.

La exposición de los lugareños a tal contexto anti higiénico los hace propensos a contraer enfermedades infecciosas. Destaca Rojas que los contagios se pueden haber producido en la interacción con la contaminación del medio ambiente, pero también el agua de consumo pudo contaminarse con las aguas albañales. En todo caso “el cólera no apareció por factores externos, es un problema que surgió como una consecuencia de déficit de higiene”.

Hace tres años el cólera llegó a la isla y a pesar que el gobierno no da cuentas del asunto, en diferentes períodos se reportan brotes a lo largo del país. Anteriormente solo constaban casos aislados, hoy no pocos especialistas aseguran que ha adquirido patrones endémicos.

 

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