Publicado: Mar, 7 Oct, 2014

Se “pierde” el ganado en Mayabeque

Reses al descuido La Habana. Campesinos de distintas comunidades en la provincia cubana de Mayabeque activaron una red de vigilancia ciudadana para combatir una oleada de robos que en los últimos meses mantiene en vilo a los residentes de ese territorio rural, según informaron lugareños que participan de la iniciativa contra los hurtos.

Conforme al reporte de Aracelio Mosquera, habitante de la localidad La Julia, perteneciente al municipio Batabanó de Mayabeque, los actos de delincuencia se concentran fundamentalmente en el sector privado. El robo al descuido de objetos y animales que pernoctan en patios, los robos con fuerza y con violencia en las viviendas, fueron al principio las manifestaciones delictivas más frecuentes.

En semanas recientes la atención del bandidaje giró hacia el ganado mayor, abundante en toda el área. Datos no oficiales brindados por Mosquera, reflejan que en La Julia y otras comunidades vecinas como Río Blanco, El Sopapo, La Serafina, La Choricera y Camacho, en la primera quincena de septiembre los campesinos sufrieron la pérdida de al menos trece cabezas de ganado y seis animales de tracción.

Paralelo a los pueblos citados hay confirmación de que el sistema de vigilancia se extiende hacia localidades más distantes dentro de la geografía provincial, como es el caso de de La Ruda, San Felipe, Melena del Sur, San José y San Nicolás de Bari, donde los robos de ganado también golpean al campesinado y la Policía Nacional Revolucionaria –PNR- opera con ineficiencia ante la actividad criminal.

Según Mosquera, el papel que desempeña la PNR en la solución del problema se limita a las investigaciones post robos. La vigía sobre los ladrones corre exclusivamente a cargo de los pobladores a pesar que varias personas han presentado quejas y solicitado la colaboración del cuerpo represivo.

En la cruzada contra los hurtos, la mayoría de los grupos de patrullaje nocturno que conforman la red de vigilancia se componen fundamentalmente de “propietarios” de ganado mayor, quienes además de soportar las pérdidas económicas, quedan expuestos a posibles sanciones penales por presunta complicidad en el delito.

“Armamos los grupos de centinelas cuando se comenzaron a robar las reses”, comentó Mosquera. “Si por infortunio te llevan alguna y no encuentran al ladrón, increíblemente de la noche a la mañana pasas de víctima a culpable, y tienes que andar atento porque lo menos que te puede pasar es que encima de la desgracia te impongan una multa grandísima”.

Del rosario de prohibiciones dictadas por las administraciones autoritarias de los hermanos Fidel y Raúl Castro, amparadas por cuerpos legales fraguados con la sola intención de mantener el control absoluto sobre los destinos del país, las referidas al tema del ganado mayor constituyen quizás el botón de muestra más demostrativo de cuanto se han allanado los derechos de los cubanos en las últimas cinco décadas.

En los años siguientes a 1959 el gobierno expropió a los campesinos la autonomía sobre los animales vacunos. Desde entonces las personas pueden comprarlos y reproducirlos como un bien particular que se registra en un documento de propiedad, sin embargo, tienen prohibido sacrificarlos, injerir o comercializar su carne.

A raíz de la crisis económica provocada por el derrumbe del campo socialista europeo a inicios de los 90, el hurto y sacrificio de ganado mayor se propagó como la actividad delictiva de usanza. La ganadería estatal pronto percibió el daño y las autoridades no tardaron en fortalecer las medidas penales contra estos tipos de crímenes.

La severidad de las sanciones llegó tan lejos que por asesinar a un ser humano se pueden recibir menos años de cárcel que por sacrificar una res. Disposiciones similares se recetan a quienes hurtan, comercializan o receptan la carne del animal.

Los campesinos víctimas de robos de ganado mayor no quedan exentos de este proceso penal. De manera inaudita los tribunales pueden procesarlos alegando confabulación delictiva o descuidos en la custodia del animal, del que finalmente no es más que testaferro en representación del estado.

En el poblado La Ruda, un campesino que dijo llamarse Antonio, además de soportar el robo de la pareja de toros que emplea en el trabajo agrícola, en agosto pasado tuvo que pagar 3000 pesos corrientes –MN- de multa.
Antonio comentó que “son un abuso las leyes de este país. Te acusan de que te robaron porque no vigilaste bien los bueyes, un trabajo que debería ser de ellos -la PNR-. Es que no tienen elementos de ningún tipo para creer que me presté para el robo. Imagínate que perdí los dos toros, que estaban valorados en 15 mil pesos MN, pagué 3000 de multa y ahora tengo que gastar por lo menos de 10 mil más para comprar otra pareja de bueyes”.

En una situación análoga se encuentra el trabajador agrícola Antonio Rodríguez, residente del poblado El Sopapo, a quien le hurtaron una vaca en la madrugada del 9 de septiembre.

Según Rodríguez las autoridades aún no han determinado que rumbo darán a su caso, pero un conocido suyo, miembro del Ministerio del Interior, le explicó que de no prosperar las investigaciones casi seguro le aplicarían una multa “por responsable material”.

“No voy a pagar nada, me paso el día entero trabajando como una bestia y no puedo dormir por la noche porque tengo que estar pendiente de los animales. ¿Qué se han creído estas gentes –las autoridades-? Que se pongan a hacer su trabajo. ¿Por qué tenemos nosotros que juntarnos y hacer guardia para prevenir los robos mientras la policía anda en cualquier cosa menos en lo que tiene que estar? Esta vez la cadena no se va a partir por el lado más débil”, expuso Rodríguez.

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>