Publicado: Mar, 18 Nov, 2014

El historial inhumano de la educación en Cuba

EDUCACIÓN. MANUEL D. ORTIZ. PRENSA LIBRE La Habana. Hace poco un importante funcionario del gobierno cubano, el señor Orlando Celso García, presidente del Grupo Empresarial Azcuba— el heredero del Ministerio del Azúcar—, reconoció lo que todos siempre hemos considerado: el carácter inhumano del corte manual de la caña de azúcar.

Durante la celebración del 96 Pleno del Consejo Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), el directivo se refirió a “la humanización del trabajo durante las últimas zafras azucareras; hoy solo participan 10 mil macheteros en el corte de la gramínea, cuando en la década de los 80 había que movilizar a más de 100 mil hombres”. (Periódico Trabajadores, 3 de noviembre de 2014)

Pues bien, si el señor Celso García admite que era inhumano contemplar a tantos hombres participando en el corte de la caña, ¿qué podríamos expresar si adujéramos que en esa gran cifra de movilizados había centenares de adolescentes que no llegaban a los 18 años de edad?

En efecto, se trataba de los estudiantes de la enseñanza preuniversitaria, que como parte del pan “la escuela al campo” debían marchar durante 70 días a los campos de caña, y allí cumplir con las metas productivas y las normas técnicas exigidas en la difícil faena.

Se podrá imaginar la turbación de esos muchachos, bajo el sol abrazador de las dos de la tarde, penetrando en los cañaverales ataviados con sombreros y camisas de mangas largas, como única manera de protegerse de la paja y el cogollo de las cañas. Y comoquiera que en esa época era muy frecuente la quema de los campos de caña, la situación de los jóvenes macheteros era más agobiante si eso sucedía. El desgaste físico aumentaba, pues había que derribar todo el campo para que la caña no perdiera rendimiento en azúcar. Al final, los muchachos salían tan tiznados que solo se les veían los dientes cuando se reían. (Bueno, si es que a alguno le quedaban deseos de reírse).

No fueron pocos los accidentes que hubo entre esos jóvenes inexpertos, muchos de los cuales jamás habían tenido en sus manos un machete o una mocha. Y de pronto se vieron en la necesidad de afilarlos para no quedarse rezagados en el corte. Presenciamos desde sencillas heridas en manos y dedos hasta profundas incisiones que afectaron tendones y requirieron operaciones.

A todo lo anterior habría que añadir la permanencia de estos estudiantes-trabajadores en campamentos que no reunían las mejores condiciones— ni constructivas ni higiénico-sanitarias—, además de afrontar una alimentación defectuosa. Por otra parte, se dificultaban las visitas de padres y familiares debido a la lejanía de los campamentos. Los preuniversitarios habaneros, por ejemplo, eran llevados a los campos cañeros de Alacranes, Unión de Reyes y Limonar, todos en la provincia de Matanzas.
Con anterioridad a los tres años en el preuniversitario— que equivalían a unos 210 días de zafra azucarera—, los jóvenes habían participado, también por espacio de tres años y por períodos de 45 días, en movilizaciones agrícolas durante su paso por la secundaria básica. Es decir, otros 135 días alejados de sus hogares en labores no gratificantes.

Por último, esa misma generación de jóvenes, al realizar sus estudios universitarios, debieron cursar una cátedra militar que los formó como oficiales de las fuerzas armadas. Al término de sus carreras, como parte del denominado servicio social, prestaron servicio activo en las unidades militares durante seis meses.

Entonces, ¿existen o no motivos para cuestionar la versión oficial que insiste en la gratuidad de los estudios en Cuba? Al menos para mi generación, esa que estudió en los años 70, sobran los motivos.

Orlando Freire Santana

Orlando Freire Santana es periodista independiente

Latest posts by Orlando Freire Santana (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>