Publicado: Mar, 16 Dic, 2014

Cierto o falso

Foto Manuel Damián (2) La Habana. Recientemente en un programa televisivo que ocupa un espacio estelar de mucha teleaudiencia en Cuba, una especialista de la Dirección Provincial de Precios sacó a la luz un tema, que desde hace mucho tiempo ha constituido una denuncia constante en la prensa independiente: la adulteración de productos destinado a la venta a la población.

Se quejaba la funcionaria, que en recientes inspecciones a establecimientos que expenden en divisas, se detectaron numerosas anomalías en renglones escogidos al azar, donde el contenido de los envases no cumplimentaba con las normas mínimas de calidad, estaban adulterados y sus sellos de fábricas falsificados.

Dijo que en una sola tienda encontraron 27 botellas de ron Havana Club añejo blanco, con sus tapas violadas y vueltas a pegar con goma loca, en todos los casos le habían añadido agua, su por ciento etílico distaba mucho de lo establecido. También sucedió con los botellones de agua natural, se comprobaron que era agua corriente con sus tapas violadas, un delito doblemente recusable, esta agua es adquirida principalmente para el consumo infantil, y debido a los brotes de epidemias que son trasmitidas precisamente a través del agua sin tratar, ponen en riesgo la salud de las personas, sobre todo niños.

Se conoce que muchos productos de la red comercial a menudo son blancos de quejas por la ciudadanía, el detergente líquido, el champú, el aceite vegetal, las cervezas, los cigarros… Cuando se incautó en Lawton una fábrica clandestina que enlataba y distribuía cerveza Cristal, la firma tuvo que rediseñar la lata, con nuevos caracteres y colores. A los cigarros Criollos que se expenden en moneda nacional, tuvieron que colocarle un cuño de la Dirección de la Empresa a cada cajetilla, pero finalmente el cuño fue plagiado y ahora es una ruleta rusa comprar Criollos originales en las cafeterías.

Se ha convertido en un hábito de muchos empleados de la red comercial adulterar los precios, un delito que el estado intenta sin éxitos erradicar, por convertirse en endémico, que atenta contra el bolsillo del ciudadano, en cambio la engañifa del producto es un ataque sin escrúpulos a la salud, que debe ser combatido con todas las armas.

El desorden social que impera hoy en el comercio interno del país, es uno de los peores flagelos que sufre el cubano. No es un ataque nuclear, ni una invasión enemiga la preocupación fundamental que nos acecha, es el simple hecho de comprar los elementos vitales para la supervivencia el mayor peligro.

En Cuba mucho ha cambiado, para mal. La libra ya no pesa una libra, sino un poquito menos, el metro ya no mide un metro, es un tilín más corto, un litro ya no es un litro, ahora la medida es por los ¨hombros¨, y para colmo, el contenido no resulta exacto a lo que anuncia la etiqueta.

Frank Correa

Frank Correa es periodista independiente y miembro de APLP

Latest posts by Frank Correa (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>