Publicado: Mar, 9 Dic, 2014

Conversando con un amigo

Los chinos en Cuba Santa Fe, La Habana. El chino Emilio Wong, nacido en Cuba hace 80 años, ve el futuro de Cuba, no tan lejano, de una manera muy especial y razones tiene.

Desde que se jubilo como especialista en instalaciones eléctricas trabaja por contratas en obras de la construcción estatal, algo que le ha facilitado mantener relaciones con numerosos altos dirigentes del gobierno y sobre todo, militares de tres y cuatro estrellas.

Ya ni se acuerda en cuantas residencias de generales o coroneles ha trabajado de forma temporal y lo que ha escuchado y visto le ha servido de fondo para hacer una evaluación de la realidad y el futuro próximo de Cuba.

Si la historia de China es fascinante, también lo es conversar con un chino que, pese a su edad, todavía no tiene negros sus cabellos, sus piernas se niegan a doblegarse al paso del tiempo y expone sus ideas con la fluidez de un joven bien informado.

-Para comenzar, te diré que el gobierno norteamericano no tiene mejor aliado que el mismo Fidel Castro. Si, no me mires con esa cara. Ningún presidente de Estados Unidos ha invertido un solo centavo en demostrarle al mundo que Fidel Castro, un dictador terco, enemigo de Estados Unidos y encima de eso comunista, como Fidel se auto titula, no es capaz en medio siglo de ofrecerle comida a su pueblo.

¿Y el Bloqueo? –le pregunto.

-Es puro cuento. En China los Estados Unidos mantuvieron un embargo comercial hasta 1972 y no fue obstáculo para que se convirtiera en una potencia. Luego Xiaoping se apartó de la línea maoísta y emprendió reformas económicas al estilo capitalista. Lo mismo ocurrió en Viet Nam, también bloqueado por Estados Unidos durante casi 20 años. No fue un obstáculo para que los vietnamitas prosperaran económicamente.

“Hoy, la situación de Cuba es muy lamentable. Me recuerda el siglo de humillaciones que sufrió China. Se ve cómo la juventud cubana sólo piensa en emigrar sobre todo a Miami y que al gobierno sólo le importe ganar tiempo en el poder.

“Incluso hasta hijos de los dirigentes y los militares de alto rango buscan la manera de vivir fuera de Cuba, casándose con extranjeras o resolviendo trabajos particulares.

Y el pueblo, ¿por qué no hace nada?

“El mismo gobierno usa una estrategia para tenerlo chantajeado por medio del robo. Algo así como “Yo te dejo robar para que comas, no me agredas entonces tu”. Lo veo a diario: roban, los jefes se hacen de la vista gorda, reciben su tajada y la vida sigue igual.

-El pueblo tiene paciencia… -le señalo- Todo lo ve desde abajo.
“Los pueblos no parecen tan ignorantes. Saben que todas las dictaduras de la historia terminan. La lista de dictadores es larga… los reinos medievales, los caciques.

“Yo vislumbro una gran lucha por el poder cuando Fidel se muera y Raúl no pueda con el peso del poder, una lucha con sangre entre los miembros del Ejército, enriquecidos como jamás lo soñaron.

-¿Y el pueblo? –vuelvo a preguntarle a mi amigo Wong.

“El pueblo saldrá ileso de todo eso, porque todo volverá a la normalidad. Se desarrollará de nuevo el comercio con la ayuda de Estados Unidos, los campesinos podrán producir con entera libertad, como antes y aquellos que piensan de forma diferente a la política imperante, podrán participar con sus organizaciones en la búsqueda de reconstruir el país, teniendo en cuenta, puesto que siempre hemos vivimos demasiado cerca unos de otros, la psicología puramente norteamericana del cubano.

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