Publicado: Vie, 5 Dic, 2014

El primer enemigo de la libertad de prensa

La mediatización del embargo La libre expresión de los ciudadanos es anulada por los medios del Estado.

La Habana. Entre los 75 disidentes cubanos condenados en la ola represiva que se denominara “Primavera Negra” del 2003, veintiséis periodistas fueron sentenciados con largas penas, apoyadas en la Ley 88 y de acuerdo a lo dispuesto en el acápite aplicado a los comunicadores: colaborar con el enemigo.

En el argot popular, la legislación es calificada de “Ley Mordaza”. Su objetivo: silenciar la libertad de expresión y de prensa. No es casual que en el primer lustro de 1960 el régimen anulara toda la prensa libre y fundara el omnipresente Departamento de Orientación Revolucionaria, conocido como DOR, para controlar y censurar toda información que fuera a hacerse pública.

Bajo la vigilancia del DOR  hay alrededor de 5 mil periodistas oficiales de todos los niveles que se desempeñan en los diferentes medios de comunicación. Y se suman a esta red del DOR las casas editoras. Es un aparato ideológico profesional y se estructura desde la élite del Partido Comunista, el Comité Central, y presidido por un miembro del Buró Político a nivel de nación, provincia y localidad.

A finales del 2012 se iniciaron las asambleas previas al IX Congreso de la oficialista Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC), que concluyó el 14 de marzo 2013, efeméride oficial de la prensa gubernamental. La primera de estas asambleas fue instruida en la provincia de Guantánamo, en la ciudad del mismo nombre. En ella, el presidente saliente de la UPEC, Turbal Páez, aseveró: “Hay que hacer un periodismo sin teques rumbo al IX Congreso”.

Sin embargo, el funcionario jefe del DOR del Comité Central y PCC, aclaró: “El periodismo se perfeccionará en sentido literal, pero bajo las premisas de defender la Revolución, los ideales del Partido Comunista y las orientaciones certeras de Fidel y Raúl Castro”. Son palabras que han sido ratificadas por el Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel.

Desde entonces la prensa libre sufre el acoso de la policía política con disimiles acciones represivas, siendo las más comunes el desprestigio en los medios oficiales, sin oportunidad de réplica, y cuyo calificativo más común es el de “mercenarios asalariados del imperio”; la persecución y detención en la vivienda y en la vía pública, rodeando los hogares de los comunicadores independientes cuando han tratado de ofrecer una conferencia, incluso académica. Además, amenazas por vía telefónica; desacreditación de lo escrito por los periodistas independientes; difamación de la moral e intrusiones en la vida personal de los comunicadores. Cuando son invitados por colegas de la prensa de otros países, a su regreso en la terminal área son registrados, con retención de documentos y medios técnicos. Sus propios familiares no han escapado a estos acosos.

El 28 de enero 2013 en el IX Congreso del Partido Comunista, en la Conferencia Nacional, el Presidente Raúl Castro señaló que: “Debemos acostumbrarnos a oír criterios diferentes, pero en el lugar y en el momento precisos”-.

Los que realizan periodismo independiente interpretan que esta máxima raulista se refiere a las ergástulas de Villa Marista, cuartel general de la Policía Política.
matrtínez.tuli@yahoo.es
www.aplpcuba.org

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