Publicado: Mar, 16 Dic, 2014

La isla de los suicidas

La Habana se deprime. Foto Damián La Habana. Daniel ha intentado suicidarse dos veces, ambas fueron cuando tenía 16 años. Luisa María recientemente obtuvo su primer pase médico. Sus intentos de quitarse la vida fueron a los 55 años. El único hijo suyo, apareció ahogado en las costas de La Florida, después de varios días desaparecido. El intento cruzar el Estrecho en una balsa.

Estas son historias de personas que no tienen rostro en la prensa ni voz e imagen en la radio y la televisión. Sus testimonios son el mejor antídoto contra la mentira y la ignorancia inducida por el régimen mediante su aparato de propaganda.
LA PRISION INFECUNDA.

Daniel lleva tatuados en el rostro, los casi quince años que paso en prisión. Entro por una causa mínima y casi termino muerto. Esta es su historia:

-La primera vez que intente matarme fue estando preso en “El Combinadito” (prisión para menores cercana al Combinado del Este). Entre a cumplir porque me cogieron robando ropa en una tendedera. Alla adentro me encontré con el hijo de un tipo con el que tenía problemas en la calle. Formo “changana” (problema, choque personal) y lo tuve que “picar”, le metí el tajazo con una cuchara afilada. La familia del tipo pago para que me “destruyeran”. Cuando me sacaron del castigo, un grupo me cogió en el baño, me golpearon y me violaron.

Continuo Daniel su testimonio: -Después de eso, siguieron haciéndolo más veces con los guardias “prestados”(confabulados) y se me rego fama de maricon. Era demasiado, mi moral de hombre rodaba en la mierda de las letrinas y mi jevita (novia) en la calle, me dejo porque se creyó esa talla (historia).

-Se agravo mi situación y me hicieron otro juicio por lo del tajazo, al regreso intente ahorcarme en la celda y me partí el brazo al caer contra el piso. Después lo intente de nuevo en la enfermería- añadió- Era muy joven y vi todos los caminos cerrados, sentí que mi vida era un asco y que no tenía sentido conservarla.

-Me hicieron otro juicio por querer atentar contra mi vida y ahí salió lo de la violación. Me tuvieron un tiempo en Mazorra y de ahí me dieron “cordillera” (traslado) para la prisión de “Cinco y Medio” en Pinar del Rio. De tan cerca que tuve la muerte le perdí el miedo, y por poco mato a uno que se me atravesó. Eso me trajo otra agravante. Los años me cayeron arriba, pero estoy vivo y en la calle- concluyo.
Daniel intenta rehacer su vida. Gracias a otro ex – recluso, logro comenzar a trabajar como albañil en una brigada que hace trabajos a domicilio.

MI HIJO ERA MI ESPERANZA, LA LUZ DE MI VIDA.

Luisa María intento mantenerse serena, pero por su mirada supe que en cualquier momento podía derrumbarse emocionalmente. Mucho dolor en sus ojos, el mismo de tantas madres cubanas:

– Mi hijo Ernesto cambio mucho después que lo sacaron del trabajo. Por poco lo meten preso por un desfalco del cual no participo. Así y todo fue a juicio. Previamente le quitaron el carnet de la juventud, y el de verdad creía en la revolución. Luisa María añadió: – Él me decía, que unos cuantos dirigentes corruptos no eran sinónimo de que el sistema estuviera jodido. Salió absuelto. A los jefes responsables del desfalco les pusieron un “piyama” y no se habló más.

A su padre le exploto una mina antipersonal en Etiopia, era zapador. Ernesto me decía que en donde él trabajaba había que andar como su “viejo”, con el detector activado.
En 1994, Ernesto intento por primera vez la fuga en una embarcación precaria. Pero tuvo que regresar a la costa. Después lo volvió a intentar en varias ocasiones y fue devuelto por los guardacostas estadounidenses:

-La última vez tuve un mal presentimiento- rememoro Luisa María-le dije que no se fuera. Pero él ya estaba decidido. No lo vi más con vida.
A Luisa la voz se le quebró y respiro profundo unos segundos. Pero pudo seguir hablando:

-Dos semanas después, me llamo mi hermana desde Miami- dijo- A Ernesto lo encontraron en la costa, cerca de los cayos, muerto. Después no recuerdo nada más. Solamente un dolor fuerte en el vientre, y que la realidad se me fue. Mi hijo era mi esperanza, la luz de mi vida.

Luisa María sobrevivió a un primer intento de suicidio. Fue internada en el Hospital Psiquiátrico de La Habana (Mazorra). Allí intento, otra vez, quitarse la vida. Ha tardado años para recuperarse de la pérdida de su único hijo varón.

Cuba se encuentra entre los países con mayor tasa de suicidios, en el área de Latinoamérica y el Caribe.

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