Publicado: Mar, 2 Dic, 2014

Mientras más mira menos ve

yoani_sanchez La Habana. Casualmente ha llegado a mis manos un artículo del Nuevo Herald que reseña lo expresado por la famosa bloguera cubana Yoani Sánchez en el Foro de la Libertad de Oslo Noruega celebrado hace pocos días. Según la reseña firmada por Eduasd Freisler para el diario miamense en su discurso titulado “La revolución underground en Cuba “Sánchez aseguró que la utilización de las memorias flash rompió el monopolio que el gobierno tenía sobre cualquier información y ha echado a andar a la sociedad cubana entera” lo cual, en mi criterio, proyecta una imagen bastante distorsionada de la muy compleja realidad nacional

La bloguera comparó la situación de décadas pasadas, en las cuales no existían medios para difundir las propuestas y discursos de los opositores, con la actualidad donde muchos activistas independientes se sirven de los adelantos de la comunicación moderna para trasmitir al mundo su visión de nuestra realidad, denuncias y propuestas.

Esta señora parece vivir en una Cuba fantástica e ilusoria donde le bastó, según cuenta, romper su pasaporte para lograr quedarse en Cuba después de pasar el límite entonces permitido de once meses fuera del país, algo que por cierto a otros como el opositor democristiano Adrián Leyva les costó la vida, en una Cuba ilusoria donde le bastó lucir una simple peluca para “burlar” un férreo operativo de la policía política que a esa misma hora impedía la entrada a diplomáticos y corresponsales de la prensa extranjera a un céntrico espacio de debate cultural de La Habana, en una Cuba ilusoria donde según aseguro, hace pocos días en un taller celebrado en Varsovia, navega horonda por todas las redes de internet desde los ridículos, ineficientes y controlados servicios que brinda la empresa estatal monopólica de las telecomunicaciones en Cuba, una Cuba ilusoria donde su periódico digital recién inaugurado resulta ser el primer medio independiente , lo cual borra de un elegante plumazo la ejemplar historia de la prensa alternativa.

En una entrevista citada por Freisler la bloguera llega al colmo de la distorsión de la realidad al afirmar “Si, hace diez años, la disidencia consistía en apenas un pequeño grupo de activistas políticos.” Acaso no hay nadie que le informe que hace diez años ya habían pasado más de mil activistas pacíficos por las prisiones del régimen, que ya existían organizaciones sindicales y cívico-profesionales con reconocimiento internacional y una prensa independiente que ella se empeña en desconocer.

Obviamente el ser escuchado por muchos reviste una enorme responsabilidad, pero al parecer desde la altura de su encumbramiento personal a la bloguera le resulta imposible aquilatar tamaño compromiso y mucho menos ver los complejos matices de una sociedad convulsa y profundamente facturada.

El segmento de cubanos que tienen la posibilidad de obtener cierto nivel de información y otros productos culturales a través de dispositivos digitales conforman una minoría que constituye un reflejo nítido de la polarización social que corroe el cuerpo y el alma de la nación cubana sin que algunos se dignen a reconocerlo.

El hecho de que ciertamente un número visible de ciudadanos accedan por distintas vías a información y conocimientos antes totalmente vedadas no debe esconder el hecho de que por lo general ese conocimiento no se transforma en oposición abierta o militante y mucho menos la triste realidad de los cientos de miles de cubanos que sobreviven a duras penas la generalizada depauperación de la sociedad.

El enorme abismo socio económico que separa a esa casta de privilegiados que gozan de un relativamente adecuado estatus de vida —aunque expuestos a la ausencia de garantías jurídico-legales que padecemos todos los cubanos— de la gran masa de compatriotas que sufren día a día y sin esperanza los rigores de un modelo fracasado que hace años borró para los cubanos de a pie toda expectativa de normal realización personal, marca un trauma profundo para el presente y un enorme peligro para el incierto futuro de un país abocado a cambios trascendentales en condiciones extremadamente complejas.

Resulta seriamente preocupante una persona que sabe que es escuchada y atendida por muchos en el mundo proyecte una imagen distorsionada u omisa de la Cuba actual. No es secreto que la Isla padece un enorme retraso tecnológico frente al mundo occidental, pero internamente importantes sectores de la población son víctimas de esa enorme brecha digital y tecnológica que los coloca en muy difíciles condiciones de cara a los enormes retos que plantea para nosotros el presente y el futuro.

En este país de pobreza y desventaja territorializada y racializada muchos habitantes del interior del país y una gran masa de afrodescendientes no pueden ni siquiera soñar con las ventajas y alcances que describe Yoani en una caracterización del panorama social de la Isla que mucho puede confundir a los observadores e interlocutores foráneos. Son todavía demasiados los cubanos que no tienen contacto con las tecnologías modernas para abrir sus horizontes de vida y mucho menos para acceder a información fidedigna y contrastada. Ese sigue siendo una de las claves principales del poder sultánico de la familia hegemónica.

Hace pocos meses la ONG Empoderacuba y el Comité Ciudadanos por la Integración Racial CIR desarrollaron en La Habana el evento Tecnovida en el cual, junto a temas de seguridad informática y viabilidad tecnológica, se trató a profundidad las causas e implicaciones de esa enorme brecha digital y tecnológica y la imperiosa necesidad de impulsar iniciativas de empoderamiento que brinden a los ciudadanos más desfavorecidos las herramientas y mecanismos que les permitan acercarse y servirse de esas nuevas tecnologías que marcan las pautas del desarrollo personal y social y constituyen un instrumento insustituible para atenuar las enormes y peligrosas desigualdades que la reconocida bloguera parece incapaz de apreciar.

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