Publicado: Vie, 30 Ene, 2015

El instinto de libertad del hombre es invensible. Primera parte

Foto tomada de Internet La Habana. Cuando Fidel Castro se trepó en el poder, se opuso rotundamente a cualquier brote de oposición o disidencia a sus ideas. Para lograrlo, creó un diabólico mecanismo represivo. Fusiló a todo el que se opusiera a la Revolución, como dijo el Ché Guevara en diciembre de 1965 ante un grupo de periodistas en la ONU y puso en práctica largas condenas a prisión, por supuestas causas políticas a varios de sus aliados más cercanos, para que sirvieran de advertencia al resto de los jefes de gobierno.

Recordemos a Huber Matos y a Mario Chanes de Armas, que cumplieron 25 y 30 años respectivamente de cárcel sólo, por no compartir las ideas comunistas de Fidel, al triunfo de la Revolución.

Al no poder evitar oposición y disidencia, sobre todo en 1959, durante el primer año de su dictadura, decidió desaparecer la libertad de prensa. El nuevo caudillo conocía bien la fuerza que ejerce un periodismo libre en cualquier sociedad y una de las primeras medidas que llevó a cabo fue la de adueñarse de todas las imprentas del país, periódicos, revistas, canales de televisión, estaciones de radio… Todo quedó controlado por su maquinaria represiva.

El viejo dirigente de los periodistas, Ernesto Vera, ya fallecido, lo expresó claramente en una crónica que publicó el 12 de noviembre del 2000: ¨La prensa clandestina del proceso de liberación cubano durante los años 1952-1958  tuvo gran alcance, tanto por la amplia difusión como por la cantidad de publicaciones que existieron.

Muchas publicaciones periodísticas clandestinas existieron, gracias a la libertad de imprenta: El Acusador, Aldabonazo, Sierra Maestra, Ultimas Noticias, Vanguardia Obrera, Alma Máter, Boletín 13 de Marzo, Mella, Carta Semanal, etc., y en la guerrilla de las montañas se publicaron Surco, El Cubano Libre, Patria, Milicianos y la emisora Radio Rebelde, fundada el 24 de febrero de 1958, diez meses antes de la caída de Batista.

En los últimos años, principalmente con la entrada de Internet, aunque muy pobre, numerosos intelectuales se han manifestado públicamente de manera inusual sobre el periodismo cubano. Muchos de ellos eclipsados y otros obligados al arrepentimiento.

Fue Raúl Castro, en el VI Congreso del Partido Comunista, quien dijo que ¨Se requiere dejar atrás el hábito del triunfalismo en la prensa, la estridencia, el formalismo al abordar la actualidad nacional¨.

Nada de eso ha ocurrido en los últimos cuatro años.

Hasta un amigo de Fidel, el periodista Ignacio Ramonet, abordó el tema el 8 de diciembre de 2011, señalando que ¨No tener internet hoy es como no poder acceder a la imprenta en otra época¨.

Días antes, uno de los intelectuales más comprometidos con la dictadura castrista, el poeta académico Guillermo Rodríguez Rivera, sorprendió a todos cuando en la revista cristiana Espacio Laical, criticó a la prensa cubana, explicando que ¨No funciona adecuadamente¨.

Pero el periodismo cubano continúa en crisis.

Más adelante, el 1ro de febrero de 2012, fue el mismo presidente de la Unión de Periodistas Cubanos de Cuba, Tubal Páez, quien admitió públicamente que ¨Persisten dificultades para que la prensa de la isla, toda bajo control del Estado, pueda informar, pese a las medidas adoptadas en respaldo a la función periodística.

Y el mismo Alfredo Guevara, marxista y amigo de Fidel Castro, unos meses antes de morir señaló que ¨La prensa cubana es muy pobre y no es convincente¨. Luego se preguntó: ¿Dónde están esos paradigmas en nuestro periodismo; no sé los profesores cuanto trabajo pasarán para citar un paradigma contemporáneo en el periodismo¨.

También el destacado cineasta Eduardo del Llano, quien abogó por un cambio en la prensa, criticó duramente al programa de la televisión Mesa Redonda por ¨Su falta de debate e ideologización¨.

Son muchos los ejemplos a señalar de intelectuales que están conscientes de la grave situación del periodismo cubano, implantado por Fidel Castro y mantenido por su hermano Raúl.

En junio del pasado año, el escritor cubano Leonardo Padura, de visita en Buenos Aires, lamentó, con sinceras palabras, que la prensa cubana pertenezca al Estado y fundamentalmente sólo refleje los intereses del Estado. Expresó una frase que muchos de sus colegas intelectuales, por falta de valor y coraje, repiten en silencio:  ¨El instinto de libertad del hombre es invencible¨.

 

 

 

 

 

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