Publicado: Vie, 20 Feb, 2015

Del ayer

Foto tomada de Internet Editorial revista Bohemia, noviembre de 1959.

Victoria democrática en el campo obrero (Fragmentos).

Por primera vez en la historia de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba), la clase obrera ha tenido oportunidad de elegir a sus dirigentes en todo el país en una justa realmente democrática, donde la consulta a la masa laboral –única fuente posible de la representación colectiva- se desarrolló con plenas garantías del poder público. El vicioso método tradicional seguido en el sindicalismo cubano para renovar sus directivas, a base de elecciones amañadas, imposiciones políticas y coacciones gubernativas, ha hecho crisis definitivamente. Ya no sucede como en otros tiempos, que se adueñan del timón en las federaciones y sindicatos más importantes los secuaces de tal o cual partido influyente, los consocios del gobierno de turno y los integrantes de una pandilla de mercenarios, como ocurría hasta el 31 de diciembre último.

(…) El resultado fue el que tenía que ser. Como un premio justo de la masa laboral a esa actitud, la más correcta y la más patriótica, los candidatos del Movimiento 26 de Julio, que no es el ´único, pero si el principal representante de este momento histórico transformador, obtuvieron alrededor del noventa por ciento de los delegados, corroborando así el conglomerado proletario la política mantenida por esa organización cubanísima al frente de la CTC, en diez meses de revolución.

(…) Otro rasgo sobresaliente de la elección laboral ha sido la irrisoria proporción de candidaturas comunistas triunfantes, que apenas llegan al uno por ciento del total. Con ello se ha demostrado que, aparte del desgaste natural del tiempo en una facción política regida por el oportunismo y el caprichoso viraje táctico, la influencia del marxismo en el proletariado cubano sólo pudo existir cuando la primera dictadura de Batista puso al servicio del PSP (Partido Socialista Popular), en su intercambio turbio de favores, los resortes oficiales, cuando el ministerio del Trabajo era cómplice activo de las martingalas sindicales del stalinismo doméstico.

Y las consecuencias están a la vista. Si no cuentan con la ayuda tortuosa del poder; si quedan entregados a sus propias fuerzas, los comunistas criollos revelan ser la más débil de las organizaciones políticas del país, y lo demuestran precisamente en el campo donde es mayor su interés de dominar e infiltrarse: el proletario. La gran masa de los trabajadores cubanos no le da su aprobación ni su apoyo a la secta extranjerizante, ducha en todas las tácticas que conducen al predominio e insensible a las palpitaciones reales del sentir nacional, sino al movimiento emancipador surgido, como lo es el M-26-J, de la propia entraña ciudadana, rebelde a toda consigna ajena, venga de la latitud que viniere, y que solamente se guía por el rumbo que le dicta el mismo pueblo.

Esa es la mejor lección que cabe extraer de los comicios obreros realizados el domingo 8; un acontecimiento nuevo y decisivo para el trabajador y para todos los cubanos.,

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