Publicado: Mar, 10 Mar, 2015

José Martí, nuestro gran periodista

Foto Tomada de Internet La Habana. Nuestro Apóstol José Martí era eminentemente periodista. Un periodista de vocación y un gran defensor de la libertad de prensa.

Es por eso que no todo lo que dijo o escribió, le viene bien a Fidel Castro y a su modelo político, convertido en dictadura militar de la noche a la mañana, aquel enero de 1959.

Huelga decir que nuestro Apóstol luchó toda su vida contra el dominio español en Cuba, para que Cuba fuera un país independiente, pero jamás inclinó su balanza hacia ideas extranjeras, nada claras y muy ajenas a nuestra idiosincrasia.

En una palabra: a la cabeza pensante de la libertad cubana de todos los tiempos, no le gustaba el socialismo. Según algunos de los textos martianos, censurados durante estos años de dictadura castrista, cuando hace mención del socialismo o marxismo, lo hace como algo que encierra dos peligros: ¨…el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, y el de la soberbia y la rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados¨.

En esas palabras suyas deja muy mal parado al Comandante Invicto, soberbio, con tanta rabia acumulada, cargado en hombros precisamente por éstos: los tan desamparados todavía, pese a tanta alharaca triunfalista política.

Por qué, ¿quién no se ha preguntado si aquel hombre que tanto respetaba a la libertad, al pensamiento ajeno, que veía a esa libertad como un derecho que todo hombre tiene a ser honrado, a pensar y hablar sin hipocresía; aquel gran hombre que prefirió poner su pecho al enemigo para que no lo vieran como un cobarde, hubiera sido capaz de llevar a decenas de sus hombres prácticamente engañados a una muerte segura, vestidos con el uniforme del enemigo y sorprender con ráfagas de tiros a esos enemigos, de madrugada, mientras dormían? La foto se ha publicado un millón de veces, como si de esa forma quisieran convencernos de que José Martí, al aparecer su foto a la espalda de Fidel Castro preso, fuera el autor intelectual de aquel ataque al Cuartel Moncada.

Falso.

Cuando se refirió a que ¨Sólo la opresión debe temer el ejercicio pleno de las libertades¨, no se refería a un régimen democrático, como por ejemplo, Estados Unidos, el país donde vivió la mayor parte de su vida y donde escribió en muchos de sus medios de prensa, sino a una dictadura, sobre todo totalitaria, como la dictadura castrista, saturada de vaho venenoso del poder.

Se refería a Fidel Castro, a quien hoy vería como ¨…el espíritu despótico del hombre que se apega con amor mortal a la fruición de ver de arriba y mandar como dueño, y una vez que ha gustado de este gozo, le parece que le sacan de cuajo las raíces de la vida cuando lo privan de él¨.

Nuestro Martí se parece tanto al cubano de a pie de hoy, que bien pudiera ser un balsero más en las costas norteamericanas pidiendo protección. Para él, ¨El hombre ama la libertad, aunque no sepa que la ama y anda empujando de ella y huyendo de donde no la hay¨.

Un hombre como Martí, jamás se sentiría a gusto como inspirador de un hombre que fusiló a miles de sus enemigos en juicios sumarísimos, que tuvo una prisión política de miles de plantados durante décadas, donde dos de esos hombres sufrieron los peores tratos por sólo disentir de las ideas del caudillo caribeño: Hubert Matos, Mario Chanes de Armas y muchos otros.

Martí no hubiera permitido que le robaran la libertad a su pueblo, obligado a un solo pensamiento, a un gobierno tiránico que no permite que haya hombres que piensan distinto, a una prensa que sólo sirve de propaganda para conveniencia del régimen.

Jamás hubiera estado de acuerdo en que Fidel Castro y su nueva clase gobernaran al lado del águila de Júpiter y pensara como suya la totalidad de los orbes, porque ¨Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entre buscan y se hombrean unas a otras¨.

Así pensaba nuestro Apóstol. Estaba de un solo bando: el que jamás hubiera sido dueño de la Patria, el que quería la libertad para todos.

Santa Fe, marzo, 2015

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