Publicado: Mar, 14 Abr, 2015

Nuestra proposición ha de ser de utilidad

Osniel Carmona La Habana. En una época de situación mediática tan convulsa en la Mayor de las Antillas, quienes elegimos dentro del don de la palabra vivir como comunicadores, no tenemos más opciones que reivindicar, no por culpables sino por cubanos justos, la obra y derivación del ejercicio periodístico.

Sin languidecer por la carencia de herramientas tecnológicas, por compromiso la prensa independiente ha de trascender los mimetismos oficialistas, y poner al alcance de la sociedad una bandeja de criterios e informaciones al menos confiable.

Para enfrentar la crisis es imprescindible profundizar en la labor periodística, sumar nuevas fuentes y brindar cada vez más servicio en busca de ampliar la comprensión de la realidad. Reflexionemos sobre el papel que podemos llegar a jugar en el devenir social.

El comunicador que se suma a esta perspectiva se siente ante todo un ciudadano comprometido con la realidad de su país, y como agente de peso social prioriza la construcción de una imagen de la realidad que integre con mayor fidelidad a todos los actores sociales para favorecer un debate que guíe a soluciones sustentables para todas las partes.

Nuestro periodismo no puede limitarse solamente a escanear las problemáticas coyunturales de la oposición, o los dimes y diretes en que a menudo se ven envueltos algunos de sus líderes, como nunca debe ocuparse medidamente de narrar hechos y sucesos que solo sirven para juzgar el desenvolvimiento estatal. Tampoco parece juicioso que los espacios de publicación de la prensa independiente –que no son muchos- se enloden con intercambios peyorativos de colegas en contradicción.

El bien llamado “Cuarto Poder” no tiene otra razón de existir que la del servicio público, una existencia imprescindible en la consecución de la democracia. Debemos aspirar a que el periodismo independiente funcione como una guía para el ciudadano promedio, reflejando los temas que realmente le interesan y preocupan.

Al periodista de espíritu no podemos concebirlo como un mero redactor de noticias, sino como un profesional que intenta ofrecer de cada fenómeno una amplia variedad de aristas que ayudan al receptor a comprender los fenómenos del mundo que nos rodea. Y cuando se brinda una noticia oportuna no debe pretenderse o pasar por alto que sea de interés subjetivo, antes que nada tiene que primar la intención de hallar una utilidad psicológica o material en la vida del destinatario, mediata o inmediata, cualquiera que sea el alcance de la utilidad.

A la propuesta en nuestras manos, sin perder la esencia de su génesis, le faltaría emplearse como un bien de servicio dispuesto a la búsqueda de soluciones, y no solo dedicado a informar sobre la sucesión de problemas.

La información fundamental del periodismo independiente conviene ser la información que precisa el público, aquella que por su propio peso termina haciéndose necesaria.

De esta forma nuestro periodismo puede crear inquietudes o expectativas nuevas, e incluso, nuevas necesidades que impulse al lector a mantenerse atento a los acontecimientos. Consistiría en dar relevancia al día a día de la gente, responder a las preocupaciones de los ciudadanos, sus emociones diarias y sus preocupaciones.

Démosle a nuestra sociedad información utilizable para que pueda valorar por sí sola y actuar acertadamente en circunstancias determinadas.

Encontrar una agenda común a los intereses de las masas, nos pondría en una posición privilegiada si lo que pretendemos en realidad como gremio es ocasionar el acercamiento y la aceptación de un pueblo ávido de solucionar una problemática de aislamiento informativo.

 

 

 

 

 

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