Publicado: Mar, 26 May, 2015

Al César lo que es del César, y al periodismo independiente…

acosan a  (5)Espinosa, Helen, Aleaga, Alvarez-llegada

Periodistas independientes a su regreso de un curso en Lima

La Habana. Aunque la prensa oficial poco o nada ha comentado, no es asunto parvo que el General-Presidente de Cuba, el señor Raúl Castro, despidiendo la visita a la isla de su par francés Francois Hollande, se halla referido al periodismo independiente como un tema importante a discutir en la agenda común para la normalización del vínculo diplomático con los EUA.

Para el dignatario criollo las negociaciones deberán marchar a pasos cortos mientras no se resuelvan algunas cuestiones, entre ellas la suspensión del apoyo docente y financiero que brinda la nación norteña al periodismo ciudadano. En breve síntesis dejó entrever que la intervención de la sede diplomática de Washington en La Habana, en la capacitación y acreditación de nuevos periodistas opositores, pudiera resultar contraproducente a las intenciones de reconciliación.

El episodio “pellizcó” a los detractores del probable entendimiento. Reacciones peliagudas de algunos colegas de oficio es lo que no ha faltado. Desde su perspectiva, la nueva posición del principal aliado de los círculos opositores en la isla, resulta literalmente una traición a los compromisos de complicidad contraídos durante las tres últimas décadas, de manera diplomática y moral.

A pesar que existan, manifiestamente, quienes categoricen como reaccionarios a los portavoces de este tipo de criterios, no es despreciable desde ningún ángulo la lectura que estos hacen acerca de las palabras de Raúl Castro. En una mesa de negociaciones de altas esferas gubernamentales, en pos de lograr un propósito compartido se pueden llegar a hacer concesiones sobre cuestiones que a nivel de relevancia para los intereses que se discuten, en este caso nada más y nada menos que la solución del diferendo, se quedan en términos medios.

Ya el Estado cubano antes de iniciar las conversaciones advirtió que no pretende discutir o ceder en las líneas políticas que mantiene sobre algunos temas, y el periodismo independiente es fuerte candidato a clasificar entre esos tópicos a pesar que el presidente Obama ha reiterado que sostendrá el apoyo.

Pero pase lo que pase siempre habrá un peor de los casos, los sucesos forzosamente desembocarán en una conclusión que no va a satisfacer todas las partes expectantes. Por lo tanto, al menos por esta vez, deberíamos concentrarnos en el mero hecho y saborear el éxito que ahora nos toca a todos, porque aunque no haya llegado de las mejores manos, la mención recibida es la confirmación de que nuestra presencia no es efímera y que a fuerza de empeño ya posee peso y valor de semilla.

Que el periodismo que hacemos se condicione como una barrera en las necesarias negociaciones, pone sobre el tapete que el calibre alcanzado por el gremio constituye un peligro para los cimientos del poder político del régimen. Si algo debemos reconocerle a la mancuerna formada por los hermanos Castro es su astucia, pues conocen y sopesan que dominamos información y el favor de la opinión pública internacional, dos armas pesadas en las guerras inteligentes de la era moderna.

Nadie se cree que el General-Presidente no conozca cómo se apellida el gremio que tanto le incomoda, y que el lacayo Ministro de Relaciones Internacionales tenga que recordárselo. Incluso personas ajenas a cualquier manifestación opositora, han comentado que fue una situación ridícula.

Claro que somos ¡independientes!, y no es ese un término que nos destierre de nada, sino que establece diferencias urgentes con la prensa oficial. El único compromiso aprendido luego de cierto tiempo como comunicador “cuentapropista”, es el de la ética, la objetividad, el de surtir los vacíos informativos y de reflexión impuestos por quienes se benefician de la ignorancia popular.

No importa que quieran vendernos como parias por el natural hecho de percibir una modesta remuneración por el trabajo que hacemos en situaciones de riesgo cotidiano, ante los ojos del mundo es menos digno desollar los derechos del pueblo con la finalidad de perpetuar el poder político. Para quienes se esfuerzan en estigmatizarnos como mercenarios, por cuanto han hecho y continúan haciendo, también conocemos una palabra que los define con precisión: dictadores.

Con hechos concretos los Robespierre cubanos demuestran que el camino elegido no es erróneo.

Más que nunca la luz al final del túnel parece palpable, solo necesitamos la comprensión y solidaridad sincera de aquellas personas que ofrecen la ayuda financiera para hacer posible la existencia y desarrollo del frente que integramos. Finalmente todos somos hijos de la misma humanidad y los males que hoy sufrimos los cubanos, algún día también pueden ser suyos.

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