Publicado: Vie, 29 May, 2015

La “Liberación” soviética

Foto tomada de Internet La Habana. Por estos días se estuvo celebrando tanto en Rusia como en los medios oficialistas de comunicación cubanos el triunfo soviético en la  2da Guerra Mundial. En nuestro país parece parte de un esfuerzo  por el renacimiento de la pretendida nueva alianza Cuba-Rusia, un cadáver de la Guerra Fría en descomposición. Lamentablemente, esta visión parece encajada a martillazos en el imaginario isleño. No pocas veces los cubanos se refieren a la actual Rusia como la “URSS”, y a la cúpula militar cubana mucho la complace esa trasnochada visión. Poco puede hacerse si los cubanitos no muestran entusiasmo por intentar  ilustrarse sobre otros capítulos de la historia del sangriento conflicto y el comportamiento de la  “liberadora” URSS.

Los hechos narrados a continuación tienen como escenario histórico la invasión alemana y soviética a Polonia en septiembre de 1939. Ambos atacantes se aplicaron a una feroz represión de la población polaca bajo su control. Algunos hechos de este salvaje episodio son narrados en un fragmento de la obra “La guerra de Rusia” (Russia´s War, en inglés), del académico británico Richard Overy, en un enjundioso libro publicado en 1997, y que gracias a Internet, ha sido traducido específicamente para este trabajo.

Del capítulo 2: The hour before Midnight: 1937-1941

“Para los polacos étnicos en las nuevas provincias soviéticas significó otra escalera más para el descenso al Infierno. En octubre comenzó a elaborarse una larga y desglosada  lista para las deportaciones. En febrero de 1940 las autoridades estaban listas. Dos millones de familias polacas fueron movidas en cuatro acciones principales de deportación, las que terminaron en junio de 1941. Fueron enviadas a las áreas más desoladas de Siberia o al  rudo paisaje de Asia Central.  Se les permitió cargar con muy poco de sus pertenencias, y cuando arribaron a las estaciones terminales para la deportación,  los  hombres cabeza de familia fueron separados de sus esposas e hijos.  Estaban destinados a los campos de concentración en Rusia. Sus familias fueron metidas en vagones ganaderos de ferrocarril, con un diminuto enrejado para la ventilación y nada de agua. En cada parada a lo largo de la línea férrea los muertos eran arrojados sobre las plataformas de las estaciones. Nunca  se pudo conocer el número exacto de muertos. Miles perecieron por malnutrición y enfermedad. Otros miles más murieron en el sitio a  donde fueron destinados,  quedando abandonados sin refugio o comida. Se vieron forzados a vivir en huecos cavados en el barro o en cabañas de paja y ramas,  con temperaturas de menos de 40 grados bajo cero, o peor. Los que sobrevivieron fueron  empleados en  trabajados forzados (33)

 Los soldados polacos prisioneros de guerra siguieron tras los civiles deportados, excepto los oficiales, para quienes se reservó un destino diferente. A finales de septiembre de 1939, el Ejército Rojo tenía 230,000 soldados polacos en cautiverio. Muchos padecieron la deportación y un régimen de trabajo forzado. Pero para los  funcionarios, los oficiales militares, los gendarmes y los soldados guarda fronteras que cayeron en manos soviéticas se organizaron distantes campamentos en  los antiguos monasterios de Kozelsk, Starabelski y Ostashkov. Contenían más de la mitad del cuerpo de oficiales polacos. El 3 el abril de 1940 el primer contingente de 300 oficiales fue conducido a una estación cerca de Smolensk y  montados en autobuses. Un diario que más tarde se halló en el cuerpo de uno de los prisioneros terminaba con las palabras: “Nos llevaron a un bosquecillo. Nos quitaron anillos, mi reloj de pulsera,  cinturones, navajas. ¿Qué nos harán?” Algunos minutos más tarde los soldados, las manos atadas a la espalda, fueron conducidos hasta el borde de una gran zanja entre los árboles, cerca de una casa de descanso para agentes del NKVD, y allí recibieron un disparo en la parte posterior de la cabeza. Fueron  apilados en la zanja en filas de diez, en estratos de hasta doce, los pies de uno sobre la cabeza del siguiente. Los asesinatos  concluyeron el 2 de mayo. Luego, el bosque de Katyn donde los oficiales polacos yacían fue restaurado; retoños de abedules y abetos fueron plantados  encima de las  tumbas  masivas y se cubrieron con pasto las profundas huellas que los autobuses  dejaron en el fango de la carretera de tierra. Los oficiales polacos  fueron  víctimas de una orden de Stalin en persona (34).La muerte de los  cuadros militares de Polonia era parte de una calculada estrategia para limpiar las áreas ocupadas de cualquiera de los elementos capaces de izar la bandera de la insurrección nacional en contra del invasor.”

 Notas:

  1. Sword, Deportation, pp. 13–26; Malcher, Blank Pages, pp. 8–9. The figure of two million refers to all Poles moved eastward, including prisoners of war. The four deportation actions took between an estimated 1,050,000 and 1,114,000 (Trad. La cifra de dos millones se refiere a todos los polacos conducidos hacia el Este, incluyendo prisioneros de Guerra. Las cuatro acciones de deportación incluyeron un estimado entre 1, 050, 000 y 1, 114, 000.)
  2. Details in Malcher, Blank Pages, pp. 23–35 Figure for POWs from J. Erickson, ‘The Red Army’s March into Poland, September 1939’, in Sword, Soviet Takeover, p. 22.

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