Publicado: Vie, 29 May, 2015

Revistas digitales en la isla

Foto tomada de Internet, revista digital La Habana. Después de cinco décadas de haber desaparecido del escenario periodístico insular, la crónica social encuentra un nuevo espacio en las emergentes publicaciones digitales que circulan en Cuba. Los popularmente llamados “paquetes semanales” se encargan de difundir las diferentes propuestas – con derechos registrados y dirección en las redes sociales  Facebook y Twitter- y facilitan el acceso del público lector a la nueva sugerencia digital. Junto a la apreciable publicidad por las que transitan las distintas revistas,  el renovado género periodístico abre una brecha en la cotidiana visualidad a la que estamos acostumbrados los cubanos.

Vistar, Venus, Garbos, EnLaHabana, Primavera incursionan en el terreno de lo preterido. Con estéticas disímiles,  se difunden en función de diferentes públicos, en ocasiones con recorridos similares por determinados espacios de confluencia citadina. Van privilegiando el protagonismo que el sector privado ha ido ganando en la vida urbana. Y sobre todo, haciendo gala del diseño y la tecnología, incursionan con aires renovadores en el mundo de la moda, la decoración, la gastronomía, la música, el acontecer cultural.

Con el típico desenfado de los nuevos tiempos, son ajenos al resentimiento y la nostalgia. Y sin conexiones con el pasado, van obviando incluso los referentes que las entroncarían a revistas  de singular tradición en la historia periodística insular – como La Habana Elegante, El Fígaro, Carteles, Social. Así,  estas publicaciones digitales se erigen como paladines de la vida contemporánea.

Con la excepción de Vistar, cuyo primer número se remonta al mes de marzo del 2014, y Venus, fundada en diciembre del mismo año, la mayoría de estas nuevas publicaciones digitales  comienzan a circular por la ciudad a inicios del presente 2015. El discurso editorial, influido por los jóvenes que integran parte del  Consejo Editorial y colaboradores de las distintas revistas, está edificado no desde la postura crítica sino aludiendo constantemente a un nuevo campo social,  actores, relaciones y espacios  sociales, –aún cuando no sea la intención de sus autores- que de manera definitiva están definiendo gustos culturales, estéticos que se enmarcan en  una parte de la sociedad.

Si como bien se ha dicho, la prensa resulta un medio más de comprensión histórica, entonces, siguiendo de cerca el discurso de estas publicaciones, de manera significativa  esa comprensión de nuestra realidad  encausa las historias por contar, lo vivencial, la esfera de lo cotidiano. Incluso también todo aquello que forma parte desde lo contemporáneo del cambio de las mentalidades: lo intrascendente, lo ambiguo y superfluo, que por supuesto tampoco dejan de definir parte de la esencia insular. A diferencia del lector tradicional, el público de las nuevas revistas digitales  -nuevos sujetos y protagonistas sociales- no solo completa la publicación a modo de collages y performance bidimensional, sino a través de las propuestas que pueden crear a favor de la misma.

La actualidad internacional- en cuestiones de moda, eventos vinculados al Séptimo Arte, videos clips, giras musicales-, el movimiento cultural cubano, las variadas proposiciones  y espacios del emergente sector privado en la isla, toman como punto de partida la crónica social, las entrevistas a reconocidos actores, músicos, diseñadores, presentadores de la televisión nacional, a nuevos propietarios de dulcerías y restaurantes desde la sugerente intimidad que cada revista representa. Sus páginas transitan entre la imagen pública y la vida cotidiana de cada entrevistado. El velo se descorre ante el arte alternativo e imágenes del cine o la publicidad internacional; o entre la cartelera cultural  y variados consejos de salud y belleza; la decoración y la cocina cubana.

 Primavera se reduce al universo de las quinceañeras; Venus se identifica como “guía, referente, oído” en el complejo mundo de la mujer contemporánea; mientras Garbos recurre a lo que para ella resulta de vivencial y cotidiano; EnLaHabana se acerca al ámbito del sector privado, desde sus fortalezas y debilidades; y Vistar  se define desde lo novedoso del acontecer cultural, sus tendencias estilísticas y estéticas.

Desde sus diferentes espacios de realización, gestión cultural y producción, las  citadas publicaciones, independientes o con anuencia oficial, vislumbran un nuevo escenario para el periodismo en la isla. A partir de las diversas líneas editoriales  -que se van perfilando cada vez más-  incursionan en una dinámica de la sociedad actual alejada tanto del debate como la definición de actitudes y comprometimiento social. La nueva realidad implica nuevos lectores y un periodismo creativo, una brecha en la apertura editorial que no debemos desestimar.

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