Publicado: Mar, 16 Jun, 2015

Cuba contemporánea

Arroyo Naranjo La Habana. Desde su génesis, las publicaciones periódicas en Cuba se convirtieron en el escenario idóneo donde el pensamiento tanto conservador como progresista de la isla encontró espacio para su socialización y debate. La revista Cuba Contemporánea se enmarca dentro de esta tradición periodística en la cual los intelectuales republicanos comenzaron a manifestar sus posiciones respecto a la realidad nacional. Como otras publicaciones dentro de nuestra sociedad civil, la revista fue fundada en el seno de la Sociedad de Conferencias, una institución que permitió –como otras- no solo coordinar actividades culturales sino completar el circuito de organizaciones y espacios que mantuvieron en funcionamiento el orden republicano.

Entre 1913 y 1927 la publicación fue vocera de las nuevas tendencias del pensamiento social: la sociología, la criminalística, la antropología, la literatura comparada, etc. La pretensión inmediata de sus redactores era entroncar el espíritu de la primera generación republicana con el pensamiento ético e ilustrado del siglo XIX cubano en la búsqueda de una continuidad histórica que sustentara sus aspiraciones. Los autores de los variados artículos y ensayos que aparecían en la revista aportaron visiones diferentes de la realidad republicana e intentaron influir sobre ella desde posiciones divergentes, aún cuando la casi recién estrenada República apoyaba su discurso en el imperativo histórico de la reunificación nacional.

En este sentido Cuba contemporánea devino tribuna de una intelectualidad comprometida con la reorientación nacionalista de un proyecto burgués de nación. El hecho de acogerse a una posición conciliadora, por parte de los miembros del proyecto editorial, es un ejemplo de ello. Desde el punto de vista político todos deseaban el bien para el país, aún cuando el camino para lograrlo difería en muchos sentidos.

Entre las figuras representativas que formaban parte del Consejo Editorial se encontraban José Antonio Ramos, Francisco González del Valle, José María Chacón y Calvo, y entre los asiduos colaboradores Fernando Ortiz, Enrique José Varona, Carlos de Velasco, Bernardo G. Barros, Jesús Castellanos. La original concepción de la publicación, según el crítico de arte Bernardo G. Barros, se debía precisamente a Jesús Castellanos, quien la había concebido como una “revista libre”, abierta a todas las orientaciones; un exponente intelectual de la necesidad espiritual de una generación. Sin embargo, su carácter histórico no fue asumido por la totalidad de sus integrantes acorde con la realidad del país.

El propósito de una empresa intelectual como Cuba Contemporánea implicaba ahondar en raíces sociales. La defensa de lo cubano, su identidad, como se resume en un artículo de Carlos de Velasco “Aspectos Nacionales”, debía partir de un programa definido históricamente, no de la recién establecida nación sino del proyecto de nación a constituir a partir de lo que el autor llamó “la necesidad de Cubanizar a Cuba”. Entre los aspectos que Velasco tenía en cuenta para ello se encontraba eliminar los cimientos del sistema colonial español, es decir sus instituciones tradicionales. A pesar del atinado enfoque, la moderación y prudencia de una generación como la representada en la revista impedía llevar a término el afán transformador de éste u otros de los textos publicados.

Las críticas que ocasionalmente se proferían en la revista contra la forma concreta adoptada por la República, quedaban diluidas por el hecho de que sus autores, sus objetivos y el medio en que se desenvolvió su actividad editorial, estaban en armonía y sintonía con el poder constituido y la clase dominante de la cual formaban parte. Lo demuestran el eludir temas conflictivos e incómodos, y renunciar a la polémica. No es menos cierto que artículos como la concepción laica del Estado, el divorcio en Cuba, la educación patriótica en las escuelas privadas, el problema negro y la inmigración blanca en la isla, la psicología del cubano, los extranjeros en Cuba y figuras de nuestra historia, estaban plasmando en sus páginas temas de cierta relevancia nacional.

Pensar en esta revista -a pesar de reunir a tan descollantes figuras de la intelectualidad republicana- remite al pensamiento moderado y conservador, al embalsamamiento de acontecimientos y criterios, a un ejercicio periodístico sin compromisos con la realidad insular que gravitó en marcos limitados de reflexión dentro de la actividad intelectual del periodo. Cuba Contemporánea en definitiva proyectó unos cánones culturales al campo intelectual habanero que no estremeció los cimientos de la sociedad cubana.

Latest posts by Cecilia Campos (see all)

Escribir un comentario

XHTML: Ud.puede utilizar los siguientes tags html: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>