Publicado: Mar, 2 Jun, 2015

La dignidad y el decoro no son negociables

Foto publicada por AP Miami. En días pasados tuve la oportunidad de leer un artículo de nuestro hermano de lucha, Delegado de Alpha 66 en la ciudad de Houston, Texas, el Dr. Emilio Martínez Paula. Por lo acertado de sus palabras en cuanto al triste papel del Vaticano en relación a su política conciliatoria con la tiranía comunista de Cuba, he querido reproducir en este mensaje a los miembros y simpatizantes de nuestra organización parte de lo que el Dr. Martínez Paula señala con acierto, y cito textualmente:

“En particular todos los papas que han visitado a Cuba en los últimos años, jugaron un pobre papel, que han tratado de ocultar con unas cuantas frases sin sentido aparente, como cuando exclaman: ¡Que Cuba se abra al mundo, que el mundo se abra a Cuba! Verdadero jeroglífico. Hasta pidieron que le quitaran el embargo a los Castro.

Ninguno tuvo el valor de pedir libertad para centenares de presos políticos, ni pedir una entrevista  ni protestar por los abusos cometidos con las Damas de Blanco.

El Papa también ha intervenido con los Estados Unidos para que  inicien relaciones con los hermanos Castro, entregándole  tres criminales, entre ellos uno condenado a dos cadenas perpetuas por su culpabilidad en el derribo de las dos avionetas desarmadas de los Hermanos al Rescate.

Ojalá que estas maniobras miserables logren ayudar al pueblo de Cuba, sumido no solo a la dictadura más sangrienta, sino también más longeva”.

Lamentablemente, esta es la realidad que nos obliga a mirar con justificada desconfianza hacia el Vaticano y a no sentirnos satisfechos con el triste papel que el actual Santo Padre está jugando en torno a la problemática de Cuba. Si existe alguna duda de ello, basta con que pongamos sobre la balanza el cálido recibimiento del Papa Francisco al tirano Raúl Castro, representante de una política de odio que se supone nada tiene en común con la filosofía de amor y de esperanzas que a través de los años ha predicado la iglesia católica. Raúl Castro, un asesino sádico e incontenible en su sed de venganza, con una larga hoja de crímenes atroces, violador de todos los derechos del pueblo que con mayor crudeza y por más largo tiempo ha sufrido represión, encarcelamientos y torturas en toda la historia de América Latina.

Esta amarga realidad de incomprensiones y falta de solidaridad humana a la que en los días actuales tenemos que enfrentarnos, y que alimentan desde muchos años atrás las míseras raíces que la revolución de los Castro plantó en el surco de la Patria de todos los cubanos, no sólo tiene su origen y su ambigua tolerancia en el Vaticano, a causa de los intereses que intenta defender en función de un más amplio desarrollo y mayores concesiones a la iglesia católica en nuestro país (sin importarle el alto precio a pagar). El centro de este eje aniquilador de la esperanza del pueblo de Cuba a ser libre en un futuro no lejano está en la Casa Blanca, en las pupilas de la actual administración, en las ambiciones de hacer algo que trascienda, aunque sea una mancha vergonzosa, en esa historia  de mutilaciones, ineptitudes  y dobleces del honorable presidente Barack Obama. Será triste el legado que nos dejará, al menos a los cubanos que aspiramos a una libertad sin claudicaciones y sin componendas. Triste y sombrío. Nada que nos haga recordarlo con admiración y gratitud sincera.

Y dentro de este oscuro transitar por el mundo de la insensibilidad internacional (por definirlo de una forma generosa) con la causa de la libertad de Cuba, volvemos a encontrarnos con la censura del Dr. Emilio Martínez Paula, quien en otro de los párrafos de su citado artículo señala:

“Pero es bueno recordar que pese al cacareado embargo, España ha invertido millones y millones en la industria hotelera en La Habana, como México, que siempre  ha mantenido relaciones comerciales con Cuba y siempre ha apoyado la brutal dictadura de los Castro. Japón también hace negocios con los Castro, como China y Rusia.  El presidente de Francia está en Cuba en los momentos que escribimos estas líneas apoya, no al pueblo de Cuba, sino a la dictadura de los Castros. Mientras, Raúl Castro que se acaba de reunir en Rusia con Putin, al  que le ha dado facilidades montar una base militar en Cuba, y otra en  Nicaragua, dice burlonamente que volverá a la Iglesia, a rezar con los creyentes.”

Hoy es un día más de desesperanza para el pueblo de Cuba. Un día donde la luz del alba tiene el sombrío color de las cadenas y no es azul del mar, donde miles de náufragos se nos diluyen entre las algas y la espuma de las olas. Pero es también un día de reafirmación patriótica. Un día que nos ofrece la oportunidad de continuar hacia adelante, por el camino de la intransigencia a que nos convoca la responsabilidad histórica, y nuestro renovado empeño en conquistar con honor la libertad de Cuba.
¡Ánimos y adelante!, con el puño cerrado contra los intereses mezquinos y las viles componendas con la tiranía. La dignidad y el decoro no son negociables.

Ernesto Díaz Rodríguez
Secretario General de Alpha 66
Ex prisionero político cubano con más de 22 años de encierro cumplidos

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