Publicado: Mar, 28 Jul, 2015

Cartas de un largo fracaso a la dirección

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DSCN1045 La Habana. No sabía Raúl Castro las consecuencias que tendrían aquellas palabras suyas, las que pronunció en septiembre de 2007, cuando instó a los cubanos a hablar claro:

¨…de todo lo que se quiera hablar, con valentía, con sinceridad y sin muchas ilusiones de que somos magos nosotros y vamos a resolver los problemas¨.

Fue entonces que surgió, de pronto y sorpresivamente, cada viernes de la semana, la sección Cartas a la Dirección, en el periódico Granma, órgano del Partido Comunista Cubano. ¿Acaso Granma dejaba atrás una prensa panfletaria, aburrida, donde el secretismo gubernamental hace gala en cada línea que escriben los periodistas oficialistas?

Nada de eso. Cartas a la Dirección es una sección donde el cubano de a pie plantea no sólo sus problemas, que por cierto son muchos, sino también el fracaso de la Revolución.

El pasado viernes 24 de julio, en la página 11, se repite lo mismo de siempre: La espera de lentes, la ¨cajita¨ de TV que no llega, el burocratismo de la vivienda, la empedrada ruta del calzado ortopédico, los vertederos, la ausencia de la prensa nacional.

¿Será cinismo publicar lo mismo de un largo fracaso año por año?

Desde mucho antes, en 1994, había surgido la prensa independiente en Cuba, a través de la página web de CubaNet, gracias a aquella extraordinaria mujer y periodista Rosa Berre, en el exilio desde 1980.

Fue un ejemplo de valor y honradez, de ética periodística, aquellas docenas de mujeres y hombres que desafiaban a la dictadura y a su fuerte represión y escribían la verdad de todo lo que ocurría en el país.

¿Fueron aquellos periodistas independientes, hoy triplicados en calidad y cantidad, quienes forzaron al dictador sucesor a transformar la prensa oficialista?

Ni aún con Cartas a la Dirección, escritas y enviadas por el cubano de a pie, llenas de quejas, duros reproches a organismos estatales y sobre todo, frustración, desanimo, pesimismo, pueden compararse con lo escrito durante veintiún años por la prensa independiente, la que siempre ha llamado al pan pan y al vino, vino.

Si Raúl Castro hubiera querido obtener para su nueva gobernanza una mejor prensa, verdaderamente crítica, carente de triunfalismo, como dijo de la oficial, hoy sería la prensa independiente la que ocuparía las páginas de Granma, Juventud Rebelde, etc., y Cuba podría contar con medios de prensa verdaderos.

Pero no, todo es pura demagogia. Ni siquiera se percatan de que lo más curioso del caso, es que con la sección Cartas a la Dirección, se demuestra que los mismos problemas que plantea el cubano de a pie un viernes, los vuelven a reflejar otros cubanos de a pie el otro viernes. Así durante casi una década.

¿No será que lo que no funciona es el sistema? ¿Los problemas que aqueja al país no son los mismos de hace 55 años?
Mientras los periodistas oficialistas no descubran el daño que le están haciendo a la Patria, ya que dicen que son patriotas, la Patria seguirá desgarrada, desaliñada, descosida y andrajosa y los cubanos de a pie hambreados y apáticos.

Santa Fe, julio 2015

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