Publicado: Mar, 21 Jul, 2015

Limpieza de voces discordantes en Azerbaiyán.

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Tomada de internet (3) La Habana. Este 4 de julio la periodista de investigación Khadija Ismayilova cumplió siete meses de encierro político en una celda de la cárcel de Kurdakhani, Azerbaiyán. Según los abogados que llevan la defensa del caso, se le acusa de “falsos cargos de malversación, negocios ilegales, evasión fiscal y abuso de poder”. A pesar del apoyo que recibe de organizaciones internacionales y las protestas de grupos solidarios que exigen por toda Europa su liberación, todo apunta a que purgará una larga condena.

Ismayilova fue enviada a prisión por denunciar la corrupción que impera en las altas esferas del régimen que encabeza  Ilham Aliyev. Por filtrar desde la penitenciaría a los medios de prensa una carta donde revela la continuidad de la investigación y las denuncias, gracias a la ayuda de colegas, ha sido confinada a una celda de aislamiento imposibilitada de recibir la visita de familiares y las consultas de sus abogados.

En la misiva, publicada entre otros órganos de prensa por el New York Times, la periodista comenta que “Azerbaiyán está inmersa en una crisis de derechos humanos”, y continúa diciendo que “mientras los de arriba continúa sacando provecho de la corrupción, la gente ordinaria tiene que luchar para trabajar, para vivir, para ser libres”.

Desde su detención, campañas de la organización Sport for Right en toda Europa, intentan enterar al mundo de las denuncias que los círculos más poderosos de Bakú intentan silenciar.

Citada por eldiario.es, Rebeca Vincent, miembro de Sport for Right y ex diplomática represaliada también por la nomenclatura de Aliyev, expresó que “Ismayilova es una de entre tantos detenidos de la limpieza de voces discordantes que el gobierno hizo”.

Por su parte, la asociación Reporteros sin Fronteras -RSF-, acusó que mientras el viejo continente se concentraba en la apertura de los I Juegos Europeos, inaugurados en Bakú el 12 de junio pasado, las autoridades proseguían la detención de comunicadores y activistas disidentes. Se estima que la cifra total de apresados asciende a más de  80.

A las víctimas se les reconoce como los “presos políticos de los Juegos Europeos”.

El gobierno de Azerbaiyán acrecentó la crisis tras prohibir la entrada de Amnistía Internacional -AI-, quien tenía previsto desembarcar en Bakú a mediados de junio. La ONG esperaba poder presentar un informe sobre las violaciones a leyes y derechos elementales de los ciudadanos.

El Director del Programa de AI en la región, acusa al gobierno de mantener al menos 22 prisioneros de conciencia en el sistema penal, entre ellas Khadija Ismayilova, quien además es ganadora de varios premios por sus trabajos de investigación sobre la corrupción estatal en obras de construcción en Bakú. Este tipo de reclusos son enjuiciados bajo falsos cargos como tráfico de drogas, corrupción y traición. Pero el móvil de sus detenciones responde a motivos ideológicos, pues no han practicado o propugnado delitos comunes.

Asimismo, AI también afirma poseer detalles sobre mas de 90 casos de hostigamientos, intimidación y detención arbitraria a periodistas y críticos del estado azerí.

La nación ex soviética ocupa el puesto 156 en el índice de libertad de expresión que realiza RSF, solo superada en negatividad por un pequeño grupo de regímenes totalitarios en los que se encuentra Cuba.

El Barómetro de la Libertad de Prensa, a cargo también de la ONG francesa, reporta que en 2015 fallecieron por asesinato o en circunstancias sospechosas, 33 periodistas y cinco comunicadores ciudadanos de la red de redes.

Hasta el día de hoy, permanecen encarcelados 153 periodistas y 175 comunicadores ciudadanos.

Khadija Ismayilova.

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