Publicado: Vie, 21 Ago, 2015

Gran Periodista, gran inconforme

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J.Gualberto La Habana. Fue Juan Gualberto Gómez -1854-1933- una de las figuras cubanas más prestigiosas de nuestra historia. Estrecho colaborador de José Martí, líder de su raza negra, adalid de la democracia.

Si creyó en las fuerzas del destino, fue tal vez porque vio que él, hijo de negros esclavos, pudo ir a París a estudiar y convertirse en Cuba en uno de los intelectuales más polemistas de la política, gracias a su sinceridad y valentía.

Este hombre afable, firme hasta el fin, supo defender sus opiniones e ideas y como bien lo analizó su biógrafo Leopoldo Horrego Estuch en los años cuarenta, ¨no aceptó complicidades ni participaciones burocráticas, que el impudor político denomina acoplamientos de intereses¨.

Fue un maestro del periodismo, fundó y dirigió varios periódicos y un demócrata por principios, sentimientos y lealtad a su origen humilde. En muchas ocasiones escribió sobre los valores de la democracia: el sufragio universal y señaló que la pureza del voto no era cuestión de analfabetismo, sino de moral pública, puesto que muchas veces esa moral no la poseen personas muy instruidas.

Sobre su estilo periodístico, Manuel de la Cruz, uno de los periodistas y críticos literarios más importantes de la época y colaborador de José Martí, lo calificó de insuperable. Destacó su claridad de lenguaje, habilidad y audacia al expresar sus ideas y el vigor y la cortesía que empleaba con el adversario.

Otra de sus armas, además del periodismo, fue su oratoria, descrita como serena y didáctica por quienes lo escucharon, sin esas poses o arranques de tanto falso agitador.

El recurso de la violencia para resolver diferencias políticas, le hizo decir:

¨Si se entroniza la discordia por principio, no hay vida común, no hay derechos posibles, porque la vida es armonía y el derecho síntesis¨.

En defensa de las libertades de expresión usó su pluma y su valentía, tanto bajo el colonialismo español como en la República y en la misma capital madrileña, donde no dejó de luchar por la libertad de su país.

La norma permanente de su política era que la libertad es un derecho natural, un derecho que sólo las tiranías violaban. Tanto lo admiró Martí, que le escribió así: ¨Mi corazón usted se lo sabe de memoria, como no tiene más que verse el suyo¨.

Combatió con todas sus fuerzas el caudillismo, al que llamó ¨origen de caídas y convulsiones retrasadoras¨ y en muchas oportunidades dejó escrito lo que repitió en muchas ocasiones en sus discursos:

¨Sin oposición no concibo la gobernación eficiente, porque la crítica obliga ceñirse a los cauces legales y frena las posibles desorbitaciones, en una fecunda y constructiva acción democrática¨.

Tachado por algunos de insoportable y egoísta, sólo porque se negó a seguir pautas de hombres y partidos, y nombrado por sus biógrafos como ¨el gran inconforme¨, hoy pudiera ser Juan Gualberto Gómez uno de los periodistas más combativos del exilio cubano o de aquí, de La Habana, inconforme con la realidad de su país, donde la tiranía no admite oposición, ni hay democracia alguna.

Así lo dejó claro y para siempre:

¨Quería actitud cívica de todo el pueblo, no un rebaño arrastrado por la autosuficiencia, el providencialismo o el pretorianismo, que conduce a la tiranía¨.

Por eso vivió en invariable plano oposicionista.

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