Publicado: Mie, 19 Ago, 2015

Mattews: el periodista que inventó a Fidel Castro

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Hebert Matthews y Fidel Castro 1957 La Habana. Herbert Lionel Matthews tenía sesenta años cuando entrevistó a Fidel Castro, en el mismo corazón de la Sierra Maestra, el 17 de febrero de 1957.

Anciano, todavía era el jefe de la plana editorial del New York Times. Con su gran fama de haber sido un cazanoticias en decenas de países, fue enviado como corresponsal de guerra a Abisinia, durante la invasión fascista por los años treinta y a España durante la Guerra Civil. Poseía además una larga experiencia en realizar reportajes especiales sobre América Latina.

Había publicado varios libros con su trabajo periodístico y obtenido importantes premios en la Universidad de Columbia.

En pocas palabras: Herbert Lionel Matthews era considerado uno de los periodistas más prestigiosos e influyentes de Estados Unidos.

Por eso Fidel Castro le echó el ojo y sus garras.

Aquel día de febrero, en las montañas orientales, el jefe guerrillero dijo varias mentiras. Dijo al periodista que dos meses antes habían desembarcado, que el Ejército de Batista, compuesto de tres mil hombres sobre las armas, había capturado y asesinado a muchos de los expedicionarios y que en esos dos meses, su tropa, organizada en varios grupos compuestos de diez y cuarenta guerrilleros, habían logrado infligirle varias derrotas al Ejército.
Cómo es posible que el experimentado corresponsal de guerra pudiera creer aquellas mentiras, nadie hoy se lo explica.

Al parecer, creyó las mentiras de aquel joven que, según Matthews, tenía una mirada llena de inocencia, mientras cargaba un fusil de mirilla telescópica al hombro.

Incluso, hasta se dejó llevar por la ilusión óptica de los rebeldes, pasando una y otra vez delante de él, como si fueran muchos, en un teatro que Fidel y su hermano Raúl habían montado para engañar al mundo a través de Matthews.
El día 27 del mismo mes, el New York Times decía en exclusiva mundial, que ¨Fidel Castro, el jefe de la juventud cubana, está vivo y peleando duro y exitosamente en los inhóspitos y casi impenetrables montes de la Sierra Maestra¨.

Dos años más tarde, en abril de 1959, de visita en Nueva York, Fidel Castro confesaba públicamente, sin pena alguna, que había engañado al experimentado periodista, al exagerar la fuerza de su tropa, cuando en realidad sólo disponía de veinte hombres en aquella fecha.

Hoy, ha transcurrido más de medio siglo de aquel hecho.

En 1967 Matthews se retiró del periodismo y diez años después fallece. Durante años, es acusado de haberle proporcionado al dictador cubano el primer escalón en su ascenso al poder y sobre todo, de haber mentido.
Otro periodista del New York Times, Anthony Depalma, quien trató de comprender a Matthews, escribió en 2006 el libro titulado El hombre que inventó a Fidel y narra en él cómo aquella famosa entrevista arruinó la vida del viejo maestro.

Dice en su libro Depalma que en la villa de la Rivera Francesa, donde vivió Matthews, éste, en su afán por sentirse menos culpable ante la Historia, buscó afanosamente durante mucho tiempo las notas que había escrito durante la entrevista a Fidel en 1957 y que se había sentido más tranquilo al verlas avaladas y firmadas de puño y letra por el jefe guerrillero.

Depalma señala que el caudillo cubano, convertido en el demonio del pasado de Matthews, había arruinado su magnífica carrera periodística. Luego se pregunta si todo había sido ingenuidad del famoso corresponsal o si simplemente, en lo más íntimo de su ser, fue cómplice de la mentira.

Por último, Anthony Depalma señala en su libro algo fundamental: ¨Apreciar los conflictos que se enfrentan de manera cotidiana en los medios de comunicación, en particular los que surgen de la confusión entre información objetiva y opinión partidista¨.
Santa Fe, agosto 2015

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