Publicado: Mar, 22 Sep, 2015

Los muñequitos

Foto tomada de internet La Habana. Una de las buenas sorpresas que me han deparado mis viajes a Miami, ha sido el reencuentro con las páginas de muñequitos en la edición dominical de los periódicos…en inglés. Quizás yerre, pero tengo la impresión de que ni El Nuevo Herald ni El Diario de las Américas incluyen estas no tan infantiles entregas.

Por supuesto, no han sobrevivido los mismos personajes, y el estilo es mucho más exigente para el lector. Ni sombra de aquel matrimonio burgués, Don Pancho y Ramona. Tampoco comparece la pepilla Queta Pando, siempre tomando en las Soderías, enormes copas de espumoso refresco de melón o fresa. El cambio que me pareció más importante es que ya no se narran historias, a la manera del Príncipe Valiente; ahora se trata de tiras más sencilla, con mucho menos textos y mejor dibujo.

Mi preferida es, por supuesto, la del Gato Garfield y su dueño. Hay otra, de una muchacha con gafas, no muy agraciada, y sus progenitores, también muy buena. Nunca he traído a mi regreso muestras para ahorrarme el mal rato con los Aduaneros en Rancho Boyeros.

La desaparición del sentido del humor en los medios oficiales cubanos es alarmante. Hasta los 70s, DDT ebn La Habana y Melaito en Santa Clara, estuvieron salvando la cara.

No han faltado intentos en la prensa oficial, pero han sido siempre personajes planos, muy negativos, como el Mogollón de Trabajadores, o repletos de odio, como aquel barbudo de Nuez, al que el Diario Granma apeló en el terrible verano de 1980.

Indudablemente, otro género del humor gráfico que ha colapsado es la caricatura política. Si no recuerdo mal, en los años de la Perestroika, alguien osó señalar que no existían caricaturas, en Cuba, del Máximo Líder. Aún vivía el gallego Posada, y el entonces Director del Caimán Barbudo, quizás Bernardo Marqués Ravelo, la plantó en

Primera Plana. Era algo barroca, pero absolutamente inofensiva. Aún así, jmás se ha repetido semejante audacia. Bernardo, quien por supuesto reside hoy en La Florida, pudiera ampliarnos lo acontecido después, si no se le ha ocurrido la pésima idea de morirse, como le ha sucedido últimamente a otros buenos amigos.

Releyendo el texto, me percato que he excluído al autor del Reino de Gugulandia, que se publicaba en el Juventud Rebeldede los años 60, inspirado en Trucutú, pero muy puesto al día. Otro personaje inolvidable de la caricatura cubana de los 50ss fue El Hombre Siniestro, de Prohías.

¿Cuánto habrá que esperar para que los Muñequitos regresen?

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