Publicado: Mar, 1 Sep, 2015

Mi periódico favorito

Bajaada de Internet La Habana. Fue el vespertino PRENSA LIBRE. Leyéndolo pasé de niño a adolescente en los años 50. Empecé por su excelente página deportiva, especializada por supuesto en Beisbol. Integraban su redacción Ray García y Rubén Rodríguez, entre otros. Durante la temporada invernal sacaban cada lunes un suplemento, que hacía mis delicias, repleto de comentarios y noticias acerca de los peloteros. Su condición vespertina lo llevaba más a la información acerca del juego que se celebraría. Para el jugado la noche anterior contaban con una columna titulada Yo en el Stadium, a cargo del polifacético Rubén Rodríguez, quien sin dejar de referir las incidencias más sobresalientes del partido celebrado, iba intercalando observaciones personales y referencias a amigos, árbitros etc. Esta columna, que salía de lunes a viernes, creaba la sugestiva atmósfera del Stadium, siempre desde las gradas.

Al pasar de los años, han intentado imitarla, total o parcialmente, sin alcanzar a repetir su magia, quizás por falta de espacio en las páginas deportivas. Su creador, Rubén Rodríguez, permaneció en Cuba pero más dedicado a la narración radial, donde hizo una eficaz pareja con el ya también desaparecido Héctor Rodríguez.

PRENSA LIBRE era un Diario muy interesado en la actualidad política del País. Su Director, Sergio Carbó, había participado activamente en el derrocamiento del Presidente Gerardo Machado y Morales en el 33, también al frente de un Semanario muy popular. Aunque había sido el hombre que el 5 de septiembre de aquel año, ascendiese al Sargento Fulgencio Batista a Coronel y Jefe del Ejército de la República, Carbó no era para nada un batistiano. Lógicamente, su Diario lo reflejaba.

En su equipo, participaban su hijo Ulisses, el Dr. Humberto Medrano, Luís Aguilar León, el irrepetible Mario Kuchilán Sol y Esteban Yaniz Pujol, entre otros. Hacían un periodismo de oposición, respetuoso de las normas democráticas, que, por fuerza, se ha perdido entre nosotros. Reflejaban objetivamente las informaciones oficiales, a la vez que cubrían las emanadas de su oposición con cierta simpatía, que sus lectores compartían.

La sección Babel, con su epígrafe latino Nada humano me es ajeno, llevada a diario Por Kuchilán, era de lo mejor que podía leerse entonces en Cuba. En ella, Kuchilán mezclaba notas de alta cultura con noticias y rumores del mundo político, nada agradables para el Régimen del General Batista. Una vez, fue secuestrado por la Policía y obligado a ingerir palmacrist, a raíz de alguna de sus filosas cuchufletas. Kuchilán permaneció en Cuba después de1959 y llegó a desempeñarse como Director de la Revista Bohemia, pero por supuesto tuvo que renunciar a Babel y en su lugar se consagró a rredactar episodios de la pasada vida republicana, bajo el título de Fabulario, interesantes pero desprovistos de referencias a la actualidad nacional, es decir, sin picante. Murió en La Habana. Nunca fue comunista. Al no dejar escritas sus Memorias, nos privó de un tesoro de anécdotas

En 1960, no le valieron de nada sus méritos antibatistianos y, tras un cotidano bombardeo de coletillas, sucumbió a la ofensiva totalitaria que nos dejó sin buena prensa que leer. Costaba cinco centavos el ejemplar y rifaba entre sus suscriptores anualmente una casa, que mi tía Chela nunca se sacó. Yo le agradezco, como a la vieja Bohemia, las muy buenas lecturas que me brindó.

Rogelio Fabio Hurtado.

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