Publicado: Vie, 30 Oct, 2015

Boti periodista

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Foto de Boti tomada de InternetLa Habana. El guantanamero Regino Eladio Boti y Barreiro, (1878-1958), es conocido en el mundo de las letras como poeta y renovador del “modernismo tardío”, pero poco se ha escrito sobre Boti  periodista, un oficio que desempeñó durante toda su vida a la par de otros oficios disímiles.

Además de su vocación primigenia: el magisterio, Boti realizó estudios de Derecho, y de Filosofía y Letras. También llegó a desempeñarse como auxiliar de mayordomía, bodeguero, tabaquero, maestro de azúcar, diarista, notario público, director de escuela, catedrático, secretario de la junta electoral, perteneció a la Academia de Historia de La Habana, a la Real Academia Hispano Americana de Ciencias y Artes de Cádiz, y murió en el mismo año en que entraba a formar parte de la Real Academia Cubana de la Lengua.

Sus escritos periodísticos se dieron a conocer en periódicos y revistas cubanas y extranjeras, y las memorias de sus dos viajes a la tierra de Cuauhtémoc,  fueron recogidas en un libro titulado Bajo el cielo de México, compilado por su nieto y albacea Reginito G. Rodríguez Boti, episodios y anécdotas personales  narrados por Boti con ingeniosa maestría, haciéndonos reconocer el paso de un poeta-periodista,  en sus últimas salidas de Cuba.

Este libro de viajes entrelaza la vida del escritor guantanamero con Juventino Rosas, el célebre autor del Vals sobre las olas, quien encontró su destino final en esta isla caribeña, y en sus últimos meses de existencia trabó una intensa amistad con el joven Boti. A tal punto que Juventino Rosas le pidió a Boti que escribiera la letra a su famoso vals.

Estas memorias contadas como un largo reportaje periodístico, compiten en su prosa limpia y abundante con la hidalguía lírica de Arabescos Mentales, la obra cumbre de Boti, por la fotografía de los personajes que muestra y la recreación del ambiente mexicano, además de contar con acertadas descripciones históricas de regiones y pueblos,  por donde transitó en sus viajes a la tierra de los aztecas.

Lamentablemente la mayor parte de la obra de Boti periodista está aún por estudiar. Subyacen en los voluminosos estantes de los archivos Boti, en su casa natal en Guantánamo, custodiadas rigurosamente por su nieto Reginito, como antes lo hizo su hija, la notaria Florentina Boti, ya fallecida, y que aún esperan por el momento escogido por Dios, y por el Estado, para que sean publicados en antologías, o como esta compilación de sus memorias en México, publicadas gracias a la generosidad del Instituto Mexiquense de Cultura, en 2006, bajo la gobernación del licenciado Enrique Peña Nieto, en la Editorial Cigome.

Tildado de poeta local por jamás apartarse de lo que llamaba “Mi aldea”, Guantánamo constituyó para Regino Boti su escenario de labranza, mientras que el erudito notario fue para la ciudad además del más ilustre de sus hijos, una voz autorizada además de consulta, también para recoger y contar en los periódicos sucesos nacionales y extranjeros, análisis políticos, comerciales y artísticos, que efímeros como todas las notas periodísticas, tienen solo vida de un día, y se pierden en el olvido sino se antóloga y se recuerdan en libros.

En una reciente visita que realicé a su casa natal -declarada en 2008 Patrimonio Nacional-, en una tertulia en el patio centenario donde tantas veces compartió con sus amigos el creador de El mar y la montaña, su nieto y albacea Reginito Rodríguez Boti me contó el “abandono que sufre por parte de las autoridades culturales y del gobierno de la provincia Guantánamo, la casa natal, los archivos y la obra de Boti.  A nadie  le interesa la obra de su poeta mayor. Y priorizan otros proyectos, muchos de ellos baladíes…”.

Me pregunto: ¿cuánto más habrá que esperar para disfrutar de la obra periodística de Regino Boti?,  un trabajo que abarcó más de cincuenta años, donde colaboró en las revistas El Pensil, Oriente Literario, El Cubano Libre, Orto, Cuba y América, Cuba Contemporánea, Revista de Avance, Letras, El Fígaro, Bohemia, Diario de la Marina, Revista Bimestre Cubano y El Mundo.  Además fundó y dirigió el periódico El Resumen y al revista Chic, regalando a los lectores su vasta experiencia personal y su luz de poeta, que lo acompañó hasta el final de sus días, ocurrida en su Guantánamo amado, una tarde gris del ya lejano 1958.

Frank Correa

Frank Correa es periodista independiente y miembro de APLP

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