Publicado: Mar, 13 Oct, 2015

Perfumes Jabones y detergentes en Cuba

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foto tomada de internet La Habana. El hombre desde la más remota antigüedad usa perfumes. Los métodos para obtener esencias con diferentes fragancias han evolucionado hasta hoy. La costumbre está arraigada en todo el mundo y forma parte de las tradiciones en todos los pueblos del orbe.

“Perfumistas y perfumes” es un voluminoso libro escrito por Leonel Amador, especialista de ramo, con estudios realizados en Francia, profesor de varias generaciones y fundador de la Industria Cubana de Perfumería, entre otros cargos y reconocimientos, brinda una historia sobre este tema. La publicación fue realizada por la Editorial Científico-Técnica, La Habana 2014, cuya edición estuvo al cuidado de la licenciada María Luisa Acosta Hernández.

Comentaré el capítulo sobre esta industria y su comercialización en nuestro país desde mediados del siglo XIX hasta los actuales días. Aquí están presentes los productos elaborados en fábricas nacionales, algunos con la participación extranjera dentro de territorio, aunque existieron otros importados.

La primera referencia data de la década de 1860 cuando los hermanos españoles Juan y José cuyos apellidos eran Sabatés Costa, fundaron la primera de las empresas del giro, la cual que tuvo una larga trascendencia y popularidad con sus marcas. Esta se ubicó en sus inicios en la calle Matadero No 1, pero después de un incendio de grandes proporciones se mudaron en la misma barriada a nuevas instalaciones de mayor capacidad y modernizadas situada en Universidad No 72.

Esta compañía mantuvo la supremacía largo tiempo al fabricar jabones para lavar amarillos y blancos con los nombres de Universal, Calabaza, Caramelo, Veta Azul, Coco y Sabatés. Estas denominaciones cambiaron más adelante; así surgen las marcas “Llave” nombre que posible se relacione con el lema del lugar “el Cerro tiene la llave”, “Oso” de gran aceptación en el mercado y el jabón de olor Camay.

Otra producción destacada de esta industria fue el detergente ACE, cuya caja de cartón era de fondo rojo. Este producto sirvió como elemento patrocinador al programa televisivo de CMQ “Aquí todos ACE de todo”, cuyo animador era el inigualable Germán Pinelli. La atracción central del espacio fue la sección del Palo Ensebado, donde un hombre trataba de subir por un madero liso engrasado. Aquel que lograra tal proeza recibía una buena recompensa en objetos donados por la firma.

El competidor más relevante que tuvo la compañía fue el binomio integrado por coincidencia nominal por Juan y José Crusellas Vidal, quienes comenzaron dentro de otros negocios y fundaron en el año de 1885 “Crusellas Hermanos y Compañía” en la Calzada de Monte 314 y 316, para mudarse hacia 1914 al ampliar el establecimiento para Balaguer entre San julio y Durege también en la zona del Cerro.

Esta factoría se destacó con el detergente FAB de envase azul y el cual hasta sirvió para chistes populares del cubano, como aquel que al preguntarle a un chino si era de Fu (Fulgencio) o Fi (Fidel) según respondiera a los partidarios de un bando u otro era fusilado, por lo cual el asiático de forma imparcial respondía: “yo soy de FA (FAB) que da casa y no alanca cabeza”

La variedad productiva de esta fábrica abarcó los polvos, jabones y colonia Mercedes, más adelante surgieron los jabones Hiel de Vaca y Palmolive, además patentizaron nuevos perfumes como la “Kolonia 1800 y Rhum-Quin-Quina que constituyen parte de las primeras manufacturas de la Compañía Nacional de Perfumería parte integrante de esta firma.

Las dos compañías con el tiempo hicieron sociedad con los consorcios estadounidenses Procter & Gamble y Colgate-Palmolive-Peet Co., por lo cual se introducen nuevos renglones al mercado nacional como la pasta dental Colgate y el detergente Tide entre más artículos. Esta etapa se caracterizó por los premios y concursos donde se llegaba hasta regalar una vivienda amueblada.

El establecimiento más pequeño de estas labores fue los Laboratorios Graví, ubicados en sus comienzos en la farmacia “La Central o Botica de López en Jovellanos, Matanzas y que distribuyó como sus principales mercancías la pasta dental y el agua de violetas del mismo nombre, aunque lo más reconocido fue el jabón de lavar Rina anunciado por la sin par animadora Consuelito Vidal, la cual decía la frase “Fuego a la Lata” que se convirtió en tema de una canción interpretada por Garrido y Piñeiro.

La nacionalización de estas industrias y otras 76 más, llevó al surgimiento de Suchel que constituye hoy un monopolio estatal de estos artículos de aseo de necesidad general, los cuales antes estaban al alcance de todos por sus precios en centavos y ahora solamente se comercializan en divisa o su equivalente en nuestra moneda, además de estar deficitarios en múltiples ocasiones. Estos son los grandes progresos del sistema.

jorgelibrero2012@gmail.com

 

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