Publicado: Mar, 24 Nov, 2015

La Revista La Quincena

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tomada de internet La Habana. Animada por el sacerdote vasco Ignacio Biaín, fue sin dudas la mejor publicación católica de la etapa republicana. Gracias al desaparecido Padre Fernando de la Vega Benson, tuve acceso a la colección casi completa, que él atesoraba en su parroquia de Montserrate y realmente quedé impresionado. Con razón se le llamó a la Quincena la Bohemia católica.

Mis anteriores referencias de ella eran las peores. Procedían de las Aclaraciones que redactaba para el periódico Noticias de HOY Blas Roca y no eran precisamente objetivas. Tan pronto comencé a hojearla, me resultó evidente. No solo era una revista amena y para nada mojigata, sino que abordaba con responsabilidad los males sociales que minaban a Cuba entonces.

La Quincena dio a conocer los resultados de las investigaciones que llevaba a cabo la Agrupación Católica Universitaria ACU, entre ellas el estudio acerca de la necesidad imperiosa de una Reforma Agraria, que sirvió de fundamento a la primera Ley al respecto, promulgada por el Gobierno Revolucionario en mayo de 1959. Lejos de la imagen promovida por Blas, la Quincena siempre estuvo a la vanguardia de la crítica social, sin complacencias de ninguna índole con el Régimen de Batista.

Aquellos jóvenes católicos universitarios, José Ignacio Rasco, Andrés Valdespino, Mario Parajón, Pura del Prado entre otros muchos, estaban plenamente conscientes de la necesidad de cambios que demandaba el País. Le plantearon al Cardenal Arteaga Bethancourt su intención de fundar un Partido demócrata cristiano, pero este los desautorizó, argumentando que mejor que un Partido de católicos, era la presencia de católicos en todos los Partidos.

Esta decisión, desatinada a largo plazo, le facilitó al Movimiento 26 de Julio, encabezado por Fidel Castro, de formación jesuita, engrosar sus filas con valiosos jóvenes cristianos, como Oscar Lucero, Frank País y Pastorita Núñez entre otros.

La Quincena , como la inmensa mayoría de las publicaciones cubanas, apoyaron calurosamente la llegada al Poder del Comandante Fidel Castro en 1959, incluidas sus primeras Leyes. A medida que la penetración comunista fue ganando espacio, a partir de 1960, se le fue cerrando a la revista de aquel gran sacerdote franciscano, cuyo aporte honestamente crítico, fue desdeñado, a favor de la deplorable prensa apologética que padecemos.

Para completar la valoración de este sacerdote, vale recordar que , según testimonio del también sacerdote vasco Xavier Arzuaga, en su libro La Galera de la Muerte, en 1959 el Comandante Ernesto Che Guevara se mostró interesado en contactar con algunos religiosos vascos presentes en La Habana, uno de ellos era precisamente el Padre franciscano Ignacio Biaín, vínculo que Arzuaga no fomentó.

 

 

Rogelio Fabio Hurtado.

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Displaying 1 Comments
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  1. Francisco dice:

    A través de un intercambio con una revista que dependía de mí, aunque nunca la dirigí, pude conocer LA QUINCENA, allá por los años sesenta. Fue casi mi primer contacto con “la política”, tema al que hasta entonces no había prestado mayor atención. Recuerdo sus reportajes, sus análisis y su adhesión al revolucionario comandante Castro. Sus dirigentes fueron otros de los engañados por los rosarios que llevaban los revolucionarios. Poco a poco fueron pagando su error. Pero conste mi admiración por aquel equipo, dirigido por los franciscanos, que una vez expulsados de Cuba, tanto influyeron también en las distintas ciudades -conozco Santander. Valladolid- en las que fueron asentados

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